EL TIRO RAPIDO
Mario Rivadulla
En días recientes, la Vicepresidenta de la República, doctora Margarita Cedeño de Fernández, hizo público un estudio socio-económico sobre las condiciones de vida de los hogares pobres en el Distrito Nacional.
Este valioso trabajo de investigación recolectado por técnicos del Sistema Unico de Beneficiarios (SIUBEN) muestra los avances logrados en el alivio a la pobreza a través de la aplicación de las políticas sociales llevadas a cabo desde el año 2005 al presente, primero desde el Despacho de la Primera Dama cuando ostentaba esa condición y cuya continuidad, basada en su experiencia y valioso trabajo realizado entonces, se concentra ahora en sus manos en su condición de segunda ejecutiva de la nación, como principal responsabilidad a su cargo.
La exhaustiva recolección de datos, contenida en el estudio de casi 300 páginas, constituye una contundente evidencia de la intensidad y amplitud del trabajo llevado a cabo en el área geográfica del país que alberga más de la tercera parte de los habitantes del país.
Algunas cifras permiten aquilatar el alcance de los logros obtenidos por la aplicación de los distintos programas sociales del gobierno y en particular de Progresando con Solidaridad.
Más de 190 mil familias ya no viven en casas con techos de zinc. En las paredes de la mayoría de las viviendas predominan los bloques, concreto o ladrillos. El piso de un 91 por ciento de los hogares es de cemento o mosaico. Casi 73 mil disponen ahora de inodoros. En 34 mil 692 hogares ya no se utiliza carbón o leña para cocer los alimentos pasando a utilizar ahora gas propano. Prácticamente el 100 por ciento dispone de energía eléctrica mientras un 97.7 posee acceso a las redes de agua potable de la CAASD.
No menos importante: la asistencia a los centros educativos se ha incrementado en más de un 82 por ciento. El 93.3 por ciento de las familias residentes en el Distrito Nacional saben leer y escribir. El 94.3 posee acta de nacimiento.
Son cientos de miles de familias que a lo largo de este sostenido trabajo han podido mejorar de manera significativa sus precarias condiciones de vida y que hoy pueden disfrutar de facilidades esenciales de que antes carecían.
Son resultados que permiten sentirse satisfechos, pero en modo alguno saciados. Los logros obtenidos no dan margen a reposo. Sirven tan sólo de incentivo para proseguir la obra. Todavía queda un largo trecho por andar, muchas carencias que satisfacer, una enorme tarea que llevar a cabo. La propia doctora Cedeño lo expresa en el preámbulo de la presentación de esta especie de radiografía social, cuando advierte que «la pobreza sigue existiendo y es una realidad que debemos erradicar parque el desarrollo humano tenga un sentido de equidad y justicia».
En este sentido, la exhaustiva labor de investigación que ha involucrado el estudio aporta valiosos indicativos que marcan el norte a seguir que además del trabajo pendiente de llevar a cabo en el Distrito Nacional, abarcará el resto de la geografía dominicana, en particular aquellas provincias donde son más visibles y numerosos los estragos de la marginalidad y la exclusión social.
Por suerte, hay acumulada experiencia; existe una gran vocación de servicio y se manifiesta una decidida voluntad política por lo que si se aportan los recursos necesarios, cientos de miles de familias en condición marginal podrán alimentar la legítima esperanza de disfrutar de una existencia más digna.
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2014-02-04 09:55:14