DR. ISAIAS RAMOS
El espíritu del caos ha penetrado en todos los estamentos y rincones del país y así lo vemos manifestarse en el crimen, la delincuencia y la inseguridad ciudadana que mantiene encarcelado a la población en sus propias casas.
Los gobernantes de las últimas dos décadas y media permitieron que las causales que manifiestan esta situación tan sombría, que hoy sufre la población, se desarrollarán sin atender las necesidades que por derecho le corresponden a cada ciudadano de esta tierra.
La falta de creación de oportunidades con tasa de un 32% de jóvenes que ni estudia ni trabaja, un sistema educativo ineficiente y carente de enseñanza en valores cívicos – morales y buenos modales, la permisividad e inducción de manera sutil a la adicción a los juegos de azar, alcohol, drogas, pornografía y la promoción de manera indirecta a los antivalores nos llevan como corderitos al matadero.
Esta realidad se complementa con unos cuerpos castrenses mal pagados y con bajos niveles de capacitación, orientado más a reprimir que ha prevenir, sistema carcelario con sobre población y sin métodos de reeducación para la reinserción a la sociedad, un sistema judicial cuestionado por actos de corrupción y con un manto de impunidad para los delincuentes de cuellos blancos que acrecientan las injusticias.
Un contraste entre la opulencia y la miseria que ha provocado una desigualdad comparable a los tiempos de la esclavitud.
Todos estos factores son parte importante de las causas que no han sido atendidas, ignoradas o permitidas de manera tenue por los gobiernos de las últimas dos décadas y media.
Como resultado, esta situación de inseguridad ha traído emigraciones forzosas de ciudadanos que no han emigrado por temas económicos, sino para resguarda a sus familiares. Así mismo, el sentimiento de la clase trabajadora es frustrante pues deben vivir encerrados en sus hogares y con mucha incertidumbre cuando les toca salir a lugares abiertos. Esto como consecuencia lleva a disminución de la productividad por los incrementos de costo en protección. El costo de la inseguridad ciudadana según algunos estudios de organismos internacionales afecta no menor al 14% del PIB.
La seguridad ciudadana debe ser parte del plan para instaurar el orden social e institucional en todo el territorio nacional.
El plan más importante y necesario para comenzar a combatir todas las causas que han provocado este cáncer social, que destruye los sueños, la esperanza y tranquilidad del pueblo, es la educación basada en los principios y valores que le dieron origen a nuestra nación, concientización patriótica, creación de oportunidades, haciendo justicia social e institucional sin privilegios ni discriminación y creando un sistema político, económico y social con igualdad de derechos y oportunidades a cada ciudadano. Un régimen de consecuencia enérgico y radical donde su objetivo final sea la restauración integral del ser humano; así cómo, capacitar los cuerpos castrenses basado más en la prevención del crimen, depurando sus agentes y un pago de salario mínimo similar al producto interno bruto per cápita.
La mayoría del pueblo dominicano queremos una República Dominicana donde el orden, la justicia y la igualdad de derechos y oportunidades se refleje en nuestra seguridad y podamos caminar por nuestras calles, sin temor, ni sobresaltos. ¡Juntos podemos lograrlo!
“…y… no yo… nosotros!
RD SI PUEDE
Roger Jose Figueroarogerjoseandujar@gmail.com