Cultura

JARABACOA, DONDE EL VERDE PRIMAVERAL SIEMPRE ESTÁ PRESENTE



POR TEÓFILO LAPPOT ROBLES

Municipio Jarabacoa

Jarabacoa es un nombre taíno. Existía como un simple caserío antes de 1492, dentro del Cacicazgo de Maguá. Los indígenas, en su lenguaje sin gramática, lo definían como lugar de muchas aguas.

Los indios taínos fueron acertados al escoger el nombre, pues los ríos Yaque del Norte, Baiguate, Jimenoa y varios más, incluyendo arroyos y cañadas, cruzan la tierra de Jarabacoa en diferentes direcciones, amén de que en su territorio se forma la cuenta hidrográfica más importante de la República Dominicana.

De las muchas fuentes de agua de Jarabacoa, el río Yaque del Norte es sin duda alguna la principal.

De los dos grandes sistemas fluviales del Cibao el principal es ese río junto con sus afluentes.

Esa importante corriente de agua lótica recorre gran parte de Jarabacoa, constituyéndose en una de sus principales riquezas, pues favorece la agropecuaria y también es de gran atractivo para el turismo.

«El Yaque nace en la provincia de La Vega, en las inmediaciones de la Cordillera Central, corre hacia el norte y pasa cerca de la ciudad de Santiago, donde se desvía hacia el noroeste. Después de seguir su curso a lo largo de la llamada Línea Noroeste, el Yaque desemboca en el océano Atlántico, cerca de la ciudad costera de Monte Cristi.»1

Cayetano Armando Rodríguez, de los pioneros en los estudios geográficos del país, describió Jarabacoa como un valle bañado por el río Baiguate, cuyas aguas terminaban mezclándose con las del Jimenoa. Precisaba que en ambas orillas de ese río había «bosques espesos de yambos, árbol que produce la perfumada pomarrosa.» Agregaba que el valle estaba «cubierto de magníficos pinos y varios otros árboles interesantes, entre ellos el nogal.»2

Aunque el núcleo poblacional de Jarabacoa se remonta a los tiempos precolombinos, lo cierto es que ese municipio ecoturístico comenzó a tener su perfil de ciudad a partir del 16 de agosto de 1854, cuando de sección pasó a ser un puesto militar, en virtud del Decreto número 348, emitido por el Congreso Nacional. Esa dinámica ciudad está ubicada en el centro de un idílico valle, con una altitud de un poco más de 500 metros sobre el nivel del mar, entre esplendorosas montañas.3

Cuatro años después de ser puesto militar, Jarabacoa fue elevado a común de La Vega por disposición gubernamental. Según consta en el Decreto No.567, promulgado por el entonces presidente de la República Pedro Santana el 27 de septiembre de 1858, y cuyo artículo 1 rezaba así: «Los puestos militares de San José de Ocoa, Jarabacoa, Sabaneta y Barahona quedan erijidos en comunes, bajo los límites que hasta ahora tengan designados o en adelante se les designaren; disfrutarán de todas las ventajas y prerrogativas que las demás comunes de la República.»4

Desde que los dirigentes haitianos Toussaint Loverture, en el 1801, y Jean Jacques Dessalines, en el 1805, invadieron el país comenzó un largo proceso migratorio hacia las áreas montañosas de Jarabacoa, que se intensificó a partir del 1822, manteniéndose esa movilidad humana en otras etapas de nuestra convulsa historia.

En el presente, y desde hace décadas, la migración hacia la tierra donde siempre es primavera (al estilo spring green) tiene otras motivaciones, más allá del instinto de supervivencia.

Mientras las estadísticas registran descensos poblacionales en varios de los municipios del país, en Jarabacoa ocurre lo contrario. En una muestra de solo 9 años el crecimiento de sus habitantes fue de más de un 50%. En el 1993 tenía 19,608 moradores y en el 2002 esa cifra se disparó a 29,723 residentes.5

Por su clima y vegetación a Jarabacoa se le conoce también como la ciudad de la eterna primavera. Es un centro de gran producción agropecuaria. La horticultura y las flores son importantes componentes de su economía.

Los límites del Municipio Jarabacoa son: Al Norte los municipios La Vega y Jánico. Al Sur el Municipio Constanza. Al Oeste los municipios Jánico y San José de las Matas y al Este los municipios La Vega y Bonao.

