

POR TEÓFILO LAPPOT ROBLES
Nacimiento de La Vega Real
La Vega fue fundada el día 8 de diciembre de 1495. El progenitor de esa iniciativa fue el Adelantado y gobernador general de Indias Bartolomé Colón.
La ubicación del poblado primigenio fue en un lugar entonces conocido como Guarícano, a varios kilómetros hacia el Oeste del mogote llamado Santo Cerro.
Trece años después de su fundación, el 7 de diciembre del 1508, a La Vega original se le otorgó el título de ciudad, tomando en consideración el empuje económico que le dio el oro recolectado en la zona.
El 2 de diciembre de 1562 un demoledor terremoto destruyó esa comunidad, quedando en pie muy pocas de las edificaciones de mampostería que allí existían.
Ese estremecimiento de la naturaleza forzó a las autoridades coloniales a trasladar la población sobreviviente a otro lugar, en el área de influencia del río Camú, que es donde hoy está la vibrante ciudad de La Vega.
El oro en los inicios de La Vega
La verdad sea dicha, el oro fue una maravilla para los jefes coloniales españoles, pero una maldición para los indígenas. Los que vivían en La Vega no fueron la excepción de esa realidad.
Cuando se hurga en la historia colonial surgen a borbotones las pruebas de que el oro fue una de las principales fuentes de las muchas desgracias de los indígenas de esta isla llamada por Cristóbal Colón con el nombre de La Española.
Fueron los mismos narradores que llegaron aquí, algunos de ellos empotrados con las tropas españolas, quienes se encargaron de dejar por escrito esas verdades:
«Anduvo el Almirante por gran parte de toda la isla, haciendo guerra cruel a todos los reyes y pueblos que no le venían a obedecer…Impuso el Almirante a todos los vecinos de Cibao y a los de La Vega Real, y a todos los cercanos a las minas, todos los de catorce años arriba de tres en tres meses un cascabel de los de Flandes, digo lo hueco de un cascabel, lleno de oro….carga, cierto y exacción irracional, dificilísima, imposible e intolerable…»1
Un gran historiador mexicano, que estuvo en la República Dominicana como Embajador de su país, hizo una hermosa síntesis de lo que sentía el autor del párrafo anterior al visitar La Vega, en la época colonial:
«Las Casas, al anotar sus dos historias todos los días, sin faltar uno, añadiendo, tachando, volvía años atrás y recordaba el calor y la belleza tranquila de La Vega, su extensión verde y jugosa, limitada por arboledas densas, oscuras, que contrastaban con el líquido azul de las montañas. volvía a sentir la inundación de esa plenitud, de esa exaltación que lo embargaba.» 2
La Vega fue clave en el proceso del manejo del oro, y en consecuencia allí la riqueza aurífera estaba a la par con la explotación esclavista de los indígenas, quienes morían por la fatiga y los maltratos.
«…Hubo solamente dos sitios de fundición en la isla: La Concepción de La Vega y Buenaventura, cerca de las minas de San Cristóbal…»3
Gonzalo Fernández de Oviedo, con su lenguaje farragoso y sus múltiples alusiones a las minas de Asturia, hace una amplia referencia al oro del Cibao: «Sería grande error dejar de buscar oro e sacarlo (sabiendo que lo hay), por buscar cobre, seyendo tan grande desigualdad del prescio y provecho que de lo uno a lo otro se sigue…»4
El mal manejo de la riqueza aurífera, y otros factores que sería prolijo enumerar, provocaron que en pocos años el crecimiento que llevaba La Vega se frenara y comenzara un proceso de decaimiento de sus actividades productivas y sociales.
