

Cristóbal Colón, Fray Bartolomé de Las casas y otros autores describen con diferentes nombres indígenas al territorio seibano.1
Lo cierto es que El Seybo fue una de las cinco primeras provincias que tuvo el país. «Por la constitución de fecha 6 de noviembre de 1844 fue erigida la provincia de El Seibo y la ley No.40 de Administración provincial del 9 de junio de 1845 le dio como jurisdicciones las comunes de El Seibo, Higüey, Hato Mayor y Samaná.» 2
POR TEÓFILO LAPPOT ROBLES
La hoy ciudad de Santa Cruz de El Seibo originalmente se llamaba Santa Cruz del Valle de Ycagua. Según una de varias versiones fue fundada en el año 1502 por el conquistador español Juan de Esquivel, cumpliendo órdenes del jerarca Nicolás de Ovando. Fue situada en uno de los puntos centrales del Cacicazgo de Higüey, en la orilla oeste del río Soco, corriente de agua que nace en uno de los picos de la Cordillera Oriental y se desplaza loma abajo hasta su desembocadura en el mar Caribe.
Cristóbal Colón, Fray Bartolomé de Las casas y otros autores describen con diferentes nombres indígenas al territorio seibano.1
Lo cierto es que El Seybo fue una de las cinco primeras provincias que tuvo el país. «Por la constitución de fecha 6 de noviembre de 1844 fue erigida la provincia de El Seibo y la ley No.40 de Administración provincial del 9 de junio de 1845 le dio como jurisdicciones las comunes de El Seibo, Higüey, Hato Mayor y Samaná.» 2
Su fama como pueblo con características especiales en la geografía dominicana viene de lejos, y por múltiples motivos, tales como la tenaz resistencia de los tainos que habitaban su territorio, la participación decisiva de los criollos seibanos en diferentes batallas previas a la Independencia Nacional, su presencia masiva en los muchos combates posteriores, su actuación en las jornadas bélicas que siguieron al grito de Capotillo, etc.
Algunos se refieren a El Seibo como el pueblo de la Cruz de Asomante, pero esta última palabra aún no tiene un nicho definitorio en la Real Academia Española de la Lengua, aunque la historiografía lingüística la ubica en el mundo de las letras en el siglo IX, en pleno Medioevo.
Desde el siglo XIX es la única comunidad del país donde se celebran corridas de toros (eso sí sin rejoneadores ni banderillas, ni derramamiento de sangre, solo aficionados con capotes). Es una divertida fiesta taurina que se festeja en la primera semana de mayo, vinculada con las fiestas patronales de allí.
Otro de los íconos de este pueblo del Oriente del país es su famoso mabí, hecho con ciertas partes de un árbol llamado behuco de indio y azúcar crema. Comenzó a fabricarse hace más de cien años. En sus comienzos se endulzaba con melaza o miel de abejas. El secretismo de su elaboración se ha mantenido blindado entre los descendientes de las familias Otto y Duvergé.
Santa Cruz de El Seibo siempre ha tenido también una gran producción de ganado vacuno. «…toda la provincia del Seibo se aprovecha de sus sabanas cubiertas de gran variedad de yerbas pratenses, sabrosas, nutritivas, extensas, cortadas por matas frondosas, que guarecen a los ganados de los rigores del clima y cruzados por innumerables ríos y arroyos de aguas limpias y frescas….»3
Es una tierra que desde hace siglos ha sido escenario de hechos que han impactado en la vida de lo que desde el 1844 es la República Dominicana. Desde los tiempos coloniales también la tragedia ha tenido su presencia allí, particularmente por las oleadas de masacres de indígenas que anegaron con sangre su territorio. Pero también entre funcionarios coloniales ocurrieron hechos violentos, que forman parte de esa literatura gris que contienen los informes guardados en los llamados archivos de Indias.
