Opiniones

Fin de las guerras: ¿será en la nueva Cumbre Trump-Jinping?  

Manuel Díaz Aponte

Manuel Diaz Aponte

Los anuncios han sido reiterativos entre los protagonistas de los conflictos armados que impactan zonas importantes del mundo, pero hasta ahora, los misiles siguen imponiéndose por encima del diálogo y la diplomacia. Donald Trump, presidente de Estados Unidos y Vladimir Putin, presidente y líder de Rusia, aseguran que las guerras finalizarán “pronto”.

Hay escepticismo entre la colectividad mundial porque reiteradamente se habla de eso y, sin embargo, siguen los ataques, principalmente de EE.UU. e Israel sobre Irán, así como la guerra de Rusia y Ucrania.

Este último conflicto lleva más de 4 años con las muertes de millares de ucranianos y soldados rusos, y prácticamente la destrucción de Ucrania.

Putin dice que la OTAN dirige la guerra de Ucrania y que las tropas rusas combaten directamente con los soldados respaldados por el bloque de la Unión Europea.

Pero asegura, que dicho conflicto “está llegando a su fin” en un momento de evidente cansancio con secuelas de muertes y destrucciones en el territorio ucraniano.

¿Qué han logrado los países occidentales europeos al promover económica y militarmente esta guerra ante Rusia?

Inspirados en la rivalidad ancestral con el Kremlin potencias como Reino Unido y Francia de manera preponderante han querido medir fuerza con el gobierno de Putin utilizando de trampolín a Ucrania.

Han financiado por 4 años económicamente y dotado de equipos militares al régimen de Volodímir Zelenski          en su lucha ante la poderosa estructura militar rusa, sin alcanzar hasta el momento su objetivo.

Zelenski ocupa la presidencia de Ucrania desde el 20 de mayo de 2019, y desde entonces ha recibido financiamiento económico de la UE y EE.UU. La mayor protección financiera estadounidense la recibió del gobierno del ex presidente demócrata Joe Biden.

Fue en febrero del 2022 que iniciaron los ataques entre ambos países, y por el momento se estima que alrededor de dos millones de bajas militares se han originado en los dos bandos.   

Aunque las informaciones son contradictorias y manipuladas lo que dificulta con exactitud tener una visión real del conflicto, se estima que «las bajas combinadas de Rusia y Ucrania podrían ascender hasta 1,8 millones y alcanzar un total de dos millones para la primavera de 2026», según un levantamiento del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Estados Unidos.
Muertes de Civiles

La población civil ha sufrido poderosamente por esta guerra y según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, alrededor de 15.000 muertes de civiles se han producido desde el año 2022. Solo el año pasado más de 2.500 civiles murieron y alrededor de 12.000 fueron heridos por el impacto de los mortíferos misiles y drones. Una

Una reflexión del liderato ruso y europeo sobre los alcances destructivos de la guerra sería conveniente. Deberían deponer actitudes de intolerancia y comprender que la vida civilizada y comprensiva debe primar entre los seres humanos.

¿No es posible una Europa dividida y enfrentada sistemáticamente solo por diferencias políticas e ideológicas ancestrales? Es un continente con muchas riquezas materiales, humanas y una historia fascinante digna de una mejor unión y tolerancia.

Esas viejas confrontaciones desde la época de la Segunda Guerra Mundial hay que dejarlas atrás para poder avanzar juntos en un mundo tan complejo, competitivo y audaz como el actual.

Los europeos deben emular la convivencia pacífica de Japón que ha sido capaz de reencontrarse y dejar de lado sus disputas con Estados Unidos, sobre todo, después de la tragedia que dejó en esa sociedad el cruel lanzamiento de dos bombas atómicas por parte de la potencia del Norte. Ese hecho histórico y nefasto ocurrió el 6 y el 9 de agosto de 1945 sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki forjando al liderato nipón a rendirse y poner fin a la Segunda Guerra Mundial.

¿Por qué Rusia y la UE no se sientan en la mesa de conversación para zanjar viejas disputas y confrontaciones? Ya es hora de trazar un nuevo renacer en el viejo continente.

Seguir utilizando a la OTAN como escudo protector de los intereses europeos en la rieguen o ha alcanzado los resultados esperados, a tal punto, que en abril de este 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, criticó severamente su papel calificándola de «inoperante», «tigre de papel» y «completamente inútil» cuando Estados Unidos la necesitó.

Ello es suficiente para que el liderato europeo más conservador y ortodoxo diseñe una nueva diplomacia ante la República Federativa de Rusia y el mundo, que a corto plazo abra nuevos caminos a las naciones de Europa Occidental en pro de fortalecer su liderazgo e incidencia mundial.

La pelota en manos de Trump-Jinping

En los próximos días habrá una nueva Cumbre de Estado entre los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump y de la República Popular de China, Xi Jinping, donde se espera que anuncien el fin de la guerra en Irán, y también, medidas económicas para viabilizar el desarrollo, expansión y la competición de los mercados mundiales.  

La cita entre el liderato de las dos superpotencias será en Beijing, capital de China, del 13 al 15 de mayo, según confirman las autoridades de la nación asiática.

Grandes expectativas ante este nuevo encuentro entre estos dos superpesados de la economía y del nuevo orden mundial, que tienen en sus manos los destinos del mundo y la pacificación.

Previo a su visita de Estado a China, el mandatario estadounidense estará en Japón y Corea del Sur, dos de sus aliados fundamentales en la región asiática.

Desde ya, los principales diarios norteamericanos y chinos destacan la importancia del nuevo encuentro entre Trump-Jinping.

La primera visita de Estado del presidente Donald Trump a China fue durante su primer mandato y se realizó del 8 al 10 de noviembre del 2017. En esa ocasión, las autoridades chinas organizaron una bienvenida sin precedentes en la histórica Ciudad Prohibida donde estuvo el mandatario Xi Jinping y otras personalidades.      

Agenda Bilateral

Ambos mandatarios revisarán y buscarán actualizar la agenda bilateral que conduce y dirige la política exterior norteamericana y china.  

¿Cuáles efectos han tenido los aranceles impuestos por la administración de Trump sobre la economía de China?  Obviamente, incluye la agenda temas controversiales como la guerra de Estados Unidos e Israel sobre Irán, el comercio, la inteligencia artificