

POR TEÓFILO LAPPOT ROBLES
Municipio Yaguate
San Gregorio de Yaguate fue uno de los primeros lugares donde la esclavitud (de indígenas y de negros) hizo presencia en la isla La Española, pero también fue uno de los territorios iniciales de América donde se produjeron rebeliones de los esclavos. Los llamados cimarrones (esclavos negros huidos en clave de rebeldía) establecieron quilombos en la parte alta de Yaguate.
Yaguate fue elevado a Distrito Municipal mediante la Ley 706 del 2 de octubre de 1944 y adquirió su actual condición de Municipio a través de la Ley 217, del año 2001, como parte de la provincia San Cristóbal.1
En su territorio había hatos llenos de ganado vacuno desde el 1650, cuando los sacerdotes Jesuitas fomentaron la hacienda llamada San Miguel de La Jagua. Posteriormente, ya finalizando el siglo XVI, asentó allí su señorío un militarote colonial de nombre Juan Tello, quien amplío el caserío existente.
Pero en Yaguate también hubo desde la etapa naciente de la época colonial ingenios para fabricar azúcar de caña y trapiches para elaborar ron o aguardiente como sub producto de la referida gramínea tropical.
El día 3 de noviembre de 1720 (en la continuación de un proceso de requisa a los lugares donde se fabricaba aguardiente) llegó una comitiva enviada por las autoridades coloniales al «ingenio de la Jagua de que son Dueños los Padres de la Compañía del Colexio de la Ciudad de Santo Domingo.» Lo que figura entre comillas es el traslado informativo que hace de esa inspección a Yaguate el historiador José Chez Checo, en la página 150 de su libro El Ron en la Historia Dominicana, tomo I.
Por su cercanía con la principal ciudad de la Colonia, así como por su belleza y gran potencial de riqueza agropecuaria, las principales autoridades de esa época, e importantes núcleos familiares privilegiados por la Corona de España, convirtieron a Yaguate en uno de sus sitios favoritos para acrecentar sus riquezas.
Notas históricas de la época colonial resaltan que fue allí donde funcionó uno de los primeros ingenios movidos por energía hidráulica del que se identificó como el Nuevo Mundo (aunque el mismísimo Américo Vespucio certificó en sus escritos que de lo que se trata es de una inmensa masa de tierra desprendida del continente asiático).
Sin ninguna duda era a Yaguate, Palenque y otros pueblos cercanos a los que se aludía en un memorial emitido en el 1767 por el cabildo capitaleño al capitán general del Santo Domingo Español, que también era Gobernador y se le atribuye la fundación de Baní y otros pueblos, Manuel de Azlor y Urriés, en el cual se hacía constar, entre otras varias cosas, que:
«Subsisten en las inmediaciones de esta capital diez y ocho ingenios de fabricar azúcar con treinta y cinco o quarenta negros cada uno…Onze ingenios más yacen en estas cercanías que por tener de doze a quinze peones cada uno y ocupar la fábrica de azúcar mayor número, se dedican a hazer mieles o melao: que si duplicasen las fuerzas de negros darían de ocho a diez mil arrobas de azúcar anualmente…»2
Un periodista sancristobalense, de dilatada vida profesional, Ramón Puello Báez, al redactar una crónica sobre Yaguate puntualizó que «no puede afirmarse que su conversión en municipio contribuyó a la mejoría económica y social del poblado como se esperaba…Posteriormente la declinación de la industria azucarera se reflejó en la vida de Yaguate, quitándole bríos y esperanzas de alcanzar un mejor porvenir.»3
En sus contornos se libraron algunas batallas por la consolidación de la Independencia Nacional y también fue escenario bélico en la Guerra de Restauración.
Esa comunidad tiene un parque público con algunas facilidades de bancos y árboles florales. Escuelas, dispensario médico, cuerpo de bomberos, un activo comercio, clubes culturales, escuela de música y varios centros deportivos completan la infraestructura que hacen medianamente llevadera la vida de sus moradores.