Juan Bosch hace mención de Jarabacoa como escenario de guerra patria al referirse a las hazañas militares de los hombres y mujeres dominicanos que luchaban por reconquistar la soberanía nacional en la Guerra Restauradora. El 15 de septiembre de 1863: «…el general José Durán se dirigía desde La Vega hacia San Juan de la Maguana por Jarabacoa y Constanza y para finales de mes había llevado la revolución a todo el Sur del país.»6

Reserva Científica Ébano Verde

La importante Reserva Científica Ébano Verde tiene una parte considerable de su territorio dentro del Municipio Jarabacoa, tal y como se comprueba incluso en la ley sobre áreas protegidas del país.

Ese patrimonio natural dominicano fue creado con el objetivo de proteger el ébano verde, árbol que estaba en proceso de extinción, pero también cumple otras muchas tareas de preservación del medio ambiente.

El numeral 2 del artículo 37 de la Ley 202-04, promulgada el 30 de julio del 2004, dispone, refiriéndose a la indicada Reserva Científica Ébano Verde, que: «…A esta área de la reserva se le suman todos los terrenos de la Parcela No.155 del Distrito Catastral No.3 de Jarabacoa, tierras que son propiedad del Estado Dominicano.»7

Parque Nacional Baiguate

El Parque Nacional Baiguate, cuya temperatura promedio es de 22 grados centígrados, se ubica en el Municipio de Jarabacoa. Tiene una extensión de 53 kilómetros cuadrados.

Los estudios de campo realizados por especialistas del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales han arrojado como resultado que ese Parque Nacional cuenta con tres tipos de bosques: ribereños, húmedos y latifoliados, en el interior de los cuales se han encontrado 21 especies de árboles endémicos de la zona y 28 nativos, así como 28 especies de reptiles. Una cuarta parte de estos últimos se encuentra en acelerado proceso de desaparición.8

La agricultura y la ganadería que se explotan en ese Parque Nacional atentan contra su existencia. Muchas falencias, muchos engaños, muchos errores, mucha irresponsabilidad, mucha dejación de obligaciones institucionales han minado los objetivos que dieron origen al mismo. Por más que se quiera dorar la píldora, en la realidad no es un área salvaguardada.

Turismo en Jarabacoa

El Municipio Jarabacoa es uno de los principales destinos turísticos de montaña del país, con diversos atractivos para el deleite de los miles de dominicanos y extranjeros que se desplazan hacia esa parte alta a disfrutar de sus bellezas naturales, de su rica gastronomía y a practicar deportes acuáticos, de aire y de tierra.

A partir de 1971, con la promulgación de la Ley153-71, se incrementaron las construcciones para fines turísticos en toda la geografía de Jarabacoa, reforzando las habitaciones disponibles en el Hotel Montaña, hasta entonces la más importante obra de interés turístico de la zona.9

Entre los lugares que atraen visitantes dominicanos y extranjeros hacia Jarabacoa están algunos restaurantes estratégicamente ubicados en las estribaciones de la Cordillera Central, la confluencia de los ríos Yaque del Norte y Jimenoa ( con una notable contaminación), el Monumento Natural Salto de Jimenoa, con sus dos cascadas y puentes colgantes, Salto Baiguate, áreas de Valle Nuevo, la Reserva Forestal Guaguí, la Vía Panorámica Bayacanes, la ruta La Ciénaga Pico Duarte, con un trayecto de más de 20 kilómetros, así como diferentes balnearios.

Helados artesanales

Los helados artesanales de Jarabacoa son una afortunada creación, en pequeños vasos plásticos y una paletilla de madera en el centro, de una distinguida munícipe jarabacoense conocida como doña Lala, ya fallecida. Esas delicias congeladas se han convertido desde hace más de 25 años en un referente de la gastronomía dulce de esa zona del país.

Muchas veces hay que hacer fila frente a la casa donde lo fabrican (la cual no tiene publicidad ni ninguna señal particular, excepto el abejoneo de los clientes) para poder adquirir uno de esos famosos helados preparados con diferentes frutas, con leche o con agua. Los de coco con leche son los más demandados.

