Cultura

PUNTA CANA, VERÓN, BÁVARO, NISIBÓN Y LA OTRA BANDA, PUEBLOS HIGÜEYANOS



POR TEÓFILO LAPPOT ROBLES

Bellezas de campos y aldeas del Este

Punta Cana, Verón, Las Lagunas de Nisibón, La otra Banda, Cañada Honda, El Barrero, Las Guamas, El Bonao, Cruz Isleño, Duyey, El Salado, Juanillo y otros puntos del extremo oriental de la provincia La Altagracia tienen sus particularidades, dignas de ser reseñadas para que conste en el devenir de sus pobladores.

El gran Obispo Juan Félix Pepén Solimán, cuya cuna se meció en Higüey, escribió con gran sentido de justicia, y abroquelado en una verdad con carácter de axioma, que esa zona del país ha quedado reservada por «la geografía dominicana a la parte más oriental del valle de Hicayagua. Es una región que parece haber sido creada por la oración y la poesía. Poseída de un perenne verdor; regada por numerosos ríos; penetrada por la brisa de dos mares; con un cielo azul, acortinado frecuentemente por nubes de gasa; con un suelo alfombrado de pastos naturales….»1

Los encantos de las costas de Verón-Punta Cana

A la perfecta descripción de monseñor Pepén Solimán hay que agregarle los ríos, las playas con sus interminables olas que desplazan el agua marina, acantilados, barreras arrecifales, lagunas, humedales, que convierten esa zona del país en una especie de paraíso.

La desembocadura de varias ríos, entre ellos el Maimón, el Nisibón y el Anamuya completan la singularidad y belleza encantadora de esa zona, en lo que prodríamos definir como una performance de la Naturaleza.

Domingo Marte, un nagüero apasionado de la naturaleza dominicana, especialmente de las costas, escribió sobre un importante tramo de la zona comentada, indicando que después de pasar por la playa de La Vacama y caminando entre cocoteros, muy cerca de los arenales de Uvero Alto, se encontró allí con lo siguiente:

«Un arete de agua que adorna la franja de arena blanquecina.Es una albufera o laguna en la orilla de la playa que mezcla las aguas dulces aportadas por el río Maimón con las del mar. Esta área es un componente del refugio de vida silvestre ría Maimón, que se complementa con manglares y terrenos cenagosos, plantas adaptadas a este medio y una fauna abundante y diversa.»2

Las playas

Ya para el año 1958 una agencia especializada de la Organización de las Naciones Unidas esparcía lo siguiente, para conocimiento del mundo, sobre las playas de esa zona del país:

«De todas las playas turísticas del mundo, pocas tienen una arena tan fina y un agua tan cristalina. Es de un blanco tal, que es difícil creer que es real; puede citarse, sin temor a dudas, que la zona de Macao-Punta Cana debe estar incluida dentro de las mejores del mundo.»3

Fue a partir del año 1971 cuando dos emprendedores y visionarios hombres de negocios (el norteamericano Ted Kheel y el dominicano Frank Rainieri Marranzini) iniciaron el turismo en la zona, sin tal vez pensar que las cuantas cabañas que pusieron al servicio de visitantes criollos y extranjeros serían la zapata que convertiría el lugar en uno de los más famosos polos turísticos del mundo.

Pero las playas de Punta Cana, Verón, Bávaro, Uvero Alto, El Macao y otras de la zona no siempre estuvieron repletas de turistas.

Francisco Javier Angulo Guridi, quien vivió en Higüey a mediados del siglo XIX, al escribir la primera novela dominicana, titulada La Fantasma de Higüey, dejó estampada para la posteridad la realidad de esas playas al describir que el personaje principal de la misma, Lidia, (la atribuida hija del temible pirata Morgan) tal vez atormentada por la muerte del indígena Tuizlo, cuyos quejidos resonaban en sus oídos desde los cocoteros de la isla Saona:

«Tanto pronto vivía en el solitario y pacífico interior de las montañas, como en el pueblecillo de Higüey, cuyos habitantes nunca olvido, como en las desiertas y tendidas playas.»4

Aquellos tiempos desaparecieron, y con ellos las playas y balnearios desiertos, así como la tierra barata de esos lugares del extremo oriental del país.