Un caso que revela esas rivalidades y que edifica lo anterior es el siguiente: «Luis de Fuentes mató alevosamente a Juan de Cidia, alcalde del Ceibo, fue sentenciado a pena de muerte el 14 de mayo de 1561, era la sentencia que había de ser ahorcado y después de muerto su cabeza llevada al Ceibo donde se pondría en una picota…» 4
En la seibana loma El Cabao fue que el curazoleño apodado Yojansen hirió gravemente al entonces ministro de Interior y Policía Ulises Heureaux, el tristemente célebre Lilís, cuando se enfrentaba a las tropas ya en desbandadas del general Cesáreo Guillermo, alzado en armas contra el gobierno de turno. En una carta dirigida desde Higüey, fechada el 27 de agosto de 1881, Lilís le informaba al presidente Meriño lo siguiente: «Como ofrecí a U. en mi anterior, hoy ataqué a Cesáreo en el Cabado, lomas del infierno, custodiadas por condenados…Secreto! Yo chupé mi golpón, recibí una herida en el pescuezo que me perforó una parte».5
Desde el año 1945 el Archivo General de la Nación atesora gran parte del Archivo Real de El Seibo, el cual consta con más de 3,500 expedientes con importantes decisiones de esa demarcación, correspondientes al siglo XVIII completo y parte del siglo XIX. El estudio de ese voluminoso legajo permite comprobar las decisiones impartidas por jefes coloniales, así como actuaciones de regidores y demás autoridades locales, especialmente de los alcaldes ordinarios que actuaban como jueces, administrando justicia en materias civil y penal y hasta como «jueces cartularios, certificando y autentificando actos particulares.» 6
Según describen historiadores, y se mantiene aún como parte de la tradición oral del pueblo, la Cruz, que era el símbolo mayor del templo católico seibano, tenía injerta un fragmento del sagrado madero en que fue crucificado Jesucristo. Dicen que fue un obsequio del Papa Pío XI, puesto en manos de Monseñor Adolfo Alejandro Nouel, quien fuera cura párroco de allí, al igual que lo fue el célebre monseñor Meriño.
Antes de que se definiera el concepto de dominicanidad, como parte del ser criollo, muchos de los habitantes de Santa Cruz de El Seibo se perfilaban como aguerridos combatientes que lucharon en diferentes lugares del territorio de la entonces llamada isla La Española. Eran diestros manejando el arma blanca. Fueron de los famosos lanceros que en cada combate infundían terror entre los contrarios.
El 21 de enero de 1691, en la batalla de Sabana Real o de La Limonade, librada entre franceses que tenían el control de la parte Oeste (Haití) de la isla La Española y los españoles que estaban en el lado Este, los lanceros seibanos, conjuntamente con los higüeyanos, fueron decisivos para la derrota del poderoso ejército francés. Con el tiempo se ha analizado que esa batalla fue de gran impacto para que creciera el germen de la dominicanidad que ya se anidaba en la mayoría de los criollos y para que muchos años después se produjera el nacimiento de la República Dominicana, sin tutelas formales de potencias extranjeras.
BATALLA DE PALO HINCADO
Un acontecimiento de gran envergadura ocurrido en Santa Cruz de El Seibo fue la batalla de Palo Hincado. Ese hecho bélico se desarrolló el 7 de noviembre del 1808, en una sabana amurallada con cerros redondos, en el extrarradio del poblado.
El objetivo de esa batalla no fue precisamente patriótico. Más bien se trataba del traslado al terreno militar de la lucha de intereses entre la autoridad francesa que tenía 5 años de enfrentamiento económico con los grandes y pequeños hateros y con la iglesia católica, que en esa época poseía muchos de los grandes hatos en que se dividía la campiña criolla.
El bando contrario al General francés Ferrand (quien después de su derrota se suicidó en la quebrada de Guaquía, en los contornos seibanos) logró el apoyo de españoles, ingleses y haitianos. Fue en Santa Cruz de El Seybo donde se le puso fin a la era de Francia en el país.
Por las acciones posteriores de Juan Sánchez Ramírez y sus más allegados, preñadas de errores y abusos, la victoria de Palo Hincado se convirtió en la práctica en una derrota. El desorden se impuso en la administración pública, extendiéndose la desolación y la ruina a toda la sociedad, por lo cual se llamó esa etapa de nuestra historia como la España Boba, un período de gran tribulación para los moradores del territorio que luego sería la República Dominicana.
Si hubiere alguna duda sobre el pensamiento de Sánchez Ramírez basta leer una de sus comunicaciones finales. En efecto, el 13 de enero de 1811 le envió una carta al rey de España, la cual comenzó de esta patética manera: «Señor: La justa y digna confianza que me inspira el grande aprecio que V.M. se ha dignado hacer del pequeño servicio que en obsequio de nuestro dignísimo Rey el Señor Don Fernando VII y de toda la nobilísima Nación española ha hecho en la Reconquista de esta vuestra Isla, en unión de mis amados compatriotas…» 7
Fue en la sabana seibana de Palo Hincado que el hatero cotuisano Juan Sánchez Ramírez, triunfador de esa batalla, pronunció la famosa frase que aún resuena: «Señores, pena de la vida para el que vuelva la espalda al enemigo, pena de la vida para el tambor que toque retirada, pena de la vida para mí mismo si diere la orden de tocarla.»8
PEDRO SANTANA Y EL SEIBO
A Santa Cruz de El Seibo llegó, un día cualquiera del siglo XIX, una familia proveniente de un lejano lugar, situado del lado oeste del río Artibonito, por la zona de Bánica, y que hoy pertenece a Haití. Eran los Santana Familias, dos de cuyos integrantes se convertirían con el tiempo en personajes destacados en la historia dominicana.