Produce caña de azúcar, razón por la cual en su vecindad hay un ingeniero azucarero de propiedad privada. De su territorio se extraen materiales (arena, gravilla, etc.) para la construcción.
Parque Nacional Máximo Gómez
El Parque Nacional Máximo Gómez, con sus casi 43 kilómetros cuadrados de extensión, está situado en el territorio de Yaguate.
Originalmente fue creado mediante el artículo 7 del Decreto 571-09, emitido el 7 de agosto del 2009, con el soporte y abrigo legal también de la Ley 64-00, sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales, del 18 de agosto del 2004, y la Ley 202-04 de Áreas Protegidas y Biodiversidad, promulgada el 30 de agosto del 2004.
Mediante el referido Decreto se le identificó como El Conde, pero posteriormente se designó con su actual nombre, en virtud del Decreto 249-11, para honrar la memoria del General Máximo Gómez, ilustre dominicano que contribuyó de manera sobresaliente con la libertad del pueblo cubano.4
El objetivo de la creación de ese Parque Nacional, al pie de las estribaciones del sureste de la Cordillera Central, es contribuir a la preservación paisajística de la zona donde está enclavada la presa de Valdesia, así como también para proteger sus riquezas arqueológicas y el conjunto de rocas calcáreas y sedimentarias que abundan dentro del mismo y en su entorno, y que en un proceso de millones de años permitió la formación de un sistema de cavernas con abundancia de petroglifos.
Dicho sea de paso que ese tesoro subterráneo hasta ahora sólo ha podido estudiarse de manera muy limitada, teniendo allí un arduo trabajo por delante los seguidores de los métodos de investigación elaborados por el científico francés Édouard Alfred Martel, entre ellos espeleólogos y otros especialistas en la materia.
El párrafo I del artículo 7 del citado texto legal, que le dio origen al Parque Nacional Máximo Gómez, dispone que: «Esta área protegida será debidamente habilitada, dentro de las normas establecidas para la Categoría II de la Unión Mundial para la Naturaleza, con el objetivo de aprovechar inteligentemente la gama infinita de servicios ambientales, ecoturísticos y educativos que se conjugan o asocian a la biodiversidad florística, sistemas de cavernas y fauna nativa y endémica presentes.»
Al observar la cartografía del Parque Nacional Máximo Gómez, y la literatura de su texto creativo, se comprueba que está compuesto por bosques de los identificados como semi-húmedos, así como por una gran diversidad árboles más comunes en otros ambientes, pero con preponderancia allí del palo de hacha, guárana y caya, los que a su vez atraen aves que se mueven en humedales, especialmente el denominado pájaro bobo, así como también ciguas, garzas, gallaretas y otros.
Fuerte Resolí
En uno de los cerros que dominan gran parte de Yaguate y comunidades aledañas está el Fuerte Resolí, construido en el 1826 por la fuerza de ocupación haitiana, pero que sirvió a los patriotas dominicanos para el sostenimiento de la Independencia Nacional.
Allí brilló el genio militar de Vicente Noble, quien al frente de cientos de fusileros hicieron masticar el polvo de la derrota a los mismos que habían construido dicha fortificación, en su sueño-pesadilla de creerse que tendrían un dominio perpetuo del pueblo dominicano.
También salieron victoriosos en aquel altozano el comandante patriótico Nicolás Mañón y sus indómitos macheteros azuanos. El líder de esa jornada pidió, en los estertores de su muerte, ser enterrado en aquel lugar épico donde había sido nimbado por la gloria de su gallarda actuación.
Dos Generales de Yaguate en la Independencia de Cuba
Muchos fueron los dominicanos que jugaron un rol estelar en las tres guerras de liberación nacional de Cuba, pero entre ellos se destacaron dos generales que nacieron en Yaguate.
Los generales nativos de Yaguate Lucas Díaz y Modesto Díaz tienen un sitial de honor en el panteón de los héroes cubanos, por la bizarría con que se enfrentaron a los colonizadores españoles.