Un historiador suizo, que hizo el esfuerzo por comprender el pasado de la posesión y propiedad de la tierra en ese espacio de la República Dominicana, escribió que el 24 de abril de 1783 Juan Hidalgo vendió a Gregorio Rijo y a Micaela y Agustín Rodríguez «50 pesos de monterías y terrenos en las lomas de Anamuya Arriba por precio y cuantía de 100 pesos por mucho incremento que han tenido los terrenos…En las famosas monterías de Anamuya que iban desde el río Maimón hasta el mar, causantes de muchos pleitos en los siglos XVII, XVIII y XIX.»5

Con el auge del turismo, y hasta por el crecimiento y desarrollo vegetativo de la sociedad en todos los órdenes, también desaparecieron situaciones que, pertinente es acotar aquí que fueron calificadas por el historiador higüeyano Amadeo Julián Cedano como «simples estimaciones y no cifras resultantes de un conteo o censo de dichos establecimientos…En Higüey, se contaron 4 estancias de jengibre y 2 de yuca y otras legumbres, así como 2 hatos de vacas…» Más adelante dice el mismo, autor refiriéndose a un informe preparado por el capitán Rodrigo de Olivares, quien quería que el rey tomara conocimiento de que para el siglo XVII » el pueblo de Higüey, que debía tener otros 10 vecinos. Y que ellos eran «miserables y pobres.»6

Devoción religiosa de los campesinos

En los archivos de la parroquia San Dionisio hay múltiples anotaciones sobre el fervor altagraciano de los antiguos pobladores de Verón, La Otra Banda, Nisibón, Bávaro, Duyey, Los Ríos, Cañada Honda, Las Guamas, Punta Cana y otros lugares de la zona, quienes con mucha asiduidad rendían culto a la virgen de Altagracia, en el vetusto templo varias veces centenario que albergó su imagen por siglos.

En dichos notas sobre los lugares de donde procedían algunos de los grupos de creyentes más motivadores del catolicismo higüeyano se observa que los feligreses de los campos mencionados y aludidos frecuentaban en sus lecturas el libro bíblico de Mateo:

«Les aseguro que si tuvieran fe como un grano de mostaza le dirían al cerro éste: «Córrete más allá», y lo haría. Nada les sería imposible.»7

Pedro Guillermo se refugió en El Salado, Anamuyita y Cañada Honda

El General Pedro Guillermo Guerrero vivió un tiempo como fugitivo en las cuevas del paraje EL Espino, en la sección de El Salado, pero también se movía en las lomas de Anamuyita, El Bonao, Duyey y El Barrero. Así lo recogen las crónicas del siglo XIX.

Ese refugio del aguerrido hatomayorense Guillermo Guerrero en tierras higüeyanas se produjo luego de fugarse del consulado francés en Santo Domingo, el 11 de junio de 1866. Tal vez escogió esos lugares para esconderse porque había sido un activo comerciante y jefe militar en Higüey.

Guillermo Guerrero fue Presidente de la República por poco más de 20 días (15 de noviembre de 1865-8 de diciembre de 1865).Luchó en varias batallas libradas para la consolidación de la Independencia Nacional, y además tuvo protagonismo en las luchas restauradoras, pero luego devino en un consumado seguidor de Buenaventura Báez, que era tan vendepatria como Pedro Santana.

En su deriva baecista se dedicó a conspirar contra el gobierno del General José María Cabral y Luna, echando sobre la borda su anterior historial patriótico, lo que motivó que fuera juzgado por un Consejo de Guerra Especial, instalado ad-hoc en la ciudad de El Seibo, presidido por el General Manuel Rodríguez Objío como juez y el General Phelimón Lappot, como Fiscal. Fue condenado el 13 de febrero de 1867 y fusilado 5 días después.

Minerales en El Macao, Nisibón y Anamuyita

Los mogotes de Anamuyita y algunos lugares de Nisibón, Maimón y El Macao fueron registrados en los tiempos coloniales como fuentes de minerales, especialmente oro.

Una de las menciones sobre las riquezas minerales de esos campos la hizo, aunque de de manera vaga e imprecisa, el criollo Antonio Sánchez Valverde:

«…En términos de la misma villa de Higüey hay otra muy abundante que trabajaron los indios.»8

Desalojos en La Otra Banda, Nisibón, Anamuyita, Bonao, Verón y Macao

Muchos moradores de varias jurisdicciones rurales del país fueron víctimas de los tristemente célebres desalojos dirigidos por la soldadesca de los Estados Unidos de Norteamérica que, teniendo como vanguardia al Cuerpo de Infantería de Marina de dicho país, ocuparon el nuestro, a partir del 4 de mayo de 1916 (lo cual se prolongaría por 8 largos y pesados años) por órdenes del vigésimo octavo presidente estadounidense Woodrow Wilson.

Los campos de Higüey fueron de los que más sufrieron esa decisión draconiana implantada a partir del 1918, que desarticuló a miles de familias campesinas dominicanas.

