Por Teófilo Lappot Robles
Francois Fausto Sevez del Rosario descansa en la amplia galería de la sección cultural de olvidados de la historia dominicana. Es una prueba más de que la ingratitud siempre ha navegado sin piedad entre nosotros. El desagradecimiento no ha parado su odiosa faena desde los tiempos precolombinos hasta el presente.
Sevez nació en Samaná el 14 de abril de 1905, en el hogar formado por un francés y una dominicana. Muy joven se trasladó a La Vega, procreando allí familia con doña Ramona Gil. Falleció en esa ciudad cibaeña el 14 de mayo de 1953.
Desde temprana edad demostró sus cualidades retóricas (escribió versos rimados, sueltos, blancos, y entre ellos de arte menor y mayor). Investigó aspectos importantes de la historia nacional, haciendo correcciones de estimable valor. Expuso en la prensa sus reflexiones de genealogía, biografías, antropología social, críticas literarias y migración pendular.
Con sus rectificaciones históricas deshizo entuertos y corrigió injusticias, contribuyendo al enriquecimiento del acervo cultural dominicano. Sólo mencionaré algunas:
1) Sus explicaciones esclarecedoras acerca de la Batalla de Sabana Real y su conexión con la celebración fijada el 21 de enero de cada año en Higüey en honor a la Virgen de Altagracia. Aporte divulgado el 3 de septiembre de 1946 en el periódico La Nación.
2) El 29 de junio de 1948, en el diario anterior, demostró que el famoso pirata puertorriqueño Roberto Cofresí Ramírez de Arellano (fusilado el 29 de marzo de 1825) nunca fue un corsario, como todavía siguen propalando algunos opinantes. En esa ocasión explicó la diferencia sociológica, legal y económica de ambos sustantivos, más allá de la semántica.
3) En el 1940 analizó la llegada, y el desempeño de sus funciones en el país, del célebre prelado y erudito Alessandro Geraldini, nacido en el sur de Italia, en Nápoles, cuando esa ciudad del mar Tirreno estaba bajo control del Reino de Aragón. Enmendó muchos errores que se propagaban hasta entonces sobre ese famoso personaje nombrado obispo de Santo Domingo por el papa León X el 23 de noviembre de 1516.
4) El 17 de julio de 1940, desde las páginas del periódico cultural, social e informativo vegano El Progreso, realizó valiosas precisiones sobre los errores o desinformaciones adrede que cometió el relator de la historiografía indiana Gonzalo Fernández de Oviedo sobre el ingenio que edificó con mano de obra esclava, en la cuenca media del río Sanate en Higüey, Juan de Villorria, el acaudalado encomendero español y albacea de Diego Colón, aquel virrey de las Indias, con puesto de mando en la ciudad de Santo Domingo.
5) En una edición de 1941 del diario La Nación hizo importantes observaciones sobre el quinto abuelo del héroe y libertador sudamericano Simón Bolívar, cuyos orígenes caribeños fueron inconfundibles al ser uno de sus ascendientes el tesorero de igual nombre que recolectó los fondos para la construcción del santuario San Dionisio de Higüey, lugar donde vivió durante varios años.
6) Les hizo correcciones fundamentales a publicaciones que sobre temas de interés nacional hicieron los historiadores fray Cipriano de Utrera, Antonio Ballesteros, Armando Álvarez Pedroso y otros que incursionaron en nuestro pasado desde la llegada de los españoles a la zona de La Isabela, en el norte del país.
7) Publicó artículos para despojar de malezas las figuras históricas del cacique Enriquillo y su compañera Mencía de Guevara, presentados por algunos como cadáveres morales para intentar socavar su imagen de rebeldes frente a la opresión de los colonizadores españoles.
Él enfrentó con valentía a los que mediatizaban la lucha indígena en la Sierra de Bahoruco. Les cantó verdades a quienes pretendían, con humo de paja, reducir esa epopeya a una simple disputa por asuntos domésticos vinculados con los encomenderos Francisco y Andrés Valenzuela, amos y señores de la zona de San Juan.
Pero también es importante decir que el talentoso Francois Fausto Sevez del Rosario incursionó en el ámbito biográfico, describiendo la personalidad del poeta nacional de Cuba José María Heredia, hijo de padres dominicanos que se exiliaron en ese país vecino. Así también redactó semblanzas y memorias, entre otros, del genio militar Simón Bolívar; del célebre sacerdote piamontés Fantino Falco; del educador puertorriqueño Eugenio María de Hostos y del mariscal venezolano Antonio José de Sucre, héroe principal de las Batallas de Ayacucho y Pichincha, ambas de gran importancia para las independencias de Perú y Ecuador.
Realizó grandes aportes para el esclarecimiento de informaciones biográficas de personajes dominicanos tan significativos como el héroe independentista y restaurador general Benito Monción Durán y los trinitarios Pedro Alejandrino Pina y Juan Isidro Pérez de la Paz, este último llamado El loco ilustre por Federico Henríquez y Carvajal, secundado por Emilio Rodríguez Demorizi, quien escribió una obra titulada con ese apodo.
Como hombre apasionado con la historia universal y nacional escribió sobre Miguel de Cervantes, William Shakespeare, Nicolás de Ovando, Juan Ponce de León, José Antonio Espínola y otros.
La memoria del educador Sevez no quedó sepultada en el anonimato total gracias a la labor divulgadora de los historiadores dominicanos Vetilio Alfau Durán, Emilio Rodríguez Demorizi y poquísimos más, quienes siempre mantuvieron vivo su recuerdo mediante periódicas publicaciones acerca de sus aportes dispersos en revistas y periódicos nacionales y regionales.
Importante es destacar, además, que el Archivo General de la Nacional, en una labor enaltecedora, editó en el 2023 un obra recopilatoria de una parte considerable de los escritos del olvidado educador, historiador y periodista Francois Fausto Sevez del Rosario.
Teófilo Lappot Robles