El Medio de Comunicacion

Opiniones

Con los pies sobre la tierra

EL TIRO RAPIDO

Mario Rivadulla

En el conflicto surgido con las autoridades haitianas por la veda impuesta a los pollos y huevos dominicanos, conviene aprovechar esta amarga experiencia para poner los pies sobre la tierra y los puntos sobre las íes. Comencemos por el principio.

Haití tiene todo el derecho a tratar de desarrollar su propia producción de aves y huevos, que es lo que en buena medida ha estado ocurriendo, tal como reveló su Ministro de Comercio en tanto nosotros vivimos ajenos a esa realidad, que ahora nos toma y golpea de sorpresa por nuestra tradicional falta de previsión.

Haití tiene todo el derecho además, de comprar los pollos y huevos donde mejor lo considere. Es una decisión de su exclusiva competencia.

Las autoridades haitianas tienen también todo el derecho a velar por la salud de sus ciudadanos, por más que resulte dudosa esa preocupación tomando en cuenta sus elevados porcentajes de tuberculosis, malaria, SIDA y otras enfermedades, el hecho de que las dos terceras partes de su población padece serios problemas de desnutrición y que muchos niños haitianos son alimentados con galletas de lodo.

Esto debemos entenderlo como también que las relaciones internacionales no se basan en gratitudes por gestos de solidaridad ante tragedias coyunturales, por más catastróficos que sean sus resultados, como ocurrió con el terremoto que asoló la capital del territorio vecino y la asistencia que le prestamos. Esas relaciones se fundamentan en intereses y siempre estos prevalecerán sobre cualquier deuda moral por la ayuda emergente recibida. Es una lección que debimos haber aprendido hace mucho tiempo y que debemos asimilar de una vez en base a este desagradable episodio.

Pero a lo que sí no tenían derecho las autoridades haitianas era a preparar un golpe artero contra el comercio dominicano mientras su presidente hacía protestas de amistad y buena vecindad con el nuestro y recibía de este la promesa de que acudiríamos en su ayuda para reforestar el territorio que sus habitantes han depredado, al punto de recordar la famosa frase del feroz conquistador Atila cuando proclamaba que donde su caballo pisaba no volvía a crecer la hierba. Eso fue un acto de perfidia.

Tampoco lo tenían para adoptar una medida draconiana de esa gravedad sin siquiera consultar previamente sus autoridades agrícolas y sanitarias con sus homólogas dominicanas. Eso fue un acto totalmente inamistoso y contrario a las buenas relaciones que deben primar entre ambos vecinos.

Mucho menos tenían derecho las autoridades haitianas de encubrir la verdadera razón de la veda, apoyándose en la falsa especie de que en el país existe la gripe aviar, falsa especie desmontada por el propio representante residente de la Organización Panamericana de la Salud. El daño en este caso trasciende las fronteras de la isla que obligadamente compartimos para empañar las reales condiciones sanitarias del país en el plano internacional, con todas las negativas consecuencias que ello supone. Esa fue una acción irresponsable y ruin.

Conclusión: frente a la situación creada que pone bajo nuevo cuestionamiento nuestras tortuosos y quebradizos lazos e impone impostergables medidas:

nada de reacciones emocionales; nada de desbordados y exaltados gritos de patriotismo; nada de expresiones fanáticas de xenofobia haitiana.

Simplemente colocarnos en la cruda realidad. Aceptar que hemos sido ingenuos e imprevisores. Ir en auxilio inmediato, en gestión de emergencia, a favor de los productores afectados. Buscar nuevos mercados sin quedar cautivo de ninguno para nuestros huevos, pollos y cuanto podamos exportar. Y en las relaciones con el vecino, no reprocharle ingratitudes que por ese camino solo cosecharemos amarguras y resentimientos. Asumir y hacerles entender que ni somos hermanas de la Caridad ni entes de beneficencia. Y cobrar conciencia plena de que nuestra única responsabilidad es ser firmes defensores de nuestros intereses y que en el futuro serán estos el factor determinante de nuestra política hacia el otro lado de la isla sin ninguna otra consideración emocional.

teledebate@hotmail.com

2013-06-19 22:14:40