Economia

Pedro Brache 56 Aniversario CONEP

Señoras y señores,

Es un gran honor para mí darle la bienvenida al aniversario número 56 del CONEP.

En estos cincuenta y seis años, esta organización se ha convertido en mucho más que

una organización empresarial.

El CONEP es ya uno de los principales espacios de intercambio de ideas y proyectos

en nuestro país.

Es un referente de liderazgo para la empresa privada.

Es gracias a la iniciativa y el trabajo de todos y cada uno de nuestros miembros

asociados, uno de los principales ejes del progreso de la República Dominicana.

Sé que todos los presentes conocen bien los detalles de este progreso económico y no

necesitarán que me detenga a explicarlo.

Todos los indicadores macroeconómicos nos hablan de estabilidad y confianza, los

sectores productivos están creciendo por encima del promedio regional y la inversión

extranjera continúa fluyendo para participar en este ciclo expansivo.

La pregunta no es, entonces, si estamos en un momento con gran potencial de

progreso económico y social.

La pregunta es si sabremos, efectivamente, valorar esta oportunidad en su justa

medida y sacarle el mayor provecho; pensando no solo en el beneficio presente, sino

también en la construcción de un sólido futuro.

Hoy, tenemos como invitado a uno de los inversores que ha apostado con más decisión

por nuestro país en los últimos años: Sultán Ahmed Bin Sulayem.

La firma que dirige Sultán Ahmed Bin Sulayem, DP World, es todo un referente en algo

tan importante para nosotros como es la logística. Un sector clave para esa

construcción de futuro de la que les hablo.

Compartimos esa visión y estamos decididos a hacer de la República Dominicana un

Hub regional de la logística y el transporte marítimo.

Es hora de mirar de frente a nuestras costas y sacarle el máximo partido a nuestra

privilegiada situación geográfica y económica.

Es hora de construir una verdadera cultura exportadora y salir a conquistar el mundo

con los productos y servicios de primerísima calidad que ofrece la República

Dominicana.

Pero además Señor Bin Sulayem, su visita es doblemente interesante para nosotros en

este momento.

Porque pocos lugares han asombrado e inspirado tanto al mundo como lo ha hecho

Dubai, con su capacidad de hacer realidad proyectos que parecían imposibles.

Ustedes son una muestra de todo lo que puede lograr una comunidad si tiene

confianza en sí misma y cuenta con un sector productivo optimista, valiente, dispuesto

a liderar las transformaciones a largo plazo.

Digo esto también porque, en ocasiones, tendemos al pesimismo.

Y creo que esa imagen negativa que a veces nos hacemos, no refleja ni la manera en

la que nos ven en el exterior, ni la imagen que nos devuelve el espejo si hacemos un

sencillo análisis de la realidad.

¡Hoy celebramos al empresariado dominicano y queremos hacerlo con optimismo! ¡Con

alegría!

Porque lo cierto es que, con su trabajo, con su visión, con sus valores, el sector

empresarial de la República Dominicana ha impulsado una de las pocas historias de

éxito ininterrumpido en Latinoamérica durante las últimas décadas.

En muchos sentidos, podemos decir que la República Dominicana en que se fundó el

CONEP, hace 56 años, no es ya la República Dominicana de hoy.

La República Dominicana de hoy es un país abierto al mundo y capaz de competir en el

mercado global.

Un país moderno, bien conectado y con una economía diversificada.

Una democracia sólida, con reglas cada vez más claras, afincada sobre el libre

mercado y la sana competencia.

En definitiva, hoy vivimos en un país maduro, seguro de sí mismo y capaz de elegir su

propio futuro.

Y es precisamente ese futuro lo que debe ocupar nuestra atención.

Incluso en aniversarios como hoy, de merecida celebración, solo debemos volver la

vista atrás brevemente, para encontrar el camino que nos ha traído hasta aquí, y ver

más claro hacia dónde queremos ir.

A veces, uno no puede evitar pensar cuánto podríamos acelerar el desarrollo del país,

si pusiéramos en él la misma pasión que ponemos en hablar de política… Tal vez

estaríamos entre las primeras potencias del mundo.

Pero bromas aparte, lo cierto es que, en los próximos años, como empresarios y como

ciudadanos, tenemos tareas claras e impostergables.

Debemos, ante todo, afianzar las alianzas que nos han hecho fuertes.

Debemos consolidar lo conquistado y seguir avanzando.

Seguir avanzando hacia una mayor productividad en nuestras empresas y una mayor

institucionalidad en nuestro Estado.

Y debemos hacer todo esto con la mirada puesta en el largo plazo, en las batallas que

serán cruciales y que marcarán la Historia con mayúsculas.