Los invernaderos

En los últimos lustros Jarabacoa, aprovechando de manera especial el clima que allí impera en gran parte del año, se ha convertido en uno de los puntos principales de producción de frutas, flores y vegetales utilizando invernaderos, cuya característica principal es que la temperatura se controla en función del tipo de siembra y de su proceso de crecimiento.

A ese sistema de producción bajo supervisión científica era lo que en España, y otros lugares de la vieja Europa, llamaban en el pasado estufa fría, luego de que surgieran a mediado del siglo diecinueve en el centro del referido continente.

En la actualidad cientos de miles de metros cuadrados se dedican en Jarabacoa al fomento de horticultura, flores y otros productos del reino vegetal, constituyendo un renglón económico de gran impacto en la vida de muchos moradores de esa comunidad y zonas aledañas.

Universidad Agroforestal

En Jarabacoa tiene su sede la Universidad Agroforestal Fernando Arturo de Meriño, la cual ha contribuido al incremento académico de una parte de su población y también ha abierto las puertas del saber superior a muchos jóvenes de otros lugares cercanos.

Esa academia de altos estudios fue fundada el 20 de mayo de 1996, luego de promulgarse el Decreto 164/96. Comenzó a operar el 10 de enero de 1997.10

El referido texto legal que le dio origen especifica que ese centro de altos estudios quedaba facultado para enseñar y otorgar diplomas con la misma categoría que las demás universidades del país.

Muchas son las carreras universitarias que en ella se imparten, pero especialmente vale mencionar la agronomía, agroforesta, turismo, educación e informática.

La UAFAM (que es su acrónimo) ha expandido sus áreas de docencia impartiendo diplomados en gestión municipal, información geográfica, mercadeo, producción agrícola en ambiente protegido, que son en sí los conocidos invernaderos, etc.

Oro en Jarabacoa

Jarabacoa fue uno de los lugares del país donde el oro estaba integrado a su naturaleza. Los españoles exploraron y explotaron allí mucho de ese mineral.

Es por ello que cientos de años después de los primeros saqueos de ese preciado metal seguía el interés por obtener favores gubernamentales que permitiera a unos pocos acrecentar rápidamente sus fortunas. De las trece concesiones otorgadas por el gobierno en el 1906 una fue en Jarabacoa.

En el gobierno del Presidente Guzmán hubo intención de explotar el oro que pudiera quedar en Jarabacoa. Para esos fines, y según se comprueba en informes preparados por una empresa extranjera, beneficiaria de gran parte de la riqueza aurífera del país, se hicieron varias autorizaciones para dichos fines.

Basándose en los aludidos informes el historiador Frank Moya Pons, en su libro El Oro en la Historia Dominicana, expresó: «…el Gobierno también autorizó a la Rosario Dominicana a asociarse, a partes iguales, con empresarios españoles para explorar y tratar de explotar los yacimientos de El Yujo, en Jarabacoa, potencialmente ricos en oro, zinc y cobre. Esta operación no llegó a despegar.»11

Plata en Jarabacoa

Se tiene la errada idea de que a la llegada de los conquistadores y colonizadores españoles al hoy territorio dominicano sólo encontraron oro, pero la realidad es que también había plata en abundancia. Así quedó registrado por diferentes cronistas de nuestro pasado.

Uno de esos cronistas, Antonio Sánchez Valverde Ocaña, describió el potosí de plata que hubo en el pasado en Jarabacoa: «…hállanse también muchas minas de Plata, una de las cuales, que se labró y fundió antiguamente, está un día de camino de la Vega en el sitio de Garabacoa…»12

Fray Cipriano de Utrera, sacerdote franciscano capuchino e incansable investigador histórico, amplió dicha informaciones con detalles importantes. Clarificó que el nombre correcto es Jarabacoa, que las referidas minas de plata estaban a orilla del río Yaque del Norte, que fueron descubiertas por el alguacil mayor de la Audiencia Juan Francisco Rojas, que por cada quintal de piedra sacaban dos onzas y media de plata.

