Alternativas al modelo de AFP para mejorar las pensiones en República Dominicana
Introducción: El desafío de las bajas pensiones
El sistema de capitalización individual mediante Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) implementado en República Dominicana en 2003 ha mostrado limitaciones en cuanto a los montos de jubilación que proporciona a los trabajadores. Según datos de la ADAFP, aunque el patrimonio administrado supera los RD$1 billón 175 mil millones (con un tipo de cambio de 1 x 60 es decir 21.000 millones de dólares) y se ha alcanzado una rentabilidad del 8.88% a 2024, muchas pensiones resultantes siguen siendo insuficientes (de hecho no se ha otorgado una sola pensión por acumulación de cotizaciones en 32 años) para mantener una calidad de vida adecuada en la vejez. La tasa de reemplazo o el monto obtenido después de 330 cotizaciones acumuladas es de 18%, es decir que si ganas 50 mil pesos promedio tendrás una pensión equivalente al 18% de 50 mil es decir unos 9 mil pesos sin derecho a seguro de salud, poner la tapa al pomo! Es decir MUÉRASE EN POCOS MESES. Ante este desafío, explorar alternativas que combinen elementos de sistemas exitosos a nivel internacional se vuelve imperative.
1. *Sistema de triple pilar con pensión básica universal*
· Implementar un pilar solidario financiado por impuestos: Siguiendo el modelo de Dinamarca y Países Bajos, se podría crear una pensión estatal básica universal que garantice un ingreso mínimo a todos los adultos mayores, independientemente de su historial contributivo. Este pilar reduciría la pobreza en la vejez y complementaría las pensiones contributivas.
· Fortalecer el segundo pilar con contribuciones obligatorias: Mantener el sistema de capitalización individual pero con mayores contribuciones patronales (como en Australia y Suecia), donde las empresas deben contribuir porcentajes más altos a las cuentas de los trabajadores.
· Incentivar el ahorro voluntario con beneficios fiscales: Desarrollar un tercer pilar de planes de ahorro individual voluntario con ventajas tributarias, similar al modelo danés de Plan de Ahorro para Pensiones Individuales (IPS).
2. *Sistema de cuentas nacionales de contribución definida*
· Aplicar el modelo sueco y italiano de cuentas nocionales, donde las contribuciones se registran en una cuenta individual virtual pero el sistema opera bajo un esquema de reparto. Esto crea un vínculo directo entre contribuciones y beneficios mientras mantiene la solidaridad intergeneracional.
· Las pensiones se calcularían basándose en el salario vitalicio promedio y la esperanza de vida al momento de jubilación, ajustando automáticamente los beneficios a los cambios demográficos.
· Este sistema proporciona mayor sostenibilidad financiera que el modelo de reparto puro y mayor equidad intergeneracional que el sistema de capitalización individual completo.
3. *Programas de afiliación automática y contribuciones obligatorias*
· Implementar el modelo del Reino Unido de «auto-enrollment», donde los trabajadores son inscritos automáticamente en planes pensionarios y deben optar por salirse activamente si no desean participar.
· Establecer contribuciones obligatorias progresivas que aumenten con el tiempo y el salario, similar al sistema australiano donde las empresas deben contribuir un porcentaje mínimo por ley.
· Desarrollar planes de pensiones ocupacionales de contribución definida con participación obligatoria de empleadores, como ocurre en el modelo holandés.
4. *Mecanismos de protección para trabajadores informales y vulnerables*
· Crear un programa de pensiones no contributivas financiado con impuestos generales para trabajadores informales y adultos mayores en situación de pobreza, inspirado en el programa argentino de Pensión Universal para el Adulto Mayor.
· Establecer pensiones mínimas garantizadas como en el sistema sueco, donde el Estado complementa los ingresos pensionarios que no alcanzan un nivel básico de subsistencia.
· Desarrollar programas de inclusión laboral formal que faciliten la transición de trabajadores informales hacia empleos con cobertura pensionaria, similar a las iniciativas implementadas en Argentina.
5. *Reformas paramétricas y de sostenibilidad*
· Ajustar progresivamente la edad de jubilación según la esperanza de vida, como han hecho países como Dinamarca y Países Bajos, asegurando la sostenibilidad financiera del sistema.
· Introducir mecanismos de revalorización automática de pensiones vinculados a índices mixtos (inflación y crecimiento salarial), similar al sistema COLA (Cost-Of-Living Adjustment) de Estados Unidos.
· Crear fondos de reserva soberanos como el noruego, donde excedentes presupuestarios se invierten internacionalmente para generar ingresos futuros que complementen el sistema pensionario.
6. *Mejoras en la gobernanza y transparencia del sistema*
· Fortalecer la supervisión y regulación de las AFP para reducir comisiones y mejorar rendimientos, tomando como referencia el sistema holandés que tiene altos estándares de gobernanza.
· Aumentar la transparencia en la administración de fondos proporcionando a los afiliados información clara y regular sobre sus cuentas y rendimientos, similar al sistema estadounidense que ofrece historiales de ganancias detallados.
· Diversificar las opciones de inversión con diferentes perfiles de riesgo según la edad del afiliado, permitiendo mayores rendimientos para trabajadores jóvenes como en el modelo sueco.
Conclusión: Hacia un sistema mixto con solidaridad y eficiencia
La experiencia internacional muestra que los sistemas multipilares que combinan elementos de solidaridad intergeneracional con capitalización individual tienden a lograr mejores resultados. Para República Dominicana, lo óptimo sería implementar un modelo híbrido que mantenga las AFP pero las complemente con: (1) una pensión básica universal financiada por impuestos; (2) un componente de reparto con cuentas nocionales para asegurar beneficios definidos; y (3) mayores contribuciones obligatorias de empleadores. Estas reformas, combinadas con mejoras en la gobernanza y mecanismos de protección social, podrían elevar significativamente los montos de las pensiones mientras se asegura la sostenibilidad financiera del sistema a largo plazo.
Para implementar exitosamente estas alternativas, se recomienda un proceso gradual con amplio consenso social y político, aprendiendo de las experiencias de países con sistemas bien evaluados como los Países Bajos, Dinamarca y Suecia. La combinación adecuada de solidaridad, eficiencia y responsabilidad individual parece ser la clave para proporcionar pensiones adecuadas a los jubilados dominicanos.