Tenemos la responsabilidad de trazar metas claras y mantener el rumbo, más allá de

coyunturas pasajeras.

Desde el CONEP, estamos decididos a ser ese referente capaz de elevar la mirada y

permanecer firme en los proyectos que son irrenunciables; no solo para el sector

productivo, sino también y sobre todo, para nuestra nación.

No debemos esperar a que las circunstancias se impongan y nos digan qué hacer.

Como líderes del sector privado, como pioneros que somos, tenemos la obligación de

empujar los cambios, de mantenernos enfocados en nuestros objetivos y de apostar y

pensar en la República Dominicana en primer lugar.

Y lo cierto es que aquí también encontramos motivos para un prudente optimismo.

Porque tenemos cada vez más espacios para que los sectores productivos y la

sociedad civil podamos hacer oír nuestra voz.

Sabemos que una agenda país, solo puede avanzar si todos los actores responsables

caminamos de la mano.

Por eso, anteponemos siempre la concertación a la confrontación, ya sea con los

poderes del Estado, con los diferentes actores políticos, con la academia o con la

sociedad civil.

Tenemos en el gobierno actual un interlocutor con el cual dialogar de igual a igual

sobre el futuro del país y, de manera responsable y transparente, continuaremos

defendiendo nuestras convicciones y posiciones.

Asimismo, mantenemos comunicación fluida y respetuosa con los demás actores

políticos, cuyo contrapeso es importante para nuestra democracia. En definitiva,

procuramos resaltar los puntos de interés común que nos unen a todos dominicanos.

En el último año hemos visto hacerse realidad avances en la institucionalidad que toda

la sociedad reclamaba: la aprobación de la Ley de partidos y de la Ley electoral. Ahora

estamos atento a que su implementación pueda contribuir a fortalecer el sistema

político.

Además, hemos abogado por la renovación del poder judicial, que traiga confianza,

imparcialidad, accesibilidad y efectividad.

Esto es algo que desde el CONEP venimos señalando hace tiempo como una clave

para modernizar nuestro sistema de representación democrática y nuestro Estado de

Derecho.

De la misma forma, valoramos positivamente el espacio que ofrece el Consejo Nacional

de Competitividad, que ha establecido una mesa permanente de diálogo al más alto

nivel entre gobierno y empresarios, para impulsar la productividad del país.

Confiamos en que esto nos permita, no sólo agilizar cientos de trámites y atajar la

burocracia que nos dificulta el día a día, sino también avanzar en los grandes temas de

país que aún debemos resolver.

En este sentido, no podemos dejar de hablar del sector eléctrico, que sigue siendo

prioritario.

Porque, si bien valoramos los avances realizados para saldar esa gran cuenta

pendiente que para nuestras empresas representa un sector aun con precariedades y

costes elevados; no podemos dejar de lamentar que no se haya logrado la firma del

Pacto Eléctrico.

Consideramos que, para tener una verdadera industria de la energía, eficiente, rentable

y sostenible en el tiempo, ese acuerdo de nación es inaplazable.

Desde esta tribuna, reitero la disposición de los miembros del CONEP para trabajar en

este sentido, hasta alcanzar un consenso que haga realidad el Pacto Eléctrico lo antes

posible.

De la misma forma, valoramos los avances en la Ley de Alianzas público-privadas, que

fortalecerá los proyectos entre ambos sectores y no solo beneficiará a ambos, sino que

beneficiará a toda la sociedad dominicana.

En este sentido, confiamos en que muy pronto esa ley se haga realidad y podamos

agilizar con ella muchas de las obras de infraestructura que necesitamos para seguir

creciendo.

Por otra parte, tal como apuntó César Dargam en su intervención, las empresas de

más de 50 empleados son las más productivas, las que más impuestos aportan y las

que mejores condiciones ofrecen a sus empleados, especialmente a las mujeres.

Por eso, facilitar que las mipymes crezcan, no solo es lo mejor que podemos hacer por

ellas, sino también lo mejor que podemos hacer por el país.

Y, por supuesto, otro reto que tenemos por delante para garantizar un crecimiento

sólido, es eliminar las barreras a la exportación.

Vale decir, sin embargo, que estas barreras son a veces burocráticas y logísticas, pero

también culturales.

Necesitamos facilidades para lograr un crecimiento exponencial, pero también nos

hace falta un cambio de mentalidad, que nos ayude a aprovechar al máximo todas las

oportunidades.

El CONEP es una organización veterana, pero plenamente integrada en un país de

jóvenes.

Hoy, más del 50% de los dominicanos tienen menos de 25 años.