De esas riquezas mineras informó a la Corona de España, en carta del 8 de octubre de 1636, el gobernador colonial Juan de Vitrián Viamonte.13

La Sierra de Jarabacoa vista por un geólogo

Así escribió sobre los contornos descendentes de Jarabacoa William M. Gabb: «Al este del pueblo del Yaque y su brazo, el Jimenoa, el carácter de la sierra cambia rápidamente. El bosque de pinos desaparece casi inmediatamente de las colinas justo al oeste de La Vega y las de la parte superior del río Maimón siendo el último que tiene esta clase de vegetación.»14

Trincheras coloniales en Jarabacoa

Muchos de los atajos y vericuetos que todavía quedan en el área rural del Municipio de Jarabacoa tienen su remoto origen en trabajos de atrincheramiento con fines militares, ordenados por diferentes gobernadores de la época colonial española.

Así quedaron consignados en múltiples informes de aquella lejana etapa de nuestro pasado. Cronistas y geógrafos dejaron para la posteridad detalles interesantes sobre esas labores de topografía y de construcción vial.

Como para muestra basta un botón, indico que Ramón González Tablas fue enviado a Jarabacoa, el 11 de enero de 1864, con rango de Teniente, «para ocuparse de los trabajos de atrincheramiento». El mencionado no fue un personaje cualquiera en la nómina de gendarmes coloniales. El fue el autor de una obra sesgada sobre la Anexión de la República Dominicana a España y la Guerra de Restauración que motivó ese hecho funesto. La tituló Historia de la Dominación y Última Guerra de España en Santo Domingo, publicada primero en el 1870 como un folletín del periódico español Correspondencia Universal y luego reproducida aquí por la Sociedad Dominicana de Bibliófilos, en el 1974.15

Migración japonesa

Valentina Peguero, gran académica dominicana, estudió a fondo varias oleadas de inmigrantes que en diferentes etapas llegaron al país. Muchos vinieron por convenios entre gobiernos. Fue el caso de los japoneses que arribaron al país en los años 1956 y 1959. Cerca de 90 familias se establecieron en Jarabacoa, como muy bien ella lo explica en un libro fundamental para conocer esa historia.

Refiriéndose a la expansión de la horticultura en esa zona, la doctora Peguero se la atribuye fundamentalmente a cuatro causas (que por extensas no puedo detallarlas aquí), pero puntualizó que: «La combinación de estos y otros factores dio por resultado que las colonias de Constanza y Jarabacoa obtuvieran muy buenos frutos de las primeras cosechas y los mayores éxitos en general.»16

Los japoneses que llegaron a trabajar la tierra en Jarabacoa lo hicieron después de los fallidos experimentos que en diferentes lugares del país se hicieron con campesinos finlandeses y rumanos, en los gobiernos de los primos Ramón Cáceres y Horacio Vásquez.

A mediado del siglo pasado técnicos dominicanos al servicio del régimen existente para esa época consideraban que el país podría recibir hasta medio millón de extranjeros, que vinieran de otras zonas del mundo, especialmente de lugares lejanos. Ahí se incluían los japoneses, «los cuales serían asentados en las fértiles zonas de la Cordillera Central….cuya temperatura era relativamente baja.»17

Para mayor abundamiento sobre las actividades de inmigrantes del Japón en Jarabacoa, y en otros lugares del país, es importante el contenido de un libro que circuló en el 2009, para conmemorar los 50 años de presencia en la República Dominicana de agricultores y técnicos en diversas ramas provenientes de ese fascinante país de Asia. Se trata de un denso relato en el cual se hace una especie de radiografía de los aportes, las expectativas, los sinsabores, frustraciones y permanencia de muchas familias que llegaron aquí desde la antípoda.18

En Jarabacoa hay un hermoso parque ecológico con árboles y símbolos japoneses. Con ese espacio público se les rinde homenaje a los esforzados inmigrantes de ese gentilicio que a pesar de trabas y obstáculos lograron labrar la empinada tierra jarabacoense.