El General Modesto Díaz, luego que en Cuba se violentó, mediante la llamada Paz de Zanjón, la Constitución firmada en el territorio de Guáimaro, retornó a su tierra de origen, y tal y como lo consignó el gran historiador higüeyano Vetilio Alfau Durán, lo hizo: «Tan pobre como había salido…, y murió como un Cincinato en Yaguate el 20 de agosto del 1892.»5
Cueva Mana de La Mancha
De las muchas cuevas y cavernas que existen en el municipio de Yaguate, especialmente en su parte montañosa, la más conocida es la llamada Mana de la Mancha. Era un lugar muy frecuentado por los taínos, tal y como los expertos han podido comprobar al examinar parte de su interior.
Hace más de un siglo que ese lugar fue utilizado para actividades religiosas con mezcla de misticismo y magia, en una especie de simbiosis de las creencias populares con interpretaciones a veces tangenciales de textos bíblicos. El eminente sociólogo banilejo Dagoberto Tejeda Ortiz analizó a profundidad las vertientes sociológicas que determinaron el uso de esa gran cavidad en asuntos del sincretismo mágico religioso tan presente en la sociedad dominicana, especialmente en los núcleos sociales de menor educación.6
Municipio Sabana Grande de Palenque
Lo primero que debo decir, para poner en mejor perspectiva este breve comentario, es que de acuerdo con el Diccionario de la Lengua Española la palabra Palenque significa, entre otras cosas, «Valla de madera o estaca que se hace para la defensa de un puesto, para cerrar el terreno en que se ha de hacer una fiesta pública, o para otros fines. Terreno cercado por una estaca para celebrar algún acto solemne.»7
Tomando como base casi de manera literal las investigaciones del geógrafo Cayetano Armando Rodríguez, publicadas en su libro Geografía Física, Política e Histórica de la Isla de Santo Domingo, el investigador Temístocles A. Ravelo dice sobre Palenque, en resumen:
Que es una ensenada al oeste de Najayo, con un pequeño fondeadero bastante seguro, con cascajo y arena gorda, con orillas acantiladas. «Desde su punta de barlovento despide al S.E. un arrecife, al que hay que dar resguardo, y no puede dejarse con sures; pero es de fácil salida con los demás vientos que comúnmente se experimentan».8
Ese llano y tranquilo municipio está enclavado en la parte suroeste de la provincia San Cristóbal. Una parte de su territorio es bañado por las azulosas aguas del Mar Caribe. Vale decir que es un municipio costero.
La cabecera del municipio es el poblado de Sabana Grande de Palenque. Se atribuye el caserío primigenio a los sacerdotes Jesuitas que tenían allí actividades agrícolas diversas y exportaban por su fondeadero su producción de azúcar y melao de caña.
El dictador Trujillo, sin razones explicables, como muchas de las acciones de ese gendarme de tricornio y polaina, le despojó de su categoría de municipio en el año 1933. En el año 1945 fue declarado Distrito Municipal.
Las Secciones Juan Barón y El Puerto de Palenque forman parte de su jurisdicción. Cuando se realizó el Censo de Población y Vivienda del 2010 Sabana Grande de Palenque tenía más de 15 mil habitantes, siendo el 66 por ciento rural y el resto urbano.
Los registros históricos revelan que en el año 1883 Sabana Grande de Palenque era un cantón militar, lo cual tenía para esa época gran connotación en la organización geográfica del país.
En los tiempos de la ocupación haitiana esa comunidad fue un verdadero refugio para campesinos y ganaderos de Baní, los cuales trasladaron allí sus actividades comerciales.
Generalmente la tierra cercana al mar suele ser poco apta para la agricultura, pues la capa vegetal es muy débil, debido a múltiples factores que huelga reseñarlos aquí.
En Sabana Grande de Palenque, por uno de esos caprichos que brinda la naturaleza, gran parte de la tierra es sumamente fértil, y es por eso que a poca distancia de la costa marina se pueden cosechar cebolla, ajo, habichuelas, ajíes, maíz, tomates, papas, berenjenas y arroz.
También hay crianza de ganado bovino, caprino y caballar y una importante cría de aves de corral.