Un notable historiador vegano planteó esa decadencia así: » La ruina se notaba más pues este pueblo había adquirido una calidad urbana especial…catedral, casa del Obispo, monasterio de la orden de San Francisco y unos treinta edificios hechos de piedra…Solamente la ciudad de Santo Domingo podía competir urbanísticamente con La Concepción de La Vega…»5
La decadencia económica y el empobrecimiento de los veganos se prolongó por mucho tiempo, al extremo de que todavía en el siglo 18 algunos cronistas escribían sobre esa situación de esta guisa:
«La Vega es un poblado de poca importancia como pueblo. Está compuesto de casas fabricadas de ramas de árboles y cubiertas de hojas de palmeras. No se ve allí ningún cultivo, y toda la riqueza de sus habitantes consiste en ganado que se alimenta del pasto que hay en las sabanas de los alrededores…» 6
Pero antes del desastre económico aludido las opiniones sobre La Vega eran diferentes.
Los cronistas de la colonización española definieron la zona de diferentes maneras, pero todos tenían un patrón de enfoque central sobre la belleza anclada con carácter permanente allí.
Uno de ellos dejó sus impresiones de esta manera: » …La villa de los cristianos, que llamaron especialmente La Vega, puesto que todo esto era en La Vega y era pueblo aquello del rey Guarionex: distaba de la Concepción, o Fortaleza, media legua de muy llana tierra, que es alegría verlo y parecíase lo uno de lo otro».7
La Fortaleza aludida fue construída por los conquistadores españoles con anterioridad al nuevo poblado.
Pero la exaltación de la belleza de La Vega no se quedó en la mirada de los cronistas del más remoto pasado, sino que ha continuado hasta el presente.
A ojo de buen cubero vale la pena recordar a un gran tribuno dominicano, cuya monumental humanidad se emparejaba con su elocuencia, quien escribió que : «…cuando se pone el pie en el Cibao, La Vega, como un gran foco de magnética atracción es meca del viajero, tierra de promisión cuyo encanto turba el reposo de las noches…la espléndida comarca que es lecho de orgía de las aguas y en el cual triscan desde el Camú que ruge y el Jimenoa que salta y golpea y se desposa con el Yaque, hasta el Licey que suspira, y el Burende que solloza; y sus tierras de Constanza y Jarabacoa, semillero de rústicas bellezas…La Vega Real con sus centenares de casas agolpadas para escuchar el canto del río y sus bellas mujeres que son la encantada zarza cuyas espinas hieren de muerte el corazón del viajador.»8
Esclavitud indígena en La Vega
El bochornoso sistema de esclavitud de los indios tuvo gran parte de sus macabros orígenes en territorio vegano; siendo el mismo Cristóbal Colón uno de sus principales auspiciadores.
Un relato de la época dice así: «Como el Descubridor es el obligado punto de partida en todos los azares de la Isla, también se inicia con la esclavitud del indio…Su envío de indios a España en 1494 es el antecedente inmediato de su obra como esclavista, comenzada, propiamente, en sus primeras luchas contra los aborígenes, culminantes en la Batalla de La Vega Real.»9
Buenaventura Báez cedió a extranjeros el oro vegano
El 16 de septiembre del año 1870 el gobierno de Buenaventura Báez le cedió a la compañía Santo Domingo Company, representada por los conocidos aventureros estadounidenses general William L. Cazneau y Joseph Warren Fabens, 323 kilómetros cuadrados de la provincia Concepción de La Vega, para explotar todos los minerales entre los ríos Jimenoa y Camú.
El acuerdo establecía que dicha empresa extranjera podía «…beneficiarse y disponer libremente de sus productos como lo estime conveniente…Disfrutando al mismo tiempo de todos los derechos y beneficios conferidos por la ley sobre minas a los concesionarios de minas».10
La larga y traumática época de decadencia general que sufrió La Vega no le quitó su condición de tierra feraz, capaz de dar frutos en abundancia.
Cuando Báez pretendía anexar la República Dominicana a los Estados Unidos de Norteamérica, dicho país envió una comisión evaluadora para conocer en detalle las riquezas del país.
