Por Manuel Hernández Villeta
El fantasma del fraccionamiento recorre a los partidos políticos dominicanos. Están a una ojeada de resquebrajarse las cuatro grandes fuerzas, si evaluamos el cinco por ciento o más de las votaciones en las elecciones generales. En cada caso es la lucha por la lejana candidatura presidencial que desboca a estas agrupaciones.
Sólo algunos nostálgicos ahora mismo están buscando el liderazgo simple, la presidencia o secretaría general de los partidos, porque todos los dirigentes de importancia saben que es una situación secundaria, en relación con la candidatura presidencial. Se da el caso de que en el país un candidato a la presidencia pasa a ser líder inmediato de ese grupo.
Desde hace años hay una lucha que se asume soterrada o visible en el Partido de la Liberación Dominicana. Allí sólo hay dos líderes, Danilo Medina y Leonel Fernández. Los demás son cuadros diligénciales que tienen que medrar detrás de la decisión de esas dos figuras que están en la supra-estructura.
A pesar de los puntos encontrados no se ha dado una división en el PLD. Las dos figuras han sabido manejar sus victorias y sus derrotas, y aunque ocasionalmente han sido golpeados, se saben adaptar tras recibir su cuota de poder. Ahora el tiempo les cae encima, para los dos no hay mañana. O hay reelección o Leonel se postula. No se sabe lo que pueda pasar dentro de casi ocho años.
El futuro del PLD está en mantener su unidad interna. Si hay división es difícil que se dé la reelección, o que gane Leonel. El que se va fuera del PLD no tendrá tiempo de formar una nueva agrupación ganadora, y morderá la dura derrota.
En el Partido Revolucionario Moderno también hay dos figuras centrales: Luis Abinader e Hipólito Mejía. Ya están en campaña directa para conseguir la postulación a la candidatura presidencial. No hay más nadie a la vista. Los demás solo les queda apostar a los cargos direccionales del PRM, o a candidaturas de senadores para abajo.
El PRM surgió de la división del Partido Revolucionario Dominicano y para poder seguir siendo una opción electoral tiene que mantener la unidad. El PRD hoy está lejos de buscar un candidato presidencial y en su invernadero tampoco tiene una lucha por los cuadros direccionales, incluyendo presidencia y secretaría general. Da la impresión de que mientras esté en una alianza con el gobierno, se mantendrá unido.
Mientras que la apuesta en los reformistas es ver quién se queda con la dirección máxima y la eventual firma de alianzas. Quique Antún es un político avezado, pero desde los reformistas-gobiernistas hay una avanzada que se lo puede llevar. Creo que en breve los reformistas y sus siglas serán aliados del PLD.
Ese es el panorama nacional, en lo referente al destino de los partidos políticos, cuando falten tres años para las próximas elecciones. Hay divisiones en el aire, pero lo que sí está claro es que aquellos que salgan de las siglas se les hará difícil poder orquestar una nueva agrupación partidistas con posibilidades de llegar al poder. El que caiga debajo en las divisiones, también estará firmando su acta de defunción. ¡Ay!, se me acabó la tinta.
2017-05-22 00:03:15