A unos pocos kilómetros hacia el oeste del poblado principal de ese municipio hay una hermosa playa, pletórica de cocoteros, la cual es visitada, especialmente los fines de semana, por muchos turistas nativos y extranjeros.
El martiniqueño Moreau Saint-Mery, que anduvo por esa zona, en su recorrido por gran parte del país (desde la ciudad de Santo Domingo hacia el Oeste), seguro pensó en la fertilidad de la tierra de Palenque cuando elogió el clima y el suelo criollo, resaltando sus fuentes de agua y sus puertos costeros.9
Las aguas que circundan las fronteras marinas de ese municipio son frecuentemente utilizadas por expertos submarinistas y escafandristas.
En las costas de Sabana Grande de Palenque reposan, en sueño eterno, los restos del galeón español Diómedes Imperial, el cual fue hundido en el año 1806.
No es ocioso decir que en la playa de Palenque hacen un moro de gandules con coco, acompañado de pescado de la zona y tostones. Ese sencillo manjar es la delicia de los comensales que visitan el lugar.
Está bien documentado que Sabana Grande de Palenque fue en el pasado dominicano centro de muchos combates terrestres y navales.
Invasores españoles, franceses, ingleses y haitianos sufrieron allí sonoras derrotas, en diferentes épocas y disímiles circunstancias. Es decir, que Sabana Grande de Palenque tiene su nombre inscrito con gruesos caracteres en los infolios amarillos de la historia nacional.
Pero ese papel protagónico en las luchas libertarias del pueblo dominicano no significó un cambio en el estado de miseria de los moradores de Sabana Grande de Palenque, por lo que es dable pensar que ellos también formaban parte en el pasado de lo que un laborioso historiador, refiriéndose a la industria azucarera, al corte de caobas y al desarrollo del espíritu de trabajo, describió así:
«Mientras el hombre del campo, sobre todo en la región Sur, pudo laborar en los cortes únicamente los meses necesarios para ganar su sustento, el resto del tiempo lo pasaban ociosamente. Cuando declinaron las actividades en los cortes, a partir del 1875 aproximadamente, tuvo que dedicarse al cultivo agrícola, ya fuese en forma independiente o como asalariado en los campos de caña.»10
En el pasado había un muelle en el litoral marino de Palenque, del cual todavía quedan bloques de concreto agrietados y agujereados. Hasta ese embarcadero llegaban mercancías, especialmente azúcar y otros sub productos derivados de la caña de azúcar de un ingenio privado que todavía opera en la zona, así como parte de la producción agropecuaria de Yaguate, Juan Barón, Sabana Grande de Palenque y otros lugares cercanos. Se utilizaba como canal para exportar y también para el comercio interno, en este último caso a través de balandros que hacían viaje de cabotaje por la costa sur del país.
Jefatura del Ejército en Palenque
Los registros históricos recogen que en Sabana Grande de Palenque se produjo un hecho extraño en la vida militar de cualquier país. Ocurrió el 19 de marzo de 1936 y el escenario fue un descampado de ese pequeño villorrio. En dicha fecha el tirano Trujillo llegó allí cabalgando su caballo llamado Favorito, como pretendiendo emular a Alejandro Magno cuando llegaba a los lugares por donde se movía con porte de rey activo y combatiente, a horcajadas encima de su famoso corcel Bucéfalo.
Ese día, con mucha fanfarria y no pocas intrigas, un hermano del tirano Trujillo, de nombre Aníbal y quien era portador de una severa esquizofrenia, que lo hacía proclamarse como la reencarnación del emperador romano Julio César, fue juramentado en aquel empobrecido lugar como Jefe de Estado Mayor del Ejército Dominicano.
En ese emplazamiento fueron congregados miles de soldados de tierra y mar y muchos más elementos de una especie de guardia pretoriana denominada Reserva Cívica, que actuaba como un enclave paramilitar.
El evento transcurrió con muchas zalemas y ditirambos al llamado Jefe, como era habitual, y muchas indirectas con miras a defenestrar al mayoral que representaba en la zona los intereses políticos y económicos de Trujillo, que era sin ningún matiz el capo di tutti capi.