En esa ocasión sobre La Vega se produjeron varios informes. Uno de ellos decía así:
«El ondulado valle de La Vega, cubierto generalmente de bosques y que es la más hermosa y fina tierra que tiene la isla para propósitos agrícolas.»11
Otro enviado estadounidense opinó de esta manera: » Las casas son de tablas de palma y el techo lo hacen de las hojas del mismo árbol (yagua); el piso es de tierra y a veces le ponen encima un piso de madera…Los animales domésticos son gallinas, patos, gansos, perros, gatos, caballos, burros y mulos…La tierra la poseen por lo que llaman derechos comuneros, que le dan a un hombre tanta tierra como él pueda desmontar y cultivar, lo que generalmente es un pequeño cuadro.»12
El Santo Cerro
El lugar conocido como el Santo Cerro es uno de los lugares que mejor representan el blasón histórico de La Vega, desde la llegada de los españoles a esta isla del Caribe hasta el presente.
El Santo Cerro fue el lugar de América donde por primera vez se edificó un templo para alabar a la Virgen María, en este caso con su advocación de Las Mercedes.El actual templo, con sus consabidas remodelaciones, fue construído en el 1880.
Ese sitio fue el refugio predilecto de Fray Ramón Pané, el célebre monje jerónimo de origen catalán que llegó aquí en el segundo viaje de Cristóbal Colón por los mares del Atlántico. Dicen que fue allí que Pané aprendió la lengua de los tainos y donde meditó y escribió, en el 1496, el que se considera el primer libro sobre el llamado Nuevo Continente, titulado Relación acerca de las antigüedades de los indios. Se trata de un relato amplio sobre las costumbres y vivencias de los indígenas.
Durante siglos se mantuvo en el imaginario popular la idea de que la Virgen de Las Mercedes apareció en ese lugar para sacar de apuros a los conquistadores españoles que al frente de Cristóbal Colón combatían allí a los indígenas que desde ese altozano les presentaban una feroz resistencia, al frente de los cuales estaban los caciques Guarionex y Maniocatex.Dicha aparición era un mito que se fue desinflando al compás del tiempo.
En el Santo Cerro la figura del sacerdote Fantino Falco es recordada con devoción, por el excelente desempeño que como cura y animador social tuvo allí.
Desde ese lugar se contempla gran parte del valle de La Vega Real. Los roquetes son un símbolo del poblado del Santo Cerro. Son hechos con ingredientes de las cocinas africana, taina y española, al menos según el recetario.
En el área de jardines de la iglesia hay un árbol de níspero, en cuyo grueso tronco está adosada una chapa de metal con una descripción indicativa de que desciende de uno sembrado allí por Cristóbal Colón. Eso parece más una anécdota que un riguroso registro de taxonomía.
Desde la parte llana del lado norte del Santo Cerro, hasta su parte más elevada, hay mojones o hitos en granito de las catorce paradas que hizo Jesús de Nazaret en su Viacrucis.
Moya se levantó en armas en La Vega
La Vega siempre ha estado presente en el palenque de la vida política nacional. Sus mujeres y hombres han sobresalido en diferentes etapas del discurrir histórico de la República.
Las páginas de nuestro pasado están llenas de actividades desarrolladas en La Vega antes y después de la Independencia Nacional, así como en las arduas tareas libradas por todo el pueblo dominicano para lograr, a base de «sangre, sudor y lágrimas», la restauración de la República.
La Vega también ha sido, en más de una ocasión, epicentro de algunas de las luchas intestinas escenificadas en diferentes épocas por caudillos, caciques y políticos criollos.
Una de esas luchas internas fue la llamada Revolución de Moya, dirigida por el varias veces ministro, legislador y geógrafo dominicano Casimiro Nemesio de Moya y Porte. Ese acontecimiento, que dividió en dos (lilisistas y moyistas) el Partido Azul, dominante en su época, tuvo centro de acción en La Vega.
La revolución de Moya comenzó en julio de 1887 y duró cerca de tres meses, extendiéndose a Santiago, Moca, Puerto Plata y Dajabón. Murieron en esa contienda cientos de dominicanos. Ulises Heureaux salió triunfante y Moya derrotado; pero son múltiples las versiones sobre esa lucha fratricida que arrancó en La Vega.
