Razón le asiste a William Brownfield, Subsecretario para la Agencia Internacional de Narcóticos de los Estados Unidos al afirmar que para nosotros la amenaza y el peligro de las drogas ilícitas lleva trazas de aumentar y la responsabilidad no es ni del país ni del pueblo dominicano, sino de la geografía.
Las consideraciones del señor Brownfield sobre el tema se produjeron en ocasión de la visita que realizó al Presidente Danilo Medina, en compañía del embajador Raúl Izaguirre y otros funcionarios norteamericanos. En dicho encuentro, prometió un mayor apoyo y colaboración de su país con el nuestro en los próximos años en dos áreas vitales: el fortalecimiento y capacidad operativa contra el comercio de drogas ilícitas y una mayor seguridad en el control de los puertos y fronteras contra el crimen organizado.
El funcionario estadounidense sostuvo que ante los éxitos alcanzados en la lucha contra los carteles de la droga en Colombia, México y Centroamérica, la lógica indica que los traficantes buscarán escenarios más propicios en el Caribe. Nuestro país, por su posición estratégica en la región, se convierte así en el punto focal más importante para el trasiego internacional de narcóticos. De hecho, está ocurriendo.
Esta eventualidad ya había sido advertida en más de una ocasión en TELEDEBATE por el diputado Pelegrín Castillo, en ocasión de los Estados Unidos poner en práctica el llamado Plan Mérida, mediante el cual apoyó con cientos de millones de dólares los esfuerzos del Presidente azteca Felipe Calderón y demás gobiernos de América Central para frenar el intenso trasiego, principalmente de cocaína y marihuana, hacia su atractivo mercado.
Tenaz luchador contra este peligroso submundo del crimen organizado, Castillo con una clara visión del futuro a mediano plazo, advirtió que en la medida en que aumentara la presión sobre los carteles de la droga, a través de la aplicación del Plan Mérida, aumentaría el riesgo de ser utilizados Haití y la República Dominicana como trampolín para abastecer los pródigos mercados norteamericano y europeo.
El señor Brownfield comparte y confirma ahora este pronóstico de avanzada.
Ciertamente, la ubicación en el mapa caribeño de la isla Hispaniola, la convierte en un punto atractivo para los carteles de la droga de derivar sus negocios hacia aguas que puedan resultar más tranquilas, tomando además en cuenta la extrema vulnerabilidad de Haití y nuestros limitados recursos para hacer frente a ese riesgo sobre el cual llevamos mucho tiempo alertando.
Es una situación que ni provocamos ni que hubiésemos confrontado de no ocupar el sitio estratégico que nos ha tocado en suerte en el proceloso Caribe, de nuestra proximidad a los Estados Unidos, a través de Puerto Rico y de lo atrayente de esta populosa y rica clientela de adictos y consumidores ocasionales.
Ante esa realidad inexorable y el riesgo que entraña y que ya hemos venido sufriendo en los años más recientes, aunque nunca en las dimensiones catastróficas de México donde a la guerra contra los carteles se le atribuyen más de cincuenta mil muertos, sea bienvenida la ayuda ofrecida por vía del alto funcionario norteamericano.
Porque se trata de una guerra larga y costosa que rebasa nuestras posibilidades de hacerle frente por más que nuestras autoridades antidrogas hayan venido desplegando muy meritorios esfuerzos, tanto mayores tomando en cuenta los limitados medios de que disponen.
De esperar que las promesas de ayuda y colaboración se traduzcan en prontas realidades en beneficios de ambos: nosotros como víctimas de la geografía y los Estados Unidos de su rico mercado de consumo.
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EL TIRO RAPIDO
Mario Rivadulla
Lunes 16,10,12
C
2012-10-18 05:45:39