Fue allí donde se hizo la exhibición inicial de los primeros aviones de guerra que tuvo el país, entre ellos uno anfibio, cuyos pilotos, según las crónicas alambicadas de la época, «con su infernal máquina de guerra, ametrallaban sin cesar el objetivo sin perder una sola bala, haciendo blanco certero…asombrando a la multitud sobrecogida por su admirable certeza.»En Palenque también quedaron «los espectadores enmudecidos y pasmados» con las acrobacias aéreas del piloto Frank Féliz Miranda, así como por la pericia de los artilleros que manejaban las baterías ligeras, pesadas y anti aéreas.11
Mauricio Báez nació de Palenque
Mauricio Báez era nativo de Sabana Grande de Palenque. Allí nació en cuna muy humilde el 23 de septiembre del 1910. Fue un formidable líder sindical. Hizo estremecer, con una asombrosa huelga, los ingenios cañeros del Este del país en el 1946, en plena dictadura de Trujillo. Esa hazaña rompió el mito de la invencibilidad del sanguinario dictador.
Mauricio Báez pudo escaparse de las garras opresivas del tirano y exiliarse en Cuba, donde fue secuestrado el 8 de diciembre de 1950, por órdenes de Trujillo. Su cuerpo jamás apareció.
Todas las pruebas escritas y testimoniales confirman que el organizador del operativo que sacó de circulación a ese gran combatiente por la libertad dominicana fue el seibano Félix W. Bernardino, enviado a La Habana con el expreso mandato de asesinar a Báez. Ese Bernardino era un verdadero perro de presa del régimen que oprimió por más de 30 años al pueblo dominicano.
Trujillo hizo todos los intentos por corromper a Báez, enviando emisarios a Cuba para ofrecerle «villas y castillas» a fin de que cesara su vibrante oposición al régimen de terror que imperaba en el país.
Cuando era galopante la idea entre muchos, tanto en el exilio interior como en el exterior, de que no se sustentaba por sí misma la idea de desafiar al tirano, Mauricio Báez siempre se mantuvo firme en su creencia de que Trujillo podía ser enfrentado y que su gobierno despótico caería, como en efecto ocurrió.
Por eso, ante intentos de sonsacarlo y desvirtuar sus principios con ofrecimientos espurios, él respondía en los términos siguientes:
«-Mis enemigos no tienen dinero para comprarme. Mauricio Báez dispara la frase decidida y cortante en el interior de la embajada cubana, y no sorprende con ello al enviado de Trujillo, Ramón Marrero Aristy, quien trata de convencerlo para que acepte la proposición que le hace el dictador. Todo el dinero que quiera, más un puesto de diputado…-Mis enemigos no tienen dinero para comprarme, díselo así mismo, recalca tronante Mauricio Báez.»12
En una intervención por una emisora de Cuba, el 13 de febrero de 1949, Mauricio Báez calificó a Trujillo como «el sanguinario de mi país…el hombre que se ríe de los convenios….mientras derrocha el dinero del pueblo esclavizado en armas y propaganda.» El día 5 de junio de ese mismo año el gran líder sindical acusaba a Bernardino de ser «miembro de la famosa organización de gánsteres y ladrones conocida como la 44.»13
Dos potencias europeas se enfrentaron en Palenque
Los siglos 17 y 18 fueron una etapa de gran pugilato entre las entonces más poderosas potencias que había en el mundo. El Mar Caribe fue uno de los escenarios bélicos donde se batían con inusitada frecuencia, principalmente Francia, España, Inglaterra y Holanda.
El día 6 de febrero de 1806, cuando Francia tenía ocupado el hoy territorio dominicano, y dirigía la llamada cosa pública el General Louis Ferrand, se produjo un combate naval frente a las costas de Sabana Grande de Palenque entre navíos de guerra franceses e ingleses.
Los contraalmirantes Lessiegues y Villaumez dirigieron las cañoneras francesas, pero sucumbieron ante el dominio de la poderosa escuadra inglesa a cuyo frente estaba el almirante John Duckworth, a quien algunos manuales de guerras navales atribuyen tener algunos atributos parecidos a los del célebre vicealmirante Horacio Nelson, fallecido un año antes del referido enfrentamiento.
