Por Manuel Hernández Villeta
El principal dolor social de la comunidad dominicana viene con el desempleo. La no creción de nuevos puestos de trabajo, es una afrenta para los empresarios. Los grandes capitales tienen sobre sus hombros la obligación de ampliar las ofertas de trabajo.
La política económica real es que el gobierno debe jugar su papel de vigilar, estructurar y dictar normas en las actividades económicas, pero no es su obligación directamente ponerse a crear empresas para emplear a miles de personas.
El empresario tiene doble cara. Por años ha instado a que el Estado deje de participar en la administración de empresas, donde podría competir con el sector privado. Sin embargo, no tiene la intención ni el coraje de ir a crear nuevos puestos para los desempleados.
Con los salarios depremidos, se multiplican los problemas de conseguir ocupación para la mayoria de los dominicanos. Además, los años de productividad se acortan en el país. Hoy le es difícil, casi imposible, conseguir trabajo a una persona de más de 40 años, en el sector privado.
En el gobierno se le da valor a la experiencia, a los años serenos de productividad, y no ponen ninguna objeción al momento de que una persona pueda conseguir su trabajo, vendiendo su capacidad de creación, o de fuerza manual.
En este año, los empresarios deben buscar la comunión de esfuerzos con el gobierno, para sentar las bases para que se dé en la praxis una política de pleno empleo.
El chiripeo, el trabajo a destajo, ocasional o echa dias, como prefieran llamarle, no se puede considerar una tarea formal, en toda la ley de la economía, pero es lo que mantiene a flote a las capas de menores ingresos.
Ahora bien, con los modernos medios que tiene el sector empresarial para dotar a sus empresas, el desempleo seguirá ampliándose, ya que a mayor tecnologia, menos personas se necesitan para trabajar.
En cuanto al salario, para los que están trabajando, se debe tomar en cuenta la situación de que hay un costo de la vida que es incontrolable, y que nadie lo puede atajar.
En consecuencia, salarios deprimidos no es la mejor repuesta a la situación económica en que ahora mismo está viviendo el país. Tiene el empresario que sentarse en la mesa de conferencias con el gobierno, para preparar una real política de lucha contra el desempleo, y para que se fije un salario mínimo aceptable.
Es mediante la concertación, que se tienen que solucionar estos problemas económicos.
2013-06-04 04:21:21