Los hermanos gemelos Pedro y Ramón Santana Familias nacieron el 29 de junio de 1801 en el caserío de Hincha. Emigraron por la gravísima situación que vivía en ese momento Haití, incluso con actos de piromanía, donde los descendientes de franceses y de españoles eran convertidos en antorchas por el solo hecho de serlos.
Es por ese ambiente de violencia en espiral que los Santana Familias llegan a «…El Seibo y sus feraces tierras aledañas…En el nuevo hogar, en el paraje de Santa Lucía, se inicia nueva vida de afanes y de trabajos: la tierra es fértil, el ganado abundante, el agua inagotable, el hombre valiente y laborioso…»9
Pedro Santana Familias se consideraba seibano para todos los fines que fueren de lugar. Prueba al canto, el 17 de diciembre de 1846, frente a la Comandancia de Armas y la iglesia de estilo victoriano de Santa Cruz de El Seibo el definido por el insigne Félix Mota como El Chacal del Guabatico dijo: » …Seibanos: el antiguo compañero de vuestros trabajos campestres, el amigo de todos los buenos patriotas, aquel en cuyas manos se ha dignado poner la nación las riendas del gobierno, llega a visitaros hoy para animaros a no desmayar jamás en la heroica empresa que acometimos, y cuyo éxito es infalible, favorecidos como lo estamos con la protección del cielo….»10
El tres veces presidente de la República Pedro Santana siempre hacía retiradas tácticas hacia su tierra adoptiva. En una ocasión se informó que: «transportó a su propia provincia del Seybo trescientos quintales de pólvora, dieciocho cañones y más de tres mil mosquetes.»11
Varias veces Santana utilizó el territorio seibano para confinar a sus adversarios e incluso lo usó como patíbulo para sacrificar a figuras tan prominentes como Antonio Duvergé, Tomás de la Concha y otros héroes nacionales.
La potencial riqueza de El Seibo nunca ha sido utilizada para favorecer a sus moradores, y es por ello que ya en curso el siglo XXI sigue siendo un lugar empobrecido.
Mucho se ha escrito sobre esa dicotomía seibana. Lo que sigue sintetiza con gran elocuencia esa situación: «…causas absolutamente ajenas a la voluntad de sus hijos han retardado el poderoso influjo económico que está llamada a prestar a la República…»12
PERSONAJES SEIBANOS:
Han sido muchos los hombres y mujeres que nacieron en El Seybo y que colocaron sus nombres en altos pedestales de la vida nacional. Sólo hacer el recuento de ellos sería prolijo. Reseñar sus vidas aquí es misión imposible, pero los siguientes ejemplos bastan para tener una idea aproximada de la presencia de seibanos sobresalientes en diferentes etapas de la historia dominicana.
MANUELA DIEZ JIMÉNEZ
Nació en El Seybo, entonces llamado Santa Cruz de Icayagua, un día impreciso del mes de junio del año 1786. Fue la madre del padre de la Patria, Juan Pablo Duarte Diez, y de otros patriotas que lucharon por la libertad de su país. Todos sus bienes los puso al servicio de la Independencia Nacional. El pago recibido por tan loable acción fue la expulsión de la República recién nacida. El principal autor de ese crimen de lesa humanidad, materializado en el 1845, fue el a la sazón presidente de la República Pedro Santana. Murió en Caracas, Venezuela el 31 de diciembre de 1858. Dicen que murió llena de tribulaciones, pues jamás pudo volver a la tierra que la vio nacer. Ella fue víctima de las mentiras y maniobras tenebrosas orquestadas desde el nacimiento mismo de la República para aniquilar en el pensamiento del pueblo las labores excepcionales de su hijo y otros héroes. «…Poco a poco, febreristas connotados siguieron siendo extrañados, como los familiares de Duarte…para lo que se utilizó el recurso de sindicarlos como traidores.»13
Pero la verdad irrefutable fue que el hecho de haber tenido en su claustro materno a quien sería la principal bujía inspiradora de la libertad dominicana la perfilaba como una mujer con categoría excepcional en nuestra historia, pero limitarse a eso sería una visión puramente sexista de su estelaridad en los acontecimientos anteriores y posteriores a la Independencia Nacional. Ella jugó su propio papel protagónico al sacrificar todos sus bienes y el de sus hijos, así como la tranquilidad familiar, para liberar al pueblo del yugo opresor.