Unos atribuyen el fracaso a la cadena de errores tácticos de los moyistas, quienes supuestamente dispersaron sus fuerzas en momentos en que se requería concentración, y la aglutinaban cuando era necesario parcelarlas en puntos de combates frontales. Incluso uno que otro recopilador de hechos del pasado le atribuye al General vegano Benito Monción niveles de cobardía desconocidos en él y hasta le endilgan al héroe independentista y restaurador una especie de labor obstruccionista para impedir el desplazamiento eficaz de los combatientes moyistas.13
Un insigne historiador nuestro tuvo una opinión cargada de sensatez sobre los orígenes de esa revolución: «…Frente al estorbo de los hombres públicos que lo monopolizaban todo, surgió la orientación liberal de los mozos mirados como muchachos atrevidos, faltos de respeto para los que debían ser controladores únicos de la vida política…»14
Tres Veganos fueron Presidentes de la República
Dentro de un tramo histórico, de menos de veinte años, tres ilustres ciudadanos veganos, dotados de grandes méritos personales, escalaron la poltrona presidencial.
El profesor Juan Emilio Bosch Gaviño subió a la Presidencia de la República en el año 1963, aupado por un gran respaldo del voto popular que tenía más de treinta años sin poder expresarse libremente.
Su gobierno, de carácter progresista y de marcado acento democrático, duró siete meses. Fuerzas retrógradas de dentro y de fuera del país conspiraron tempranamente para derrocarlo, hecho nefasto que consumaron el 25 de septiembre de 1963, lo que provocó luego la Revolución de Abril de 1965.
Las dificultades para gobernar que tuvo Bosch comenzaron desde antes de su toma de posesión, pues aún había en el país profundas huellas sociales, políticas y económicas del sistema dictatorial trujillista, lo cual era una retranca para los métodos encarnados en una democracia.
Contrario a lo que muchos han opinado, el primer presidente vegano no fue la bujía que motorizó el fracaso de su gobierno, a pesar de que un gran periodista polaco de renombre internacional, al analizar su personalidad, escribió que: «Creo que lo más importante que debe tenerse en cuenta respecto a Juan Bosch es que se trata de un escritor y de un buen escritor…Juan Bosch tiende a identificarse con sus personajes y con las tragedias que invariablemente se desarrollan en sus obras.»15
El segundo mandatario oriundo de La Vega fue el doctor Manuel Ramón Ruiz Tejada. Fue un ilustre jurisconsulto que en el 1970 ostentaba la Presidencia de la Suprema Corte de Justicia y en dicha calidad fue designado, por mandato constitucional, Presidente a.i. de la República, para cubrir una temporada de ausencia por motivos electorales del entonces gobernante titular Dr. Joaquín Balaguer.
En mayo del 1978 el pueblo dominicano eligió al vegano Don Silvestre Antonio Guzmán Fernández como Presidente de la República.
El triunfo electoral de Guzmán Fernández fue una verdadera hazaña política, en razón de que: «la violencia electoral venía cobrando fuerza desde la semana previa a la fecha de la votación. Efectivos de los diferentes cuerpos castrenses, dotados de armas largas, recorrían desde entonces las calles de Santo Domingo y otras ciudades ataviados con pañuelos rojos y emblemas del Partido Reformista.»16
A pesar de ese drama nacional, y después de muchos escarceos para arrebatarle el triunfo, finalmente Don Silvestre Antonio Guzmán Fernández tomó posesión de su elevado cargo el 16 de agosto del referido año.
Dentro de las posibilidades limitadas en que se desenvolvió, el Presidente Guzmán Fernández hizo un gobierno importante, dejando marcas positivas en la sociedad dominicana.
Cultura en La Vega
La ciudad de La Vega siempre se ha considerado uno de los puntos luminosos de la cultura nacional.
Esa consideración no es ociosa si se toma en cuenta que durante siglos ha sido una comunidad donde las manifestaciones más elevadas del espíritu humano siempre han encontrado resonancia.
La creación de clubes culturales, grupos de poetas, artistas, historiadores y literatos ((especialmente los agrupados en el movimiento conocido como Los Nuevos), escuelas musicales, colegios de formación escolar, centros de enseñanzas de expresiones artísticas, círculos de estudios literarios, y en fin todo lo que atañe a la cultura siempre ha estado con luz encendida en La Vega.
