Opiniones

Fuerza del Pueblo: La ruptura qué se convirtió en movimiento social avanza a convertirse en partido político.

Juan Carlos Espinal

Por Juan Carlos Espinal.

El presente trabajo es un esfuerzo por proporcionar una respuesta más completa, profunda y minuciosa al título del artículo.

Intentamos explicar las razones entre la cohabitacion del oficialismo-oposición en la crisis de representatividad del Bipartidismo, y las reacciones grupales opositoras que tienden a contrastar las ideas heterogéneas que pretenden constrastar la politización de los fenómenos sociales.

El crecimiento demográfico 1990-2024 significó una movilidad social importante respecto de 1966-1995.

La interpretación social de los gobiernos de entre 1978-1982 y 2000-2004 forman parte de este acontecimiento histórico y sintetiza la division del PRD, primero. Del PRSC, segundo. Del PLD, después.

Las ideas liberales que entre 1966-1978 acabaron por convertirse en hechos en 1996 se expresaron públicamente entre 2000-2020.

En el mundo insular de la política dominicana, las distinciones más importantes entre la militancia, la sociedad civil, los intelectuales orgánicos y las empresas no son ideológicas, políticas ni económicas sino culturales.

Las expectativas de vida de los dominicanos frente a la crisis sanitaria había derrumbado el antiguo orden político de pos guerra.

A principios de 1990 se modificó la constitución bajo el espejismo de evadir los conflictos sociales y políticos para tan solo volver al principio.

El año 1994 demostró lo importante que es la movilización para el cambio social.

El cambio ha resultado un mundo inseguro dentro del coronavirus.

El espejismo de la transformación se disipó con la multiplicación de los males que antes padecíamos.

El resurgimiento de la violencia política, la intensificación de los conflictos sociales, el quebrantamiento del estado de derecho, el surgimiento de Movimientos ultra nacionalistas, la agitación religiosa, la política de inmovilismo en el toque de queda, la incapacidad del gobierno de Luis Abinader de acabar con las divisiones internas del PRM erosiona cada vez más las relaciones Gobierno – sociedad, partidos políticos.

Para la mayoría de la sociedad el gobierno 2020-2024 carece de un propósito común.

La imagen realista del mundo pos COVID-19 es falsa.

Los gobiernos locales experimentan un profundo deterioro en las estructuras distritales puesto que el abandono de los asuntos del estado ha permitido que el crimen organizado internacional haya ocupado territorios abandonados por el estado.

El debilitamiento de la institucionalidad democrática contribuye a la persecución de adversarios políticos.

En este último tema subyace una razón paradigmática: la desintegración del PLD como partido hegemónico.

A escala municipal el PLD se ha venido debilitando.

En lo congresional su desempeño explica su extinción como partido hegemónico.

La difusión de un mundo caótico, la frecuencia de violación a los derechos humanos, los escándalos de corrupción en las sobre valuaciones de insumos de salud pública, los recortes a los programas sociales, por ejemplo, estigmatiza la imagen del gobierno.

El país puede parecer un caos pero no carece totalmente de orden.

Sin embargo, el paradigma democrático tiene una limitación de estar demasiado apegado a la inconstitucionalidad.

Así las cosas, una aproximación a la transformación de Fuerza del Pueblo desde un movimiento electoral a partido político de masas debe tener su explicación más rigurosa.

La perspectiva de cambio que impulsó el PRM era de carácter electoral.

Sus paradigmas, además, generan contradicciones en la medida en que las predicciones de la realidad, derivadas de la contracción económica hace más exacta la premonición.

Muchos hechos importantes ocurridos tras la derrota de Danilo Medina el 5 de Juilo reflejan los últimos pactos de oficialismo-oposición en la distribución del estado.

La intensidad de los conflictos sociales, la presión por nombramientos, las cancelaciones masivas, el intento de consolidación del proyecto continuista sin Abinader finalmente ha dividido al gobierno estimulando la erosión de la frágil gobernabilidad.

La intensificación de la luchas intestinas en el PLD, en el PRM y en Fuerza del Pueblo nos proporciona la respuesta al acelerado crecimiento de los ataques a la ampliación de los derechos fundamentales.

La renuencia de segmentos de oposición a sumarse a la transformación del aparato presidencialista hace de las élites políticas que propician la cultura de la conculcación impulsen el fraccionamiento interno y la migración de militantes a la derecha política.

El final de la tregua política se fragua tras la ruptura del consenso entre las diferencias en el Congreso.

Las diferencias de perspectivas, metodología, análisis, enfoque y conceptos están creando un re ordenamiento político que supone el desplazamiento electoral del PRM al 2028 lo que obliga a la derecha opositora a pactar con el Gobierno.

En resumen, el mundo pos pandémico es un mundo con múltiples interpretaciones, intereses y antagonismos.

Lo más importante es analizar si el PRM se dividirá desde el gobierno declinando su influencia y su poder político o si el PLD será absorbido en su conjunto por Fuerza del Pueblo.

Una cosa si ya sabemos : Si tanto oficialismo como oposición no encuentran la manera de solucionar los problemas estructurales que generan el abstencionismo electoral, la reacción de los Estados Unidos en el Caribe impulsará la guerra civil.