Por ser la madre del patricio Juan Pablo Duarte un enjundioso historiador dijo que esa verdad axiomática «le da pleno derecho a doña Manuela Diez a ocupar un puesto distinguido en el grupo selecto de las mujeres de la Independencia». 14
Un inspirado poeta escribió un soneto que recoge la excelsitud de la figura de doña Manuela Díez Jiménez: «…Como barro puro que encierra oro preciado/oro de libertad tu noble entraña era/y Santa Cruz de El Seibo, que vio tu primer día/no presintió la gloria que contigo nacía…»15
OCTAVIO ANTONIO BERAS ROJAS
Nació el 16 de noviembre de 1906.Murió el 30 de noviembre de 1990. Era descendiente de Ramón Santana. Fue el primer Cardenal de la iglesia católica dominicana, designado por el Papa Paulo Sexto en el 1976. Durante 20 años fue Arzobispo de la Arquidiócesis de Santo Domingo (1961-1981), aunque su ejercicio episcopal no siempre fue «miel sobre hojuelas», por razones que no vienen al caso comentar. El Papa Juan Pablo II le confirió en el 1983 la categoría excepcional de presidente honorario y vitalicio de la Conferencia Episcopal Dominicana. En el año 1954 fue el encargado de colocar la primera piedra de la que luego sería la basílica de Higüey. Su ministerio sacerdotal se consumió entre la suavidad de lecturas bíblicas, sin profundidades teológicas de su parte, y el apañamiento de muchas de las acciones del largo gobierno trujillista.
FREDDY BERAS GOICO.
Nació el 21 de noviembre de 1940. Falleció el 18 de noviembre del 2010. Humorista por excelencia, pero también actor, narrador y formidable productor radial y televisivo. Su novela Juan de los Palotes describe de manera descarnada las truchimanerías del poder en nuestro país. Esa obra es, además, un espejo vivo de las atrocidades que ha sufrido el pueblo dominicano, como cuando narra las desapariciones y muertes de jóvenes estudiantes que «…regresaban dos o tres días después dentro de una rústica caja de madera tras ser recogidos sus cadáveres desfigurados y ensangrentados, en la morgue de un hospital público»16
FRANCISCO ELPIDIO BERAS MORALES.
Nació el primero de abril de 1902.falleció el 9 de agosto de 1990. Fue jurista de gran enjundia, llegó a ser Procurador General de la República y juez de la Suprema Corte de Justicia. Como historiador fue acucioso al analizar acontecimientos y personajes. Por más de 30 años ocupó el sillón H en la Academia Dominicana de la Historia. Articulista y editorialistas de pluma atildada, cuyos comentarios se publicaron en diversos periódicos. Autor de varios ensayos, entre ellos el titulado Contribución del Seibo al grito del Capotillo.
Sin estridencia y con modestia, pero fue un personero importante y de confianza total de la tiranía de Trujillo; incluso figura con su propio nombre en un famoso «diálogo novelado «entre el tirano y Antonio de la Maza, con relación al asesinato de Octavio, hermano del último: «…Acabo de nombrar una comisión, presidida por el procurador general de la República, licenciado Francisco Elpidio Beras. Con poderes amplísimo para interrogar a todo el mundo, militares y civiles. Si lo del suicidio es mentira, los culpables pagarán.» 17
MANUEL DE JESÚS GOICO CASTRO. Nació el 6 de septiembre de 1916.Murio el 15 de diciembre de 1990. Historiador, educador, ensayista, abogado, orador. Catedrático universitario. Fue miembro de las academias de la Historia y de la Lengua. Especialista en filatelia. Autor de varios libros sobre Derecho, lingüística, estadísticas, historia, biografía de personajes nacionales y extranjeros.
PILAR CONSTANZO HERNÁNDEZ. Nació en el 1891. Su óbito se produjo en el 1994. Extraordinaria educadora que esparció sus saberes en su pueblo natal, así como en Higüey, La Romana y Santo Domingo. Poeta de gran inspiración. Escribió varios himnos que fueron musicalizados. Con motivo del centenario de la República fue galardonada con una medalla de honor. Posteriormente también fue condecorada con la Orden de Duarte, Sánchez y Mella.
