Programa de fortalecimiento de capacidades liderado por la SIP con apoyo de la UNESCO
Ciudad de Guatemala (9 de enero de 2025) — Directivos y periodistas de medios de El Salvador, Honduras y Guatemala concluyeron una iniciativa regional histórica orientada a fortalecer la cobertura sobre acción climática y gestión del riesgo de desastres (GRD), marcando un paso decisivo hacia ecosistemas mediáticos más resilientes, colaborativos y preparados en Centroamérica.
El taller de dos días, “Colaboraciones mediáticas sobre acción climática y gestión del riesgo de desastres en Centroamérica”, realizado el 11 y 12 de diciembre en el Hotel Barceló de Ciudad de Guatemala, reunió a destacados medios de investigación, televisión, radio y comunitarios como culminación de un programa de fortalecimiento de capacidades de nueve meses, liderado por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) con el apoyo de la UNESCO.
La iniciativa se centró en el Corredor Seco Centroamericano, una de las regiones más vulnerables al cambio climático, a eventos meteorológicos extremos, a la degradación ambiental y a las brechas de capacidad. A través de capacitación, mentoría y colaboración transfronteriza, el programa fortaleció la capacidad de los medios participantes para cubrir impactos climáticos, riesgos para la salud pública y desastres, mientras implementaban el Modelo de Plan de Preparación y Respuesta ante Desastres para Instituciones Mediáticas de la UNESCO en sus organizaciones periodísticas.
Entre los medios participantes se incluyeron MalaYerba y ARPAS de El Salvador, El Heraldo y Radio Cadena Voces de Honduras, Prensa Libre y Guatevisión de Guatemala.
A través de fronteras y formatos, los periodistas demostraron que el cambio climático ya no es una amenaza lejana, sino una fuerza inmediata y acelerada que está transformando las formas de sustento, los sistemas de salud, los ecosistemas y los patrones migratorios en toda la región.
Una de las colaboraciones más destacadas, producida por MalaYerba y El Heraldo, documentó la reaparición del parásito gusano barrenador, previamente erradicado en la década de 1990, que ahora se propaga rápidamente por Centroamérica y México. Mediante reportajes de campo en comunidades rurales, hospitales y ranchos ganaderos, el equipo expuso la intersección entre el cambio climático, las rutas ilegales de ganado, los sistemas débiles de vigilancia y las fallas en salud pública, factores que agravan la epidemia.
Utilizando datos oficiales de los CDC de Estados Unidos e investigaciones en terreno, los periodistas identificaron más de 135,000 casos en animales y cerca de 1,000 infecciones humanas hacia finales de noviembre de 2025, cifras que señalan una crisis regional que supera la capacidad de respuesta actual. La investigación también reveló opacidad en los datos, subregistro y temor a represalias, particularmente en El Salvador bajo el régimen de excepción.
Las historias humanas subrayaron la urgencia: desde ganaderos que temen reportar brotes hasta casos médicos trágicos, incluido el de la muerte de un recién nacido en Honduras por un retraso en el tratamiento. El reportaje destacó el colapso de la capacidad regional de producción de moscas estériles y la falta de respuestas políticas coordinadas, y planteó preguntas críticas sobre la preparación en una región cada vez más cálida.
“Este no es un brote aislado; avanza más rápido de lo que los sistemas de salud pueden rastrear”, concluyó el equipo en un adelanto documental presentado durante el taller.
Mediante reportajes televisivos de formato largo, imágenes de dron, fotografías y narrativas digitales, periodistas guatemaltecos de Prensa Libre y Guatevisión documentaron cómo el Corredor Seco casi ha duplicado su extensión en la última década, pasando de aproximadamente 42 a más de 80 municipios.
Reportando desde San José Las Pilas (Jalapa), el equipo mostró cómo las comunidades ahora enfrentan entre nueve y diez meses de sequía al año, graves pérdidas de cultivos, el abandono de infraestructura y la migración forzada—especialmente de mujeres hacia centros urbanos. Sin embargo, la cobertura también enfatizó el periodismo de soluciones, destacando estrategias de adaptación impulsadas localmente, como la cosecha de agua de lluvia, la microirrigación y la acuicultura a pequeña escala, apoyadas por socios de la cooperación internacional.
La evidencia visual de la pérdida de vegetación, la reducción de rendimientos y la expansión semiárida transformó datos climáticos abstractos en una realidad tangible, reforzando el papel del periodismo de calidad en la alfabetización climática y en la rendición de cuentas.
