Por José Aguiar
LIMA, 28 dic (Xinhua) — Desde la 06:00 hora local, el escultor peruano Antonio Pareja abre las puertas de su taller, donde da formas magistrales a sus ideas en madera y piedras de Huamanga, con ayuda del taladro, la motosierra, el cincel y el hacha.
Su lugar de trabajo, ubicado en el distrito limeño de Carabayllo, ha sido testigo de los altibajos que ha tenido este reconocido artista, apreciado por los habitantes de la barriada fundada hace 22 años.
En conversación con Xinhua, el hombre de 74 años narró el inicio de su carrera en 1976, la cual lo ha llevado a proyectar sus obras en exposiciones locales que le han hecho merecedor de diferentes reconocimientos.
Sus inicios fueron en un taller de escultura de la Pontificia Universidad Católica del Perú, donde se atrevió a dar el paso de esculpir por primera vez tras soñar, debajo de un árbol de esa casa de estudio donde trabajaba de mantenimiento, con un toro al que ayudó a cruzar un turbulento río tomado de la cola.
«Cuando paso al otro lado (del río) me despierto y digo: ¿por qué he soñado hoy día un toro? Y agarro un poco de barro y hago el torito que he soñado en el barro. Y después ya pensé algo más: si yo estoy acá en arte, por qué no puedo hacer lo que están haciendo los alumnos», recordó.
Al notar que la arcilla era muy débil para lo que deseaba plasmar, decidió buscar una piedra, y por cerca de un año, a punta de cincel y lija, dio forma al animal que posteriormente fue descubierto por la entonces directora de arte de la universidad, Anna Maccagno, quien le recomendó ir a una exposición.
Desde ese entonces, Antonio Pareja, quien no lleva cuenta del número de obras que ha realizado hasta la fecha, calcula haber vendido por lo menos unas 2.000 piezas esculpidas en «piedras de Huamanga, mármol travertino (roca carbonatada), mármol exportado» y madera.
«Yo estoy contento porque todo el mundo tiene mi trabajo en su casa», aseguró el artista proveniente del departamento sureño de Ayacucho.
Sus trabajos, explicó, no parten de bocetos, sino de «modelos» que él mismo ha decidido tomar de la naturaleza, tales como «gatos, leones, perros, animales» y «raras veces personas», para lo cual «tengo que traer a alguien» y esculpir.
«Casi abstracto no hago, todo figurativo (…) Tiene que verse fuerza, músculo, verse lo que he trabajado. A veces, si me he pasado (excedido) con máquina; si me he pasado con cincel, así le dejo», aclaró Pareja.
Al referirse al tiempo que puede llevarle crear una obra, el destacado artista peruano dijo que si se trata de cosas pequeñas puede llevarle tres o cuatro días, mientras que si se trata de figuras grandes puede requerir hasta dos meses.
En cuanto a las técnicas utilizadas, explicó que puede «hacer forja con calor, hacer (trabajos) en piedra, en madera, puedo hacer forjado», pero en «arcilla casi no, porque es para mí muy blando, yo estoy acostumbrado a trabajar (material) fuerte, duro».
El escultor, que en octubre pasado postuló su candidatura a la alcaldía distrital de Carabayllo en su afán de ayudar a los más necesitados, aseguró que aunque mantiene su pasión por seguir esculpiendo, ya no quiere «hacer proyectos» por su avanzada edad, pues considera que «esos trabajos son fuertes».
Mencionó que de los ocho hijos que tiene, el menor, de nombre Martín Pareja, «aprendió a hacer trabajo bueno (en piedra y madera), por lo cual yo quiero que él asuma» las riendas de las próximas exposiciones que tienen planificadas.
En tanto, «yo tengo para hacer cosas chicas. A mí me gustaría enseñar, en los colegios, cosas a los niños», indicó Antonio Pareja, quien dijo sentirse «alegre» por el avance que mostraron sus antiguos alumnos de escultura.
Afirmó que aunque aspira a comprar un espacio de 500 metros cuadrados, sigue trabajando, por ahora, en su taller de 200 metros cuadrados, que a diario goza de su presencia y de las majestuosas creaciones que exhibe en la calle hasta las 18:00 hora local, cuando cierra las puertas y toma un descanso hasta el día siguiente. Fin
2018-12-28 20:53:50