Una recua de burros en Pinar Quemado

Al contemplar frente al Aspirantado Salesiano Santo Domingo Sabio, en el lugar conocido como Pinar Quemado, una recua de burros cargando viandas destinadas a la venta en el mercado de la ciudad de Jarabacoa llegó a mi memoria el famoso jumento Platero, feliz invención literaria de Juan Ramón Jiménez:

«Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.»19

Montañas, peñones y valles de Jarabacoa

En Jarabacoa también se puede proclamar que hay huertas extensas y ese «perfil de montañas que resaltan en la lejanía… el peñón en lo alto… el peñón agudo con los muros lisos… un ciprés; una palmera en la falda de dos colinas…El valle, como un barco perfecto… y la lluvia, al descender, lava y deja lustrosas las callejitas altas», como el clásico escritor Azorín columbraba en la región de La Mancha española.20

Machado pudo inspirarse en Jarabacoa

Parece como si Antonio Machado hubiera transitado con su sublime inspiración por los mogotes, altozanos y colinas de Jarabacoa cuando escribió lo siguiente sobre la Soria castellana: «Las tierras labrantías/ como retazos de estameñas pardas,/el huertecillo, el abejar, los trozos/ de verde oscuro en que el merino pasta,/entre plomizos peñascales, siembran/el sueño alegre de infantil Arcadia/…y en las quiebras de valles y barrancas blanquean los zarzales florecidos,/y brotan las violetas perfumadas.»21

Distrito Municipal Buena Vista

La Sección Buena Vista fue elevada a la categoría de Distrito Municipal, como parte del Municipio de Jarabacoa, el 28 de julio del 2004, a través de la Ley 199-04.

El Congreso Nacional ponderó, para empujar hacia arriba la condición política y administrativa de Buena Vista, sus infraestructuras turísticas, que incluyen residencias campestres, hoteles y campos de golf; así como varias agroindustrias, proyectos ganaderos, avícolas y florícolas.22

El artículo 5 de la referida ley establece que «el Distrito Municipal de Buena Vista estará compuesto por las secciones de Hato Viejo, Hatillo, Piedra Blanca y Piedra Blanca del Salto y sus respectivos parajes.»

Entre los hermosos parajes que dan gran vistosidad y esplendorosa belleza a Buena Vista están La Cigua, La Tarana, El Caliche, Los Azules, Los Higos, La Joya, Mata de Limón, Las Auyamas, La Guamita, Boca de los Ríos y Presa de Yagua.

Buena Vista tiene al Norte la Sección Bayacanes, del Municipio La Vega. Al Sur colinda con el río Jimenoa, en su desplazamiento por el Municipio Jarabacoa. Al Este hace frontera con el Río Camú, a su paso por el Municipio La Vega y al Sur con el Río Yaque del Norte, cuando corre por Jarabacoa.

Ángela Hernández Núñez, una narradora y poeta dominicana, nativa de Jarabacoa, de prosa galana y galardonada con premios literarios, entusiasta co-organizadora del Festival de Poesía de la Montaña, en su novela Leona, o la fiera vida, situó parte del desarrollo de la misma en la ruralidad de su lar nativo.

El mensaje de esa obra se bifurca con acontecimientos en Quima y en la Capital. Como lector uno deduce que Quima es Jarabacoa, y específicamente Buena Vista.

En los novelables campos de Jarabacoa, transformados en la Quima que bullía al finalizar la primera mitad del siglo pasado, creada por la referida laureada escritora dominicana, hubo «una selva de pajaritos malos» y una niña que dormía «solo con líquido en las tripas», pero allí también había «botellitas vacías que enganchaba en las ramas del limonero a fin de contemplar la luz a su través». El sol restallante. Moscas verdes, mimes, mariapalitos, abejones…» En los montes de Quima Martina ilustraba sobre anatomía de hombres. Pero también hay que decir que en «el paisaje de Quima…en los verticales pinos, la sucesión de montañas veladas de luz azulosa, las curvas, los balbuceos de las hojas…»también aparecía Mirian monteando gallinas y asomando sus manos en «los nidos de aves ajenas.»23

Distrito Municipal Manabao

El Congreso Nacional decidió convertir la antigua Sección Manabao en Distrito Municipal, manteniendo el mismo nombre de origen taíno.

Para los fines de ascenso geopolítico de Manabao se aprobó en ambas Cámaras Legislativas una iniciativa impulsada por munícipes del lugar, a través de sus legisladores, que luego se convirtió en la Ley 143-06, promulgada el 7 de abril del año 2006.

