La muerte de Trujillo tenía que terminar en una revolución, pero no, dio paso a un borrón y cuenta nueva, y muchos de sus personeros se intronizaron en los nuevos partidos que surgían.
En vez de pisar y cortar la cabeza al trujillismo, se le dio nueva vida y nuevas formas. No importa el camino que tomara, pero sus métodos y su puño de hierro no desaparecieron con él.
Esos sectores tradicionales que en un momejnto adversaron a Trujillo, fueron en gran parte responsables del Golpe de Estado a Juan Bosch, del cercenamiento de la democracia.
Manolo Tavarez Justo ofrendó su vida en las montañas de Quisqueya, como lo había prometido en un mitín del Catorce de Junio, pero ello no permitió la vuelta a la Constitución.
Fue la conspiración cívico militar y la consigna de retorno a la Constitucionalidad sin elecciones, que dio pie a las acciones de masas, que llevaron al lanzamiento del pueblo, un 24 de abril de 1965, a las calles .
La sangre de abril fue necesaria, porque todos los caminos estaban cerradas a las vías de entendimientos, y solo restaba la toma de las armas, para defender la democracia.
Quiera Dios que sea la última vez en que actuando con el derecho y la razón, los dominicanos tengan que rastrillar el fusil para defender el derecho a la vida.
Tomar las armas en abril del 65 fue una respuesta patriótica de los dominicanos, ante el Golpe de Estado al profesor Juan Bosch. El cercenamiento del estado de derecho y la guillotina aplicada a la cabeza de la Constitución trajo sangre, dolor y luto a la familia dominicana.
Los militares constitucionalistas se unieron a los civiles para tumbar al gobierno golpista, y lograr el retorno a la Constitucionalidad, sin elecciones.
Pero, el 28 de abril del 65, los Estados Unidos intervinieron en la República Dominicana, para evitar el triunfo del pueblo en armas, y que se instaurara la democracia en el país.
Sin embargo, todo el pueblo unido como un solo hombre, enfrentó a las tropas interventoras, representada por la 82 división de paracaidistas considerada en su época como una implacable maquinaria de guerra.
La revolución de Abril fue un ejemplo patriótico que debe servir de ejemplo y de espejo, a todos los que siquiera piensen en ofender a la democracia. Los dominicanos preferimos morir en las calles, antes de que se cercenen nuestras libertades.
Hoy, los odios generados por la guerra armada están olvidados. Nuevas luchas hay de por medio. Pero bueno es recordar a todos los mártires y luchadores de la revolución de Abril.
Loor a estos héroes, que con su sangre levantaron la bandera de la dignidad nacional.
2012-04-26 22:00:17