RAFAEL PERALTA ROMERO.
Nació en Miches (municipio de la provincia de El Seibo) el 3 de diciembre de 1948. Notable poeta y laureado narrador, fino corrector de estilo y articulista en periódicos nacionales, así como profesor universitario en el área de humanidades. Es miembro de la Academia Dominicana de la Lengua, por sus valiosos aportes didácticos al perfeccionamiento del idioma castellano. Ha escrito varios libros de poesía, novelas y cuentos. Su novela Los Tres Entierros de Dino Bidal, publicada en el 2000, es una radiografía de la situación política de la época en que el autor sitúa el desarrollo de la misma, la cual se puede extrapolar a otros tramos de la historia del país, con sus matices. La historia de Dino Bidal es la del crimen y la impunidad con signo oficial. «… Dino no era de este tipo de hombres que andan, perdonando la palabra, güeliéndole la nalga a los hombres…» «En eso vino por detrás el Guardia Grande con una mano de pilón y le dio un garrotazo en la cabeza… ¿Cuántas puñaladas tú le diste¬¬. No ombe, yo le di a ese hombre sin conciencia, le dijo el otro…» «Treinta años de prisión es comparable a cualquier cosa. Pero los grandes lo arreglan todo, después que ellos quieran, pensaba el Guardia Chiquito…»18
ALEJANDRO WOSS GIL. Nació el 28 de mayo de 1856. Murió el 20 de enero de 1932. Hombre dotado de gran cultura, abogado, militar y político de gran sabiduría. Fue general del Ejército Dominicano, con fama de ser un guerrero implacable, su valor bajo el fuego de los combates fue plasmado en coplas de su tiempo, llegándose acuñar en el imaginario popular la frase «más guapo que Alejandrito». Fue un prominente dirigente del Partido Azul. Dirigió varios ministerios. Fue presidente de la República en dos ocasiones: De 1885 a 1887, con apenas 29 años, y en virtud de la renuncia del entonces presidente Francisco Gregorio Billini y en el 1903, cuando encabezó una asonada militar contra Horacio Vásquez Lajara y de inmediato se hizo elegir primer mandatario de la nación, mediante una farsa electoral.
Bibliografía:
1-Santa Cruz de El Seibo. Apuntes para su Historia. pp 19-25 Editora Búho 2007. Norman De
Castro.
2- Ibidem. p181, Norman De Castro
3- Papeles de Pedro F. Bonó. p.204. Editora del Caribe 1964. Pedro Francisco Bonó.
4- Noticias Históricas de Santo Domingo. v. VIII. Fray Cipriano de Utrera. Editora Taller 1979.
5- El Tirano Ulises Heureaux.4ta.edición.pp30-31.Ed.Cosmos 1977.Horacio Blanco Fombona
6- Boletín Archivo General de la Nación No.140.Sept.-Dcbre.2014.pp483-573
7- Diario de la Reconquista. p. 355, Juan Sánchez Ramírez. Editora Montalvo 1957.
8- Rasgos Biográficos de dominicanos célebres. p 95.Editora del Caribe. 1971. José Gabriel
García. Compilación y notas de Vetilio Alfau Durán.
9- Santana y los poetas de su tiempo. pp 11 y 12. Editora del Caribe.1966. ADH. Recopilador
Emilio Rodríguez Demorizi.
10- Ibídem. p 64. Emilio Rodríguez Demorizi.
11- Informe Comisión Investigación de los EE.UU. en Sto. Dgo., en 1871.p.306.Editora
Montalvo, 1960.
12- La Rep. Dom.-Directorio y Guía. Editora Búho 2003.2da. parte . p.184. Enrique Deschamps.
13- Antes y después del 27 de Febrero. p. 293, 2da.edición.Editora Búho, 2016. Roberto Cassá
14- Mujeres de la Independencia. pp 16-17.Tercera edición. Editora Alfa y Omega, octubre
2009. Vetilio Alfau Durán.
15- Soneto a Manuela Díez Jiménez. Ramón Emilio Jiménez.
16- Juan de los Palotes. P.92. 2da. edición, Editora Taller. Octubre 1993. Freddy Beras Goico.
17- La Fiesta del Chivo. p.127. Editora Taller.2da.edición.abril 2000.Mario Vargas Llosa.
18- Los Tres Entierros de Dino Bidal.p103.105. lera. edición. Editora Manatí, marzo año 2000.
Rafael Peralta Romero.
2018-04-21 09:29:44