En el segundo Considerando de dicha ley se resalta que en el territorio de Manabao se encuentra una parte considerable de los Parques Nacionales Armando Bermúdez y José del Carmen Ramírez y que desde su territorio parten cada año cientos de excursionistas hacia el Pico Duarte, además de que esa comunidad, integrada por la población cabecera, su secciones y parajes, hace parte de la principal cuenca hidrográfica del país, denominada Alto Yaque del Norte.24

Las elevadas montañas de Manabao están preñadas de cafetos cargados de café, cuyas propiedades organolépticas lo convierten en un producto de gran demanda nacional. Pero allí también hay grandes porciones de tierra con plantaciones de coníferas, especialmente pino y sabina, así como sembradíos de papa, tayota, berenjena y otros comestibles de origen vegetal.

Hay varios balnearios, con algunos tramos de agua opalina, que se han ido formando no sólo por la acción del hombre, sino también facilitados por el desplazamiento del Río Yaque del Norte por su particular orografía.

El Distrito Municipal de Manabao posee tres Secciones: Los Dajaos, La Ciénaga y Manabao, las tres altamente productivas y con grandes atractivos para el turismo de montaña.

Entre los parajes que engalanan esa parte del corazón de la Cordillera Central están Los Calabazos, La Paloma, Tiesto de Plato, El Bolo, La Pelúa, Rancho del Río, El Dulce, La Margarita, Paso de la Perra, El Tetero, Arroyo Frío, Los Tablones, Pino de Rayo, Tierrita Colorada, El Abanico y Arroyo del Rancho.

Bibliografía:

1-Campesinos del Cibao. Editora Búho, 2013.p92. Pedro I. San Miguel.

2-Geografía Física, Política e Histórica de la Isla de Santo Domingo,1915.p354. Cayetano Armando Rodríguez.

3-Decreto No.348, 16 de agosto de 1854, emitido por el Congreso Nacional. Firmado por el Presidente de la República Pedro Santana.

4-Decreto No.567, del 27 de septiembre de 1858.Colección de Leyes y Decretos, 1858.

5-Historia General del Pueblo Dominicano. Tomo VI. Editora Búho, junio 2018.p635. Capítulo Dinámica de la población dominicana. Francisco Cáceres Ureña.

6-Guerra de la Restauración, publicado en el 1996.p5.Juan Bosch.

7- Ley 202-04, promulgada el 30 de julio del 2004.artículo 37, numeral 2.

8-resolución 0010-2017, del ministerio de medio ambiente y recursos naturales.

9- Ley153-71, sobre promoción e incentivo del desarrollo turístico.

10-Decreto 164/96.Colección Leyes correspondientes al 1996.

11-El oro en la historia dominicana. Editora Amigo del Hogar,2016.p275. Frank Moya Pons.

12-Idea del valor de la Isla Española. Editora Nacional,1971.p78. Antonio Sánchez Valverde Ocaña.

13-Correspondencia Colonial-Santo Domingo, tramo1634-1646. Juan de Vitrián Viamonte.

14-Sobre la topografía y geología de Santo Domingo. Editora de Santo Domingo. Reedición 2005, p35. William M Gabb.

15-Hojas de Servicios del Ejército Dominicano. 1844-1865.volumen I. Editora del Caribe, 1968. Emilio Rodríguez Demorizi.

16-Colonización y Política. Los japoneses y otros inmigrantes en la República Dominicana. Editora Amigo del Hogar,2017. p157.Valentina Peguero.

17-La Alianza de dos Generalísimos. Editora Amigo del Hogar, 2005.p519. Francisco Javier Alonso Vázquez.

18-Hoy día, todavía nos encontramos vivos aquí.2009.Autoría colectiva.

19-Platero y Yo. Editorial Anaya 2004. Juan Ramón Jiménez.

20-El libro de Levante, escrito en el 1929. José Martínez Ruiz (Azorín). Inserto en las pp175-182 del libro de Antología de escritores de la Generación del 98 titulado Paisajes y Literatura de España. Editorial Tecnos,1957.

21-Campos de Castilla. Soria, soneto.1917. Inserto en la p122 del libro de Antología de escritores de la Generación del 98, titulado Paisajes y Literatura de España. Editorial Tecnos,1957.

22-Ley 199-04, promulgada el 28 de julio del 2004.

23-Leona, o la fiera vida. Editora Búho,2013.pp18,26,31,106,185,245. Ángela Hernández Núñez.

24-Ley 143-06, promulgada el 7 de abril del año

2019-02-21 12:57:28