El amor por la cultura de ese importante centro urbano dominicano viene de lejos y ha colocado al país en altos pedestales, incluso fuera de nuestras fronteras.
Cuando las comunicaciones no tenían la diversidad de ahora, los veganos se las ingeniaban para obtener los adminículos necesarios para mantener su influencia cultural.
Sobre lo anterior un historiador y académico vegano de gran enjundia intelectual escribió lo siguiente: «…La Vega lo hacía por vía del ferrocarril que transportaba mercancías, libros, músicos y cantantes desde el puerto de Sánchez…el caso de La Vega es interesante. En 1898…su vida cultural y recreativa estaba motorizada por 9 organizaciones hijas de la ideología del progreso…el pueblo tenía 2 imprentas y 3 periódicos. Había también una academia de música, 5 escuelas de varones con 180 niños, y 7 escuelas de hembras con 238 niñas. Había, además, una escuela nocturna de obreros con 15 alumnos, y una academia de señoritas con 17 estudiantes.»17
Carnaval de La Vega
Según una socorrida opinión, que hasta donde se sabe no ha encontrado oposición, el carnaval vegano es pionero en toda América, desde el Norte hasta el Sur, fijándose su origen un día cualquiera de febrero de 1520, en la plazoleta pública de La Vega Vieja, el primer poblado que luego fue destruido por un terremoto. Para agasajar a Fray Bartolomé de las Casas los habitantes de allí que tenían disposiciones artísticas se disfrazaron de moros y cristianos y así comenzó lo que hoy es una institución carnavalesca reconocida internacionalmente.
Por mucho tiempo el carnaval vegano se hacía anualmente con la misma monotonía que dejaron andaluces y gallegos, con bailes de cintas y trajes de confección ramplona, con dos o tres colores mal combinados.
Desde hace varios lustros esa herencia de factura colonial ha evolucionado en todos los órdenes. Ya puede decirse que el Carnaval de La Vega representa por completo el crisol de la nacionalidad dominicana, con expresiones movidas de lo que somos como pueblo con características definidas frente a los demás países del mundo.
Cada fin de semana del mes de febrero las calles y parques de la ciudad de La Vega se llenan de decenas de comparsas, integradas por cientos de actores disfrazados con trajes vistosos y de gran elegancia, quienes interpretan ritmos de variopinta facturación musical.
Esos artistas, duchos en carnestolendas, son correspondidos por miles de espectadores locales, nacionales y extranjeros que disfrutan un espectáculo cultural con sabor y olor popular, que cada año se va perfeccionando mediante la incorporación de nuevos elementos que enriquecen el carnaval, como la culebra de San Blas y otras expresiones que simbolizan hechos y tradiciones del pueblo llano.
Ríos provinciales de La Vega:
La Vega tiene muchos ríos y arroyos. Es una provincia dotada de una gran cantidad de aguas superficiales y también subterráneas. Muchos nacen en su territorio, otros pasan por allí.
A menudo se piensa que sus tierras sólo reciben las aguas de su río más famoso, que lo es el Camú. Pero es importante indicar que también son de alguna manera veganos los ríos Yaque del Norte, Yuna, Baiguate, Verde, Yujo, Yami, Dajao, Grande, Nizao, Bacuí, Jima, Pontón, La Palma, Blanco, Jimenoa y decenas de arroyos.
División territorial de la provincia La Vega
La Vega como provincia se divide en cuatro grandes municipios: La Vega, Jarabacoa, Constanza y Jima Abajo.
Del municipio de La Vega dependen los distritos municipales El Ranchito, Río Verde Arriba-Villa Cutupú y Tavera.
Al municipio Jarabacoa están adheridos los distritos municipales de Buena Vista y Manabao.
A Constanza pertenecen los distritos municipales de Tireo Arriba y La Sabina.
El municipio de Jima Abajo está acompañado por el distrito municipal de Rincón, tal y como lo dispuso la Ley 413-98, publicada el 23 de agosto de 1998, en la Gaceta Oficial 9998.
