Por Manuel Hernández Villeta
La cuota de recuperación en los hospitales públicos fue abolida por el Presidente Danilo Medina, en una acción de alto contenido social. Los hospitales estatales están para dar servicios gratuitos, a todos los necesitados que no pueden pagar.
Durante años se luchó contra la cuota de recuperación, pero siempre se mantenía en los hospitales públicos, sin que ello significara un mejor servicio para los pacientes.
Sin embargo, la otra cara de la moneda, era que esa cuota de recuperación servía para pagar servicios y salarios, que estaban fuera de la cobertura presupuestal de los hospitales.
O sea, se cobraba a los pacientes para garantizarles algunos servicios, a pesar de que la mayoría no podía pagar por ellos. Una distorsión de lo que debe ser la protección social.
Los hospitales del Estado tienen que garantizar asistencia a la población, y no pueden dar paso a la creación de sobrecargas, aún y sean utilizadas para un bien de los mismos pacientes.
La mayoría de los dominicanos no puede pagar ni un centavo por la asistencia médica en los hospitales, y es responsabilidad del Estado garantizar esa atención. A una clínica privada no puede asistir hoy más del 70 por ciento de la población.
En el personal que labora en los hospitales púiblicos hace falta más sensibilidad, no ver la atención que brindan como un salario de siete de la mañana a tres de la tarde. Cuando el médico cae en la rutina y la burocracia, el paciente pierde la fe en él.
Los gremios de la medicina, médicos y enfermeras, en muchas ocasiones realizan jornadas de lucha no por mejoramiento de la asistencia en los hospitales, sino por aumento de salarios. Las periódicas huelgas que sacuden a los hospitales dejan a un paso de la muerte a los enfermos, mientras se busca ganar más todos los meses.
En la mayoría de los hospitales públicos llegó la modernización de los equipos y de la planta fisica, pero poco se habla de la sensibilidad, del trato humanitario de los pacientes, de dar una esperanza, al que solo llega con los trapos que viste.
El grave problema de los hospicios estatales no es de fondos económicos o estructurales, sino de dedicación, de dar una sonrisa, de escuchar y de curar. Muchos médicos en ese trabajo con la miseria, han hecho una costra y perdido la sensibilidad humana y social.
2013-09-19 04:13:38