“El Corredor Seco no se está reduciendo; está creciendo”, señaló el equipo. “La resiliencia proviene de la coordinación comunitaria, no de las promesas políticas.”
Un documental de 21 minutos y una serie radial complementaria examinaron la cuenca del río Lempa, un recurso vital para más de 4.2 millones de personas en Guatemala, Honduras y El Salvador. La investigación, realizada por Radio Cadena Voces y ARPAS, documentó la disminución del caudal, el aumento de las temperaturas, la pérdida de biodiversidad y al menos siete fuentes principales de contaminación, entre ellas desechos agroindustriales, aguas residuales sin tratar, minería, deforestación y sedimentación.
El reportaje puso en el centro a mujeres líderes de la región del Bajo Lempa, quienes organizan la adaptación comunitaria en medio del abandono estatal, del daño ambiental y de la criminalización. Los testimonios revelaron la carga diferenciada que enfrentan las mujeres ante los impactos climáticos, desde la escasez de agua hasta las crisis de salud, y la necesidad urgente de mantener la atención mediática.
“El Lempa se va a acabar poco a poco—y lo estamos acabando nosotros mismos”, advirtió una integrante de la comunidad.
Del periodismo a la preparación: construyendo redacciones resilientes
En el segundo día del taller, los medios participantes presentaron planes institucionales de preparación y respuesta ante desastres, diseñados a partir del modelo de la UNESCO y adaptados a diversas realidades: desde grandes redacciones multimedia hasta redes de radios comunitarias y medios en el exilio.
Los principales avances incluyeron:
Planes de continuidad operativa con sistemas de energía de respaldo, sitios alternativos de transmisión y conectividad redundante
Cadenas de mando claras y coordinación con agencias de emergencia y otros actores de reducción del riesgo de desastres
Políticas editoriales sensibles al trauma y directrices éticas para la cobertura de desastres
Protocolos de verificación asistidos por IA para contrarrestar la desinformación durante crisis
Compromiso de no dejar a nadie atrás en la cobertura de desastres
Medidas de seguridad y salud mental, especialmente para periodistas que trabajan bajo amenaza o en el exilio
Estos planes demostraron que la preparación no es una política abstracta, sino una herramienta práctica que salva vidas, tanto para las instituciones mediáticas como para las comunidades a las que sirven.
“Una sociedad bien informada evita muertes durante los desastres”, afirmó una de las reporteras que formaron parte del proyecto.
Durante las mesas redondas, los periodistas enfatizaron que uno de los mayores logros del programa fue la creación de una red viva de medios transfronterizos. A pesar de los desafíos —acceso restringido a la información, entorno hostil, limitaciones financieras, vigilancia y exilio—, los participantes coincidieron en que la colaboración amplificó el impacto, reveló patrones regionales y fortaleció la solidaridad profesional.
“Una investigación es más fuerte cuando se replica a través de las fronteras”, señalaron los participantes.
La SIP subrayó que ninguna historia vale una vida y, junto con la UNESCO, reafirmó su compromiso con la seguridad de los periodistas, los estándares éticos y el apoyo sostenido a los medios en regiones vulnerables y en entornos de alto riesgo.
Un modelo para el futuro
El programa concluyó con recomendaciones concretas para los socios de desarrollo mediático, que incluyen mantener la red regional, ampliar el apoyo a la seguridad y la salud mental, fortalecer el uso de tecnologías digitales y financiar el periodismo centrado en soluciones climáticas, orientado a las comunidades.
Resultados estratégicos:
Investigaciones transfronterizas de alto impacto que vinculan clima, salud, medio ambiente y gobernanza
Resiliencia institucional fortalecida mediante planes personalizados de preparación y respuesta ante desastres
Vínculos regionales más profundos que permiten futuras colaboraciones y defensa compartida contra la desinformación y las amenazas
Al cierre del taller, la SIP y la UNESCO confirmaron su intención de seguir generando materiales de visibilidad y consolidar esta iniciativa como un modelo para el periodismo climático, la preparación ante desastres y la resiliencia mediática en Centroamérica.
Más allá de las fronteras, los medios centroamericanos están demostrando que la colaboración, la preparación y la calidad informativa son esenciales para enfrentar la crisis climática—hoy, no mañana.
La SIP es una organización sin fines de lucro dedicada a la defensa y promoción de la libertad de prensa y de expresión en las Américas. Está conformada por más de 1.300 medios del hemisferio occidental y tiene su sede en Miami, Florida, Estados Unidos.