A nivel continental La Vega fue primera en varias cosas
1-En La Vega fue donde primero se sembró caña y donde se construyó el primer ingenio azucarero en América. 2- La primera fundidora de oro del continente. 3-Se hizo el primer bautizo, momento en el cual se llamó Juan Mateo el jefe indígena antes conocido como Guaticaguá.4-En territorio vegano se construyó el primer templo en América dedicado a la Virgen María, arriba indicado. 5- El primer Arzobispado de América se creó en La Vega, en el 1512, teniendo allí su báculo pastoral el mitrado Pedro Xuárez de Deza. Dicha decisión fue ordenada por el papa Julio III, mediante la Bula Romanus Pontifex.
Personajes nacidos en La Vega
No sólo el municipio, sino toda la provincia de La Vega ha sido siempre una fértil cantera en la cual han nacido en distintas épocas hombres y mujeres que han tenido un papel de gran importancia en la sociedad dominicana.
Sería una osadía pretender citar a la mayoría, pero se hace oportuno mencionar algunos, sin orden de prelación y sin menoscabo de la importancia de los omitidos.
Es, pues, una lista enunciativa y no limitativa, que incluye («in péctore») un homenaje a los demás ilustres veganos:
Juan Bosch, Antonio Guzmán Fernández , Manuel Ramón Ruiz Tejada, Cardenal Nicolás López Rodríguez, Frank Moya Pons, Benito Monción, Rubens Suro, Darío Suro, Juancito Rodríguez, Manuel Ubaldo Gómez, Juana Trinidad (Saltitopa), Juan de Jesús Fabián Ayala, Trina Moya de Vásquez, José Durán, Perico Lazala, Zoilo García, Enriquillo Sánchez, José Mejía, Tatán Jiménez, Julio Susana, las hermanas Villa, Federico García Godoy, Francisco Soñé, Julio César Martínez, Guido Despradel, Timoteo (Vinagre) Santos.
También Juan Bautista Espínola, Irmgard Despradel, Manuel Morillo King, Toribio Ramírez, Fabio Mamerto Rivas, los hermanos José Agustín, Ana Quisqueya y Mario Concepción, Enrique García Godoy, Francisco Alvarez Castellanos, Federico García Godoy, Pedro Delgado Malagón, Archibaldo Pérez Hernández, Lola Morilla, Arturo Calventi, Pedro Antonio Valdez, Juan Antonio Abreu Espinal, Pastor Moya, Jerónimo Tomás Abreu, José Mármol.
Ramón del Orbe y del Orbe, Juan Gassó, Rubén de Lara, Miguel Angel Herrera, Pedro A. Rivera, los hermanos Peralta Michel, Rafael Molina Morillo, Ángela Hernández, René Rodríguez Soriano, Francisco Gómez Estrella, Enrique Litghow Ceara, José A. Gómez Durán, Miguel Angel Hernando Ramírez, Mario Sánchez Córdoba, Mario A. Bobea, Vinicio Calventi, Grey Coiscou Guzmán, Ramón Tapia Espinal, Cuqui Medrano, Aldo Russo, Juan José Ayuso, Abel González, Hugo Mendoza, Andrés García.
Variedades de la provincia La Vega
1-La provincia de La Vega es una de las mayores productoras de arroz, plátanos y guineos, papas, ajos y flores del país.
2-Tiene una de las más hermosas catedrales. Antes de su remodelación, con su actual estilo moderno y elementos interiores vanguardistas en el aspecto arquitectónico, fue atacada en la postrimería del régimen trujillista por turbas de borrachos y prostitutas dirigidas por politiqueros que actuaron imitando a los eunucos de la corte de Nabucodonosor.
3- Posee la emisora Radio Santa María, a través de la cual se educa y entretiene, especialmente a la población rural de una amplia zona del país, con una preponderancia didáctica de gran impacto social.
4-Su zona minera tiene gran cantidad de caliza, caliche, rocas detríticas, hierro, niquel y otros minerales.
5-En el ámbito turístico posee los saltos de Jimenoa y Aguas Blancas, la confluencia de los ríos Yaque del Norte y Jimenoa, el Santo Cerro, Las Ruinas de La Vega Vieja, el Carnaval.
