Por Manuel Hernández Villeta
La lucha por el poder político, social y económico, es desvastadora. No respeta amistades, y los intereses solo están limitados por el triunfo o el fracaso. Los partidos políticos o los movimientos sociales, son sinónimos de enfrentamientos fratricidas y hasta suicidas.
Tanto los partidos políticos como los movimientos sociales son frentes de intereses que confluyen en una meta común. En una revolución armada triunfadora, se encuentran los movimientos dispersos, donde cada cual trata de tener el dominio del poder. Es una revolución del triunfo, que se da dentro del movimiento armado ganador.
En los partidos políticos para que sean fuertes tienen que haber tendencias, e intereses profesionales ciomunitarios y sociales particulares. Ahí está el germen de la fotaleza, pero también la tierra de la división.
Todos los partidos políticos dominicanos, sobre todo los tres mayoritarios, han abrevado la cícuta de la división. Todos han logrado llegar al poder político, pero también han sufrido los desprendimientos internos.
En el Partido Revolucionario Dominicano hay ahora mismo una guerra intestina, una división latente, producto de falta de un liderazgo sólido, y del accionar de dos grupos mayoritarios con paridad de fuerzas.
El PRD está más cerca de una división permanente, que de un acuerdo que ponga fin a la crisis. No es con notables o decisión de un tribunal electoral que se va a poner fin a un fraccionamiento que deviene de la lucha para lograr la candidatura presidencial y la presidencia del partido.
La única forma de solucionar este impasse es que una de las partes baje su bandera, admita que no es su momento de ejercer fuerzas, y acepte que la otra obtenga la candidatura presidencial, y mantenga la estructura del partido en sus manos.
No hay solución con un candidato presidencial, que no tenga respaldo de la presidencia del Partido. En las pasadas elecciones se vieron los resultados del candidato por un lado, y el presidente partidario siguiento vías institucionales en los locales del partido.
En el PRD no hay ningún sector intermedio, todos dependen de las dos tendencias principales, por fuerza o por beneficios. La posible solución que se dibuja a la crisis es que una de las partes acepte su derrota, apoye a la otra en la candidatura presidencial, y se ponga de presidente a un extra-partido, que nunca se ha ido del PRD. Impráctica e imposible
Sin tener una bola de cristal, en el PRD es más segura la división permanente, que la solución a la crisis.
2013-06-25 04:42:08