Los moradores de La Otra Banda, Verón, Anamuyita, Bonao, Las Lagunas de Nisibón y comarcas aledañas estuvieron entre los más afectados, pues en esos campos había para entonces una agricultura floreciente y una ganadería en pleno auge.

Para que se tenga una idea de la situación que se vivía en esa parte del país, en los años nefastos de la ocupación norteamericana, me auxilio de una crónica del médico e historiador higüeyano Ernesto Rivera Cedeño:

«A propósito. Tenemos el caso de un hombre, cuya muerte ocurrió en la sección del Bonao…El grupo de los gavilleros estaba entretenido tomando tragos en una tienda en la sección El Bonao y era seguido de cerca por una patrulla de la guardia norteamericana que estaba avisada del lugar en que se encontraban…Ya muy próximo a la tienda cuando se dio la alarma de «ahí viene la patrulla», el hombre quiso saltar por una ventana…un sargento…nomás verle saltar le disparó metiéndole la bala entre ceja y ceja.»9

Un ilustre dominicano arriba mencionado, nativo de Higüey, monseñor Juan Félix Pepén Solimán, a quien se le debe mucho por sus profundas enseñanzas, describió aquel panorama desolador así: «El pueblo verdadero, la gente sana del país, especialmente hacia el año 1918 en el que tuvo lugar el llamado desalojo, sufrió mucho en todos los órdenes. En ese tiempo, las autoridades norteamericanas ordenaron la concentración de todos los campesinos de Higüey en el pueblo, como un medio para reducir a los gavilleros por aislamientos…»10

Asentamientos agrarios

Muchos años después de los arbitrarios desalojos que hicieron los invasores norteamericanos en la segunda década del siglo pasado, parte de esos campos fueron utilizados como experimentos de programas de la llamada Reforma Agraria. Un acucioso periodista y abogado higüeyano reseñó en su obra Vivencias Higüeyanas que se crearon «proyectos La Zanja I y II, que fueron un verdadero barril sin fondo…Otros asentamientos son….Maimón-Nisibón, Macao (turístico) Blandino.»11

Otros proyectos agrarios fueron establecidos en La Vacama, Río Llano y en la Cruz Isleño. Estaban destinados a la siembra de arroz, víveres, frutos menores y el fomento de ganado vacuno.

Lo cierto es que algunos de los terrenos que antes fueron declarados dizque para una reforma agraria de puro aguaje politiquero forman parte desde hace décadas de proyectos turísticos como Punta Cana, Bávaro, Macao, Arena Gorda, El Cortecito y otros de la zona.

Aeropuerto Internacional Punta Cana

En Punta Cana existe un aeropuerto con categoría internacional desde el 19 de enero de 1984. En gran medida ese aeropuerto, que se ha ido ampliando con el paso de los años, ha sido un factor clave para que esa demarcación del país se haya convertido en el polo turístico más grande de todo el Caribe Insular.

Es el aeropuerto de país con mayor despegue y aterrizaje de aviones. Por allí llegan y salen casi el 70% de los turistas que visitan la República Dominicana.

Ese aeropuerto también se utiliza como puente para carga y descarga de productos. A través del mismo se envían al exterior productos criollos y se reciben mercancías y diversos artículos de manufactura extranjera, convirtiéndose en un dinámico punto de exportación e importación, que son movimientos crematísticos para dinamizar la economía de países, desde los tiempos de Tales de Mileto.

La más reciente ampliación de ese aeropuerto se produjo en su terminal A, puesta en servicio en diciembre del 2015.

Una Marina Turística

El 14 de agosto de 1998 en la zona de Verón-Punta Cana se abrió al turismo internacional un apostadero para embarcaciones turísticas, dotada de muelles y rompeolas que desde entonces ha recibido a cientos de veleros, catamaranes y otros navíos utilizados para la pesca y la navegación deportiva o simplemente de ocio.

Cuenta con todos los elementos modernos que aseguran un anclaje seguro.En la zona hay otros muelles que también han ayudado al incremento del turismo de alto nivel económico en el área.

Agani

La Asociación de Ganaderos de Nisibón (Agani) fue fundada el 22 de marzo de 1969, en uno de los parajes de Nisibón, llamado Cañada Honda. Desde su creación ha sido una de las más poderosas asociaciones de ganaderos del país.

Esa entidad ha contribuido grandemente con el desarrollo de la ganadería vacuna en la República Dominicana, tanto en la carne de res como en la producción de leche.

Su ejemplo luego fue seguido por otros ganaderos de diferentes lugares del país, demostrando que el experimento iniciado en Cañada Honda ha sido exitoso.