6- La Vega ganó, en el año 1937, los primeros juegos olímpicos nacionales.
7-El periodista especializado en temas deportivos Julio Limbal bautizó a La Vega como la ciudad olímpica.
José Martí en La Vega..
Dos veces estuvo José Martí la ciudad de La Vega: El 15 de septiembre de 1892 y en febrero de 1895.
Cuando visitó por primera vez el país el patriota y escritor cubano José Martí anotó en su histórico cuaderno lo siguiente: «con marcada predilección visité las regiones de La Vega Real, donde dominó el infortunado Guarionex».
«Acompañado por Ortiz, el guía experto que lleva el escaso equipaje, va Martí hacia la Vega, con su gran sombrero de yarey…antes de llegar a La Vega abandonan el camino real y toman por la izquierda la escabrosa vereda que conduce al Santo Cerro.»18
Sobre esa histórica visita el escritor Federico García Godoy, vegano de origen cubano, dijo: «…de súbito sentí un leve ruido, como si alguien se aproximara. Volví rápidamente la cabeza…en mi mirada se formulaba como una interrogación persistente….!José Martí!….Me abrió de par en par las puertas de su pecho…»
Del personaje que así describió la visita de José Martí a La Vega escribió el gran humanista dominicano Pedro Henríquez Ureña un artículo el 21 de noviembre de 1925, en el periódico Patria, que entre otras cosas dice así: «En la ciudad de La Vega, donde ejerció sus actividades durante largos años, se requiere perpetuar en escultura la imagen de D. Federico García Godoy. Bien lo merece el escritor, bien lo merece el patriota…Federico García Godoy autor de tres novelas históricas sobre los comienzos de la vida independiente del país…y crítico de amplia cultura literaria y filosófica…»19
Bibliografía:
1-Historia de Las Indias, libro primero, capítulo CV. pp 394,395.Fray Bartolomé de Las Casas. Oviedo. Las Casas, editora Corripio, 12 diciembre 1988.
2-1992 ¿Qué celebramos, Qué lamentamos? P. 218, editora Taller, 1992.Fernando Benítez.
3-El oro en los comienzos coloniales.p.56.Frank Moya Pons. Editora Amigo del Hogar, 2016.
4- Historia General y Natural de Las Indias. Libro VI, capítulo VIII, páginas 200-227. Gonzalo Fernández de Oviedo. Oviedo-Las Casas, editora Corripio, 12 diciembre 1988.
5-Una Historia de La Vega. Frank Moya Pons.
6-Crónica 1764. Daniel Lescallier.
7-Brevísima relación de la destrucción de Las Indias. Fray Bartolomé de Las Casas.
8- Papeles de Arturo Logroño. Editora Amigo del Hogar,2004.pp 327 y 328.Arturo Logroño.
9- Los Dominicos y las Encomiendas de Indios de la isla Española. Editora del Caribe, 1971.p27.Emilio Rodríguez Demorizi.
10- Concesión de la mina de Camú. Informe Comisión de Investigación 1871.pp 406,407. Editora Montalvo, 1960.
11- Ibidem.p 76.
12- Notas sobre un viaje por La Vega Real, 1871. Elwyn Waller.
13-Recuerdos de la Revolución Moyista.AGN,2010. Editor Andrés Blanco Díaz
14-Diccionario Biográfico-Histórico Dominicano, 1821-1930.p265.Rufino Martínez.
15-Diario de la Guerra de Abril de 1965. Editora Búho-ADH.2015.p39.Tad Szulc.
16- Al Borde del Caos (Historia oculta de la crisis electoral de 1978.Editora Corripio, 1999. p81.Miguel Guerrero.
17- La Otra Historia Dominicana. Editora Búho, abril 2008.pp 353,354.Frank Moya Pons.
18-Los Tres Viajes de Martí a Santo Domingo. Publicaciones ONAP, 1995. pp 61,62 y 63. Emilio Rodríguez Demorizi.
19- Obras Completas. Cenapec-SDB, 1988. pp 439 y 488. Pedro Henríquez Ureña.
2018-06-30 08:35:51