Los ingleses entraron por Palenque
Está documentalmente comprobado que los ingleses ayudaron a Juan Sánchez Ramírez en sus designios de la Reconquista, arrebatando el poder que en la parte española de la isla de Santo Domingo tenían los franceses.
El hacendado y caudillo cotuisano envió a Jamaica al sacerdote Vicente de Luna, quien se entrevistó allí con el jefe de la estación naval de las Indias Occidentales, el vicealmirante Bartholomew Samuel Rowley, con el objetivo de recabar el apoyo militar de Inglaterra, lo cual obtuvo.
El padre de la historiografía dominicana, José Gabriel García, describe que Rowley ordenó que se «mantuviera en las costas de Santo Domingo la escuadra del contra almirante Cumby» y que, además, «se ayudara al triunfo de la causa de la Reconquista mandando algunas fuerzas de desembarco.» Así fue como desembarcó por Palenque el mayor general Hugh Lyle Carmichael, con varios buques cargados de marineros quienes «se pusieron de acuerdo con los sitiadores.» Lo demás es historia conocida, pues la llamada Era de Francia en Santo Domingo comenzaba su fin con el descenso a tierra de miles soldados ingleses que reforzaron a los criollos liderados por Sánchez Ramírez.14
Fray Cipriano de Utrera, en nota al Diario de la Reconquista de Juan Sánchez Ramírez, indicó que por Sabana Grande de Palenque desembarcaron en apoyo a la Reconquista combatientes ingleses en «dos navíos y un bergantín y una goleta.» Pero ya antes «una fragata y una corbeta y un bergantín enarbolan pabellón inglés y comienzan a reconocer los fondeaderos cercanos a la plaza.»15
Cazador de cerdos en Palenque
A veces las acciones de un don nadie, la vida de un pícaro o los atrevimientos de un Juan de los Palotes, capaz de llevar a la práctica sus turbios pensamientos, permiten tener una visión medianamente clara sobre una época o respecto de la cotidianidad de una sociedad.
El intelectual estadounidense Samuel Hazard, al escribir una obra de mucha importancia para entender los entresijos de la sociedad dominicana del pasado, luego de recorrer gran parte del país en el año 1871, «y consultado casi todos los primeros textos de importancia de la Isla de Santo Domingo hallados en los tesoros del Museo Británico», reconoció de manera implícita que no anduvo por lugares como Yaguate y Sabana Grande de Palenque, pero comenta en su obra la vida claroscura de un personaje del montón, cuya existencia truhanesca se desarrolló entre Nigua y Nizao, en cuyo trayecto está ubicada la comunidad de Palenque:
«Manuel Seybano conoce todo el país del alto Nigua a Nizao; es uno de los mejores montañeros que he conocido jamás…una clase de hombre que se encuentra raramente fuera de los bosques; un notorio cazador de cerdos «poco importa» si no son salvajes y a él no lo cogen: se pasa la mitad de su vida en los montes y la otra mitad en el calabozo por confundir los cerdos salvajes con los domésticos…»16
Los Jesuitas en Palenque y Yaguate
Tanto en Yaguate como en Sabana Grande de Palenque tuvieron los sacerdotes Jesuitas algunas de las más importantes haciendas, de las varias que poseían en toda la franja sur, partiendo de la desembocadura del río Haina en el Mar Caribe hasta Nizao, hasta su expulsión de España y todos sus dominios ultramarinos a mediados del año 1767, por intrigas de personajes como los condes de Floridablanca y de Campomanes y otros validos del Rey Carlos III.