Esa entidad que reúne a la mayoría de los ganaderos, grandes y chiquitos, de esa región, no se limitó a los campos de Nisibón, sino que sus miembros están distribuidos en todo el Este del país.

Distrito Municipal La Otra Banda

La Otra Banda es una de las comunidades más emblemáticas de la provincia La Altagracia.

Sus laboriosos habitantes son considerados como los pioneros en la creación de los llamados chicharrones de leche, que se han convertido con el paso del tiempo en unos de los dulces preferidos por muchos paladares criollos y extranjeros.

El chicharrón de leche de La Otra Banda, Higüey, ha sido incorporado con carta de naturaleza a la gastronomía dominicana, en el renglón de los alimentos dulces.

También es famosa por longaniza de cerdos y el tocino de res que algunos de sus moradores venden al público, expuestos en tarantines y carnicerías situadas a ambas orillas de la carretera que parte en dos a esa comunidad.

Allí hay cierta predominancia de personas con repetición de un mismo apellido, teniendo esa curiosidad etnológica un origen que comenzó con los ancestros, por una visión antropológica ya superada.

Al parecer muchas familias de la Otra Banda de Higüey (antes de que la ciencia fallara al respecto) no creyeron las erradas opiniones que sobre los resultados de las uniones entre primos comentó el famoso investigador Charles Darwin, ni en las actas explicativas que para prohibir ese tipo de uniones hicieron en la Roma Antigua los etnarcas Livio y Plutarco.12

La antigua Sección de La Otra Banda fue elevada a Distrito Municipal mediante la Ley 39-87, promulgada el 29 de abril del año 1987.

Varios fueron los factores que se tomaron en cuenta para crear tomar esa decisión congresual, entre ellos su población en crecimiento, su producción agrícola, su abundante ganadería, su activo comercio, su gran camada de profesionales en diferentes ramas académicas y técnicas, sus estructuras habitacionales, sus iglesias, escuelas, así como otras instituciones de interés comunitario que allí han sido muy activas.

En el octavo considerando de dicha ley se consignó: «Que en esta vía se conduce a los centros turísticos del Club Mediterranee, Club Bávaro Beach, a las Playas del Macao, al Cortecito, al complejo turístico del Club Náutico de Cabeza de Toro, donde anualmente se celebran Torneos Internacionales de Pesca; también conduce a los municipios de Miches y Sabana de la Mar.»13

El hermoso y pintoresco pueblo de La Otra Banda ha sido objeto de menciones en documentales, poemas, ensayos y novelas. Miguel Angel Fornerín Cedeño, un gran académico, escritor y crítico literario dominicano, afortunado producto de un puertoplateño y una higüeyana, escribió en una sustanciosa novela, refiriéndose a los canarios, que ellos se asentaron en los siglos XVIII y XIX en la «común que hoy llaman La Cruz del Isleño y en el pueblito que queda del otro lado del Río Duey, llamado de la Otra Banda-donde se casan primos con primas y gozan del famoso chicharrón de leche…»14

El Distrito Municipal de La Otra Banda tiene tres Secciones: El Bonao, Duyey y Cruz de Isleño, las que a su vez abrigan en su interior decenas de parajes, con moradores muy laboriosos que han logrado ir desarrollando sus potencialidades humanas.

Distrito Municipal Verón-Punta Cana

Verón dio un salto en la escala de distribución administrativa del país, pues de paraje ascendió a Distrito Municipal, con la categoría, además, de ser el primer distrito municipal del país declarado por ley como turístico.

El nombre de Verón existe desde las primeras décadas del siglo XIX cuando en ese lugar se asentó con grandes inversiones agropecuarias el ciudadano francés Beltrán Verón Gramouth, dedicándose al fomento de la ganadería vacuna y la agricultura en gran escala, y se ganó el aprecio y la admiración no solo de los lugareños sino de muchos otros habitantes de las aldeas cercanas.

El papel de ese hacendado francés no se limitó a actividades de lucro personal, sino que desarrolló activamente sus inquietudes sociales y políticas, y en esa tesitura fue parte de los combatientes que desde los pueblos del Este del país marcharon en febrero de 1844 hacia la ciudad de Santo Domingo para proclamar y sustentar la Independencia Nacional.

