Economia

¿Hace falta exagerar cuando se habla de desigualdad en la república dominicana? (1)

Centro de Investigación Económica y Social P. José Luis Alemán, SJ. PUCMM

Rosa Cañete Alonso2

Santo Domingo, 21 de junio 2019

1 La serie «Notas de Debate» es una publicación electrónica que recoge ensayos breves del equipo de investigadores de planta y asociados del Centro de Estudios P. Alemán. Los análisis y conclusiones presentados en «Notas de Debate» son responsabilidad de cada autor. 2 Economista con Maestría en Desarrollo. Comenzó su trabajo en República Dominicana con organizaciones populares que trabajaban el impacto de las políticas fiscales en la población más desfavorecida.

Fue subcoordinadora de la Oficina de Desarrollo Humano del PNUD en República Dominicana e investigadora de varios de sus Informes de Desarrollo Humano. Especializada en incidencia política y el análisis y diseño de políticas públicas para enfrentar la desigualdad y la pobreza. Ha desarrollado y dirigido investigaciones sobre poder, democracia, desigualdad, género, fiscalidad, políticas sociales y desarrollo territorial especialmente en América Latina y el Caribe. Es profesora universitaria y Responsable Regional de Desigualdad, Fiscalidad y Captura del Estado para Oxfam, autora de los informes Privilegios que Niegan Derechos y Democracias Capturadas e investigadora asociada del Centro de Estudios Padre Alemán de la PUCMM.

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Recientemente se ha dado un debate sobre las mediciones de pobreza y desigualdad en el país. Desde el gobierno se presentan los logros que arrojan las cifras oficiales y se habla de que quienes abordan el tema, sobredimensionan el problema de la desigualdad y además lo vinculan

al modelo económico dominicano sin ser suficientemente rigurosos. Santos es un chicharronero que trabaja 14 horas al día. Muchos días, al final de su jornada, no ha conseguido ni el dinero que invirtió. Él no entiende de cifras oficiales, de porcentajes o de Ginis pero algo tiene claro «pienso que esa gente (los gobiernos) tienen que pensar mejor y saber lo que van a hacer para que todos estemos iguales. Eso no se ve bien, una gente comiendo y otra no».

Altagracia, no entiende que es «sobredimensionar», solo sabe que trabaja 24 horas al día en la casa de la «señora» consiguiendo un fin de semana libre al mes y unos pesitos para ir corriendo a llevarlos a Azua a su madre para ayudar con la alimentación de sus muchachos.

Pero si es de números que hablamos, tampoco hace falta sobredimensionar la desigualdad. Los avances que muestran las cifras oficiales son decepcionantes.

Según el propio Sistema de Indicadores Sociales de la República Dominicana (SISDOM) del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPYD), en 2016 mientras los 2 millones de personas más pobres del país accedían a menos de 5 de cada 100 pesos producidos, los 2 millones con mayores ingresos del país se quedaban con 53 de cada 100 pesos. Como se ve en el gráfico, el 20% más rico de la población concentra más ingreso que el 80% restante.

Esta distribución casi no ha cambiado desde el 2000. El 20% más pobre pasó de tener el 3.7% del ingreso nacional a un 4.5% y el 20% más rico pasó de controlar el 58.4% al 53.3%. Es decir, hubo una leve mejora, pero muy leve y más aún cuando durante estos años el país ha

liderado las tasas de crecimiento en la región.

Los datos son aún más desoladores cuando se es consciente de que estos números no son capaces de capturar el ingreso de los más ricos del país y -por lo tanto- subestiman el nivel de desigualdad. Como el economista Thomas Piketty ha planteado, los instrumentos de medición

de la desigualdad que utilizan los Estados están fallando en capturar la desigualdad extrema.

Las mediciones oficiales de desigualdad se basan en los datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH). Los grupos de muy altos ingresos, incluyendo a

1.6 2.8 3.8 4.8 5.9 7.2 9.0 11.5

16.4

36.9

0

10

20

30

40

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10

Distribución porcentual del ingreso familiar mensual oficial por deciles, año 2016

Fuente: SISDOM

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los multimillonarios, están subrepresentados o no son registrados en las encuestas de hogares ya que son en realidad una parte muy pequeña de la población total.

Para facilitar la comprensión de este fenómeno podemos poner un ejemplo: cuando se hace una encuesta de hogares nadie va con su formulario a entrevistar a un miembro de connotadas familias como por ejemplo Vicini, Corripio, Ramos, Bonetti o a cualquiera de los hogares de los súper ricos del país. Es decir, estos son tan pocos en número que no son representativos por lo que no se les visita en la encuesta; pero su riqueza junta puede llegar a ser mayor que la de la mitad de la población, como ocurre a nivel mundial.

La propia Cepal ha intentado desarrollar otras mediciones con base en datos tributarios para poder superar esta limitación de las encuestas de hogares. Lamentablemente, en el país no se tiene acceso a los datos tributarios que permitirían tener información de la concentración real

de la riqueza y por lo tanto poder diseñar también políticas que ayuden a reducirla.

Oxfam, desarrolló la Calculadora de la Desigualdad para estimar y visibilizar el nivel extremo de concentración que se daba en los multimillonarios de cada país latinoamericano. La mayor parte de la información que utiliza proviene de datos de ingreso de cada persona provistos por CEPAL. Para poder capturar el ingreso de los más ricos se utilizaron los datos financieros del Informe Global de Ultra Riqueza 2014 realizado por UBS y Wealth X. Este informe considera como multimillonarios a las personas con activos netos iguales o mayores a 30 millones de

dólares, con esta información se estimó el ingreso promedio de los multimillonarios de cada país

2019-06-21 11:30:16