Y, por eso, me gustaría preguntarles a los líderes económicos, políticos y sociales del

país reunidos hoy aquí:

¿Qué podemos hacer para que estos millones de personas desarrollen una profesión

digna, puedan mantener a sus familias y contribuyan al crecimiento y la prosperidad de

nuestro país?

Pues bien, sin duda una de las cosas que podemos hacer es prestar especial atención

a su educación y en particular, a la formación técnico profesional, porque los estudios

nos dicen que es necesario en el presente y será aún más necesario en el futuro

próximo.

No es suficiente con que desarrollemos una idea de negocio, que le busquemos capital

y clientes, si luego no contamos con los recursos humanos que puedan llevarla a cabo.

Por eso, necesitamos que la formación que ofrecen todas las instituciones educativas

del país está adecuada a las necesidades de los sectores más dinámicos y con más

potencial.

Igualmente, debemos asegurar que esta formación está permanentemente actualizada,

y encargarnos de complementarla con programas de capacitación en la propia

empresa.

En este sentido, seguiremos trabajando por aportar al que pronto será el Marco

Nacional de Cualificaciones, que nos permitirá a los empleadores tener una voz en la

definición de los perfiles profesionales que se van a formar en los diferentes niveles

educativos del país.

Algunos científicos, como Vernor Vinge, auguran que la inteligencia artificial superará

las capacidades humanas en 2023. Otros sitúan ese momento, conocido como

«singularidad», en el 2045. Sea como sea, los cambios que se avecinan son

inimaginables.

Solo con la instalación de la tecnología 5G podremos tener 100 dispositivos conectados

por metro cuadrado. Un millón en una sola calle.

La velocidad de esa red no solo permitirá descargar una película de 2 horas en 3

segundos, sino que hará posible conectar y controlar, mediante inteligencia artificial,

vehículos, edificios y ciudades enteras.

Se ha hablado mucho de los empleos que podría destruir esta transición, pero a su vez

también generará demanda de otras actividades y servicios, para los que debemos

prepararnos.

Y no me refiero únicamente a la demanda creciente de programadores, analistas de

datos o técnicos en robótica.

Se espera que en los próximos años crezca también la demanda de profesores y

formadores, ya que todos deberemos aprender constantemente, así como la de

cuidadores y profesionales de la salud para atender a una población que vivirá cada

vez más años.

A la luz de esta revolución tecnológica que está atravesando nuestras naciones,

debemos hacer todo lo posible para liderar, desde ya, esta transformación.

Se hace necesario invertir cada vez más en innovación, en formación continua y en

digitalización.

En todas nuestras empresas, pero también en la administración pública, es urgente el

uso masivo de las herramientas tecnológicas, para que cada hora trabajada sea más

productiva.

Solo así garantizamos que los dominicanos seamos agentes activos de esta

transformación y no esperaremos pasivamente a que otros inventen por nosotros y

decidan por nosotros.

Este último año nuestro país ha abierto nuestras relaciones con la segunda mayor

potencia económica del mundo, China.

Esto es algo que nos abre la puerta a un mercado de potencial gigantesco, para el que

debemos estar plenamente preparados. Sobre la base del respeto mutuo, debemos

identificar nuestros intereses defensivos y ofensivos.

Al mismo tiempo, nuestro principal socio comercial, Estados Unidos, parece haber

recuperado gran parte de su potencial de crecimiento y consumo.

Esta situación podría suponer para nosotros un escenario ideal de promoción de las

exportaciones, captación de inversiones y crecimiento generalizado.

El futuro es siempre incierto, pero pocas veces ha sido tan prometedor.

Debemos aprovechar este momento para consolidar un proyecto de país a largo plazo,

para garantizar un crecimiento sostenible y resistente a cualquier embate.

Empresa a empresa, sector a sector, estamos desplegando por fin la capacidad

emprendedora y productiva que tiene nuestro país.

Empresa a empresa, sector a sector, vamos a seguir construyendo

un tejido empresarial competitivo, innovador y dinámico.

Un tejido empresarial con espacio para todos, grandes y pequeños, en el que

trabajamos unidos, por el crecimiento y el desarrollo de nuestro amado país.

Durante 56 años el CONEP ha sido un ejemplo de lo que pueden lograr el trabajo

honrado, la superación y el respeto a la ley.

Vamos a seguir demostrando que estos valores están plenamente vigentes.

Vamos a enfrentar con ese mismo empeño y decisión los retos y oportunidades que

nos ofrece la cuarta revolución industrial.

Vamos a demostrar que, no solo somos el motor económico de la República

Dominicana, sino también la llave de un país más moderno, próspero y productivo para

todos.

Muchas gracias

4 de junio 2019

2019-06-04 20:44:29