El médico, historiador y arqueólogo Manuel de Jesús Mañón Arredondo se encargó de hacer un pormenorizado recuento de los bienes inmobiliarios de la Compañía de Jesús, indicando que «lo que en siglos habían producido los hacendados azucareros con sus molinos y hatos a orillas de los ríos Jaina, Nigua y Nizao, los padres Jesuitas en menos de ochenta años de febril actividad lo superaron en producción y organización.»17
Poblado Juan Barón
Juan Barón, cuyo nombre original era Sabana de Ñangá, es un diminuto poblado que está en la franja fronteriza de las provincias San Cristóbal y Peravia. El referido personaje era un militar de origen español estacionado en esa zona, y cuyas credenciales para merecer que su nombre identifique a una comunidad dominicana no ha sido demostrado por nadie. Es una de las tantas absurdidades que pueblan la toponimia criolla.
A ese lugar llegó el 26 de enero de 1801 el general haitiano Toussain Loverture y en una acción bélica de muy corta duración derrotó a los soldados que representaban el dominio de Francia, continuando su marcha hacia su objetivo mayor que era aposentarse en la ciudad de Santo Domingo.
Juan Barón es una de las varias aldeas dominicanas donde está vivamente presente el elemento antropológico que intrínsecamente conllevan las migraciones.
Sólo hay que caminar con un poco de curiosidad por las calles de esa pequeña comarca para comprobar lo que escribió el gran académico experto en historia medievalista y poeta beninés Zakari Dramani-Issifou De Cewelxa:
«A menudo se cita el caso de los negros de África que, tras una migración forzada al que suele llamarse el Nuevo Mundo, han conservado intacto su tipo antropológico original en un contexto geográfico muy distinto, como Haití, Jamaica, la República Dominicana, Cuba, Venezuela, etc.»18
Al oeste del poblado de Juan Barón está el río Nizao, que marca la frontera de las referidas provincias Peravia y San Cristóbal. Ese mismo río era la barrera que dividía los Cacicazgos de Maguana e Higüey.
Bibliografía:
1-Ley 217.Colección de Leyes del 2001.
2-Memorial vaciado en el libro De Esclavos a Campesinos.Vida Rural en Santo Domingo Colonial. Editora Búho,2011.pp75,76 y 77. Raymundo González.
3-Crónicas de San Cristóbal. Editora Corripio,2001.p117.Ramón Puello Báez.
4-Decreto 571-09 del 7 de agosto del 2009 y Decreto 249-11 de fecha 25 de abril del 2011.
5-Por la Verdad Histórica. Editora Búho,2015, p264.Vetilio Alfau Durán.
6-Mana, Monografía de un Movimiento Mesiánico Abortado, 1978. Dagoberto Tejeda Ortiz.
7-Diccionario de la Lengua Española. Real Academia Española, vigésima segunda edición 2001.p1122.
8-Diccionario Geográfico-Histórico Dominicano. Editora Búho, 2012.p220. Temístocles A. Ravelo.
9-Descripción Topográfica y Política de la parte española de la Isla de Santo Domingo. Filadelfia, 1769.Médéric Luis Élie Moreau de Saint-Méry.
10-Notas Económicas y Políticas Dominicanas julio 1865-julio 1886.Tomo I. Editora de la UASD,1983.pp26 y 27. Jaime de Jesús Domínguez.
11-Revista Militar No.16.año 1936. J. Antonio Perrota.
12-Trujillo: Seguiré a Caballo. Editora Manatí,1984.p170. José Labourt.
13-La Telaraña Cubana de Trujillo. Tomo II. Editora Búho, 2012. p491,497. Eliades Acosta Matos.
14- Compendio de la Historia de Santo Domingo. Obras Completas. Tomos I y II. Editora Amigo del Hogar 2016.p283. José Gabriel García.
15-Diario de la Reconquista. Editora Montalvo,1957. p166. Juan Sánchez Ramírez, con notas de Fray Cipriano de Utrera.
16-Santo Domingo, su Pasado y su Presente. Editora Serigraf, junio 2012,p241. Samuel Hazard.
17- Los Bienes de los Jesuitas. Listín Diario,21 de agosto de 1994. Manuel de Jesús Mañón Arredondo.
18-África Genitrix. Archivo General de la Nación.Volumen CCXXXVIII. Editora Búho, 2015. Zakari Dramani-Issifou de Cewelxa.
2019-02-23 07:17:02