A propósito del señor Verón es pertinente indicar que Luis Julián Pérez, ilustre higüeyano cuyos positivos aportes al país aún están pendientes de ser resaltados como corresponden, se refirió a los franceses afincados en la zona oriental así: «Algunos de los franceses que lograron salvarse, vinieron a refugiarse a territorio dominicano y no se sintieron seguros sino hasta alcanzar el último rincón, el más lejano de aquel escenario de muerte y de tragedia; muchos de ellos fueron a parar a Higüey, el lugar más remoto desde la frontera…»15

El Distrito Municipal Verón-Punta Cana está situado en un espacio céntrico del área turística de mayor empuje del país. Su importancia es vital, como corredor de distribución de los diferentes proyectos hoteleros que desde hace casi 40 años se vienen desarrollando sin pausa en el extremo oriental del país.

Esa categoría fue lograda mediante la Ley 386-06, aprobada por el Senado de la República el 27 de junio del 2006, dada por la Cámara de Diputados el 26 de julio de dicho año y promulgada por el Poder Ejecutivo el 3 de octubre siguiente.

En el territorio de Verón-Punta Cana es donde se concentra la mayor actividad turística del país, gozando de las infraestructuras necesarias para satisfacer las actividades de ocio y recreación de millones de turistas nacionales y extranjeros que se trasladan a la zona por aire mar y tierra.

En los artículos 2 y 3 de la referida ley se establece que el entonces paraje Juanillo quedó convertido en Sección, acompañada de los parajes Cabo Engaño, La Salina La Cuevita y Suero.

El artículo 4 de la referida ley dispuso textualmente que «La Sección El Salado queda integrada por los parajes Bávaro, Cortecito, Cabeza de Toro, Arena Gorda, Macao y Uvero Alto.»16

El territorio del Distrito Municipal de Verón-Punta Cana hace frontera con el Océano Atlántico, por el área de Uvero Alto, y con una amplia franja del Mar Caribe, llegando hasta el Cabo San Rafael.

Distrito Municipal Las Lagunas de Nisibón

Las Lagunas de Nisibón fue el primer distrito municipal del Municipio de Higüey.

Esa condición la adquirió mediante la Ley No. 693, del 30 de julio de 1982. Para ello los legisladores ponderaron las condiciones demográficas y el crecimiento económico de esa comunidad.

De conformidad con el artículo 1 de la indicada ley tres son las secciones forman parte de ese distrito municipal:

Las Guamas, con sus parajes Yonú, El Higüero, Bonilla, Cañada Honda, con sus parajes El Maicillo, La Vacama, Los Sumideros, La Culatica, Los Manguitos, Los Tocones y Las Zanjas.

El Barrero es la tercer es la tercera Sección, con sus parajes Los Yagrumos, Guanchi, Río Llano, La Luisita, El Guayabo, Los Bajos de Maimón, Chirino, Miraflores y Las Cañas.17

Bibliografía:

1-Donde Floreció el Naranjo. Editora Amigo del Hogar,1984. p14.Juan Félix Pepén Solimán.

2-Ecos de la Costa. Editora Amigo del Hogar, 2016.p 181.Domingo Marte.

3- Informe de la UNESCO, 1958.

4-La Fantasma de Higüey. Editora Búho, 2014. p4. Francisco Javier Angulo Guridi.

5-La Propiedad en Entredicho, una historia documental de Higüey, siglos XVII-XIX. Editora Manatí,2004.pp168, 195, 196 y 197. Rudolf Widmer S.

6-Situación Económica, Demográfica y Social de Santo Domingo en el siglo XVII. CLÍO, enero-junio 2014.No.187.pp14 y 22. Amadeo Julián Cedano.

7-Mateo, capítulo 17, versículo 20.

8-Idea del Valor de la Isla Española. Editora Nacional, 1971. p79.Antonio Sánchez Valverde.

9-Historia de la villa de Higüey. Editora Búho, 2006. p330. Ernesto Rivera Cedeño.

10-Un Garabato de Dios. Impresora Amigo del Hogar, junio 2003.p17. Juan Félix Pepén Solimán.

11-Vivencias Higüeyanas. Impresora Trakxos 2008.pp116 y 117.José C. de Jesús Reyes.

12-El Origen del Hombre. Editorial Trilla y Serra, Barcelona,1880, con múltiples reediciones. Charles Darwin.

13-Ley No.39-87, promulgada el 29 de abril del año 1987.

14-Tú siempre crees que viene una Guagua. Soto editores, 2011.p127. Miguel Angel Fornerín Cedeño.

15-Santo Domingo frente al Destino. Fundación Universitaria Dominicana, segunda edición, 1990.p134. Luis Julián Pérez.

16-Ley No.386-06, promulgada el 3 de octubre del 2006.

17-Ley No.693, promulgada el 27 de julio de 1982. Gaceta Oficial del 30 de julio de 1982.

2018-12-25 14:47:50