El Medio de Comunicacion

Opiniones

Pleno Sol Cultura de ahora

Por Manuel Hernández Villeta

Las masas irredentas, los pobres de los pobres, no tienen sueños, carecen de esperanzas, viven el ahora, ni siquiera el día a día.

Para dar riendas sueltas a los sueños y recrear la esperanza hay que tener la barriga contenta, la asistencia médica, saber leer y escribir y una cama y un techo donde descansar.

Cuando el hombre carece de esos elementos que hacen más decorosa su existencia, deja de pensar, porque su lucha es para subsistir la próxima hora.

El pobre en extremo ni siquiera vive el día a día, su lucha existencial es ahora mismo. No tiene tiempo para llegar a mañana, y mucho menos para ver los beneficios que le darán los programas cuatrianuales.

Se le puede crear al pobre sueños, se les puede albergar un espacio para la esperanza, pero antes hay que solucionar sus problemas materiales de hoy.

La mujer y el hombre venden su libertad a cambio de un pedazo de pan. Venden su conciencia por saborear un bocado. Venden su hijo para comer. Esa es la historia de la humanidad.

Cuando no se ha vivido en máximo pobreza, es fácil teorizar sobre los pobres y su destino. Se les dice mal agradecidos, porque reciben hoy una ayuda, y mañana la toman de otro, que puede ser un adversario o amigo circunstancial.

Porque el pobre no tiene enemigos ni amigos, solo personas que se entrecruzan en su camino, y de una u otra forma le pueden ayudar a mejorar sus condiciones de vida.

Las elecciones es el momentum donde mejor se puede palpar el vía-crucis del pobre. Sobre sus hombros está el destino del país, y él no lo sabe.

Con su papeleta de votación puede llevar a quien quiera al gobierno y él no lo sabe. No es su culpa. La responsabilidad está en su abandono social, en sus carencias, en su vistazo que se pierde en un horizonte estrecho. En su día a día.

De ahí que en los países sub-desarrollados los asesores de cuello blanco y aire acondicionado nunca aciertan. Ven la política como una ciencia elaborada para mover voluntades en base a la utilización de los medios modernos de difusión y concientización.

Pero se olvidan que en la República Dominicana las elecciones se ganan en los cinco días finales de campaña. El pobre recibe y da. Quien pueda dar más, se sintoniza en forma triunfadora con el ejercicio del voto de los pobres.

El desafío de los dominicanos es que el pobre pueda tener su comida segura, su educación, su asistencia médica, su trabajo, su techo, y que ello le permita en venideros torneos electorales pensar en el futuro, y no en ahora, en el día a día.

Con mucho trabajo ello se podría lograr, pero para el 20 de este mes, lo que vamos a tener es ahora, menos del día a día, y por ello las elecciones se van a ganar en los cinco días finales de campaña.

Las encuestas norman el camino de los electores y fortalecen la percepción, pero el triunfo se amarra, se asegura en las últimas cien y pico de horas, antes de las votaciones.

El grito de los pobres sólo llega a Ahora. Matar el hambre del desayuno-almuerzo, y sin cenar ni descansar entrar al esfuerzo del día que comienza.

2012-05-07 16:52:33