Cultura, De Hombres, Mujeres y Cosas, Efemerides, Portada

EZRA POUND: LIBROS, TRAICIÓN Y JUSTICIA

Teófilo Lappot Robles

POR TEÓFILO LAPPOT ROBLES

Por múltiples motivos, en diferentes lugares y en todos los tiempos, muchos escritores han tenido que acudir a los ásperos ámbitos judiciales. Hacer un recuento de esos casos sería largo y penoso. Hoy me referiré a lo que ocurrió con Ezra Pound, el conocido poeta, ensayista y crítico literario estadounidense.

Ezra Pound fue un personaje de la cultura mundial cuya ideología ultraconservadora lo llevó por el escabroso camino de apoyar el fascismo italiano de raigambre totalitaria.

Siguió en calidad de ídolo al terrible Benito Mussolini, el hombre que descalabró a la Italia de su tiempo pretendiendo aplicar su versión particular de la doctrina geopolítica del espacio vital, a expensas de otros países del mundo. Fue también aliado, en condición de alfil, del nazismo encarnado en Adolf Hitler.

Fue un agitador asalariado de la recalcitrante propaganda fascista. Sus ataques a los judíos lo involucraron, en calidad de ideólogo, con el horrible Holocausto. Para su país, EE. UU., fue más que una cabra de Judas (en su sentido figurado), muy bien descrita en amplia definición por el escritor estadounidense Perry Stone en su obra así titulada: Cabra de Judas.

A pesar de todo lo anterior, que no fue poca cosa, su calidad literaria (especialmente en la poesía modernista) ha trascendido en el tiempo. Ezra Pound sigue siendo una figura de interés mundial desde que publicó en el 1908 su primer libro, un poemario cuyo título traducido al español es “con la luz apagada” (a lume spento).

Su obra más impactante es “Cien Cantos”, poemarios en los cuales pasea a Confucio, Homero y Whitman, entre otros. Valga decir que dicha obra no tiene asomo comparativo con “Las flores del mal” de su admirado Charles Baudelaire, censurada en una parte de su contenido por un tribunal francés en 1857 por “ofensa a la moral pública y a las buenas costumbres”.

El poeta y dramaturgo T.S. Eliot le dio a Ezra Pound categoría de maestro de las letras. A su vez, para el ensayista, poeta y cuentista argentino Jorge Luis Borges fue él quien “inauguró el imagismo, destinado a purificar la poesía de todo lo sentimental y retórico”. Debo agregar aquí que para eso Pound, en gran medida, se inspiró en las enseñanzas del filósofo escocés David Hume, uno de sus maestros.

Dicho lo anterior aunque no se puede olvidar que la turbulencia de la vida de Ezra Pound fue disipando con los años el enorme talento literario que desde el principio demostró en sus obras publicadas.

De él se escribió, en una obra fundamental para entender la historia poliédrica de los EE. UU., que era: “impetuoso y culto, aventurero y reaccionario…Pound aportó una continua corriente de traducciones, críticas y versos tradicionales, especialmente la interminable serie de Cantos compuestos con brillante y calculada oscuridad”. (Breve historia de los Estados Unidos. Fondo de Cultura Económica, México, cuarta edición 1997. P689. Morison, Commager y Leuchtenburg).

Las complejidades de la psiquis de Ezra Pound tal vez se puedan analizar mejor que en cualquier otro texto en una frase que él mismo creó para explicar la rebeldía de los jóvenes estadounidenses de la etapa de la preguerra que desembocó en la primera confrontación bélica mundial: “…entraron con los ojos abiertos en el infierno creyendo en las mentiras de los viejos”.

Cuando su país (Estados Unidos de Norteamérica) entró en dicha guerra, el 6 de abril de 1917, Ezra Pound tenía 31 años, puesto que nació el 30 de octubre de 1885 en Idaho, el mismo estado donde el gran novelista Ernest Hemingway se suicidó el 2 de julio de 1961.

Precisamente Hemingway escribió que la más importante producción literaria de Ezra Pound “perdurará mientras exista la literatura”. Además, fue de los personajes que abogaron desde 1945 para que se preservara la vida de dicho intelectual.

Dicho eso a pesar de que las deslealtades de este estaban muy separadas de las vivencias bélicas de Krebs, el protagonista del cuento de Hemingway titulado “El regreso de un soldado”, quien al retornar a su Oklahoma natal, después de terminar la referida Primera Guerra Mundial, “…no deseaba volver a enfrentarse con ninguna consecuencia. Deseaba vivir sin complicaciones”.

Ahora abordo brevemente, desde el ámbito judicial, el controvertido caso de Ezra Pound, partiendo de su captura (unos dicen que por partisanos italianos y otros que por soldados de estadounidenses), la acusación de traición; el encierro que padeció durante más de doce años en un centro para enfermos mentales criminales en la ciudad de Washington; así como la decisión que el 18 de abril de1958 tomó en su favor un juez de allí.  

Entre muchos de los motivos que en el 1943 llevaron al fiscal general de Estados Unidos Francis Biddle a acusar de traición, en rebeldía, a Pound estuvieron sus alocuciones en onda corta en las que despotricaba contra el presidente Franklin D. Roosevelt y su familia al tiempo que señalaba como una barbaridad que su país estuviera en guerra contra la Italia de Mussolini y la Alemania de Hitler.

Desde comienzos de sus dificultades con la justicia de su país su abogado, apoyado en informes médicos, sostuvo que era un enfermo mental. Esa tesis prevaleció a lo largo del tiempo. Nadie demostró lo contrario.

El referido 18 de abril de 1958 el juez Bolitha Laws, tomando como base una miríada de hechos, ente ellos un informe del siquiatra Winfred Overholser, jefe del centro hospitalario donde internaron a Ezra Pound, desestimó el caso por insania. Ordenó su inmediata liberación.

teofilo lappot

teofilolappot@gmail.com

Dejar una respuesta