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Trump dice tener salud «perfecta» en medio de especulaciones

Washington, 2 ene (Prensa Latina) El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al parecer comienza a padecer hoy lo que un día golpeó a su predecesor en el cargo, Joe Biden: el constante escrutinio sobre su salud.

Para calmar ánimos y juicios a priori, Trump escribió este viernes en redes sociales que goza de una salud «perfecta», 24 horas después de que el diario The Wall Street Journal publicara una entrevista suya en la que este rechazaba las críticas sobre su edad y estado físico.

Como antes lo fue Biden, resulta que Trump, de 79 años, es la persona de mayor edad que ha sido elegida para ocupar el sillón del Despacho Oval.

Y si en un momento el mandatario republicano utilizó el tema para atacar a su rival demócrata, en la actualidad lo golpean por el mismo flanco que a su antecesor y Trump, quien desestima preocupaciones públicas sobre su edad y salud, empieza a irritarse.

Un reciente artículo de Journal mencionó las contusiones en las manos de Trump (que, según él, son consecuencia de tomar una dosis más alta de aspirina), su audición y sus pocas horas de sueño (se le ha visto soñoliento en apariciones públicas), aunque afirmó tener mucha energía, que atribuyó a su «buena genética».

En el extenso material, se lee que Trump negó quedarse dormido durante los eventos en la Casa Blanca; afirmó que tiene problemas para dormir algunas noches y que suele funcionar con pocas horas de sueño.

«A veces me toman una foto parpadeando, parpadeando, y me pillan con los ojos cerrados», apuntó Trump sobre las imágenes que lo muestran casi dormitando.

SECUENCIA DE INCIDENTES

De acuerdo con el recuento en medios locales, el presidente aparentemente se quedó dormido durante varios eventos, incluida una reunión de su gabinete el mes pasado en la se esforzó por permanecer despierto.

Mientras en noviembre, Trump parecía tener dificultades para mantener los ojos abiertos en su oficina durante un evento en el que se anunciaban recortes de precios a los medicamentos para bajar de peso.

La semana pasada, las imágenes notaron una decoloración o hematomas leves en el dorso de la mano izquierda del presidente Trump, además del moretón más notorio en su mano derecha, el cual se ha mantenido durante meses.

Al respecto, Trump le explicó al Journal: «Dicen que la aspirina es buena para diluir la sangre, y no quiero que me circule sangre espesa por el corazón. Quiero que me circule sangre fluida por el corazón. ¿Tiene sentido?»

El gobernante también comentó al Journal que había probado medias de compresión para tratar la hinchazón en la parte inferior de las piernas, pero que «no le gustaron».

Sobre este asunto, la Casa Blanca declaró en julio que la inflamación tiene su origen en una insuficiencia venosa crónica, una afección que resulta común en adultos mayores.

Las interrogantes en meses recientes giraron en torno a la resonancia magnética que, de acuerdo con el propio Trump, se le practicó en el Centro Médico Militar Nacional Walter Reed en octubre. Entonces afirmó no tener «ni idea» de qué parte de su cuerpo se había escaneado.

Pero en las declaraciones al Journal rectificó. Dijo que la prueba de imagen que se le realizó fue una tomografía computarizada (TC), no una resonancia magnética. “No fue una resonancia magnética. Fue algo menos. Fue una tomografía”, subrayó, tratando de aplacar las especulaciones que él mismo alimentó.

En medio de preguntas sobre su salud, Trump cambia su versión de los hechos de manera extraña e inesperada y se plantean preguntas sobre el comportamiento en sus discursos, porque a menudo se desvió del tema y divagó.

Recuerdan los reportes un discurso en Pensilvania destinado a destacar la asequibilidad en ese estado clave, y una intervención pública en septiembre, catalogada de incoherente ante cientos de líderes militares estadounidenses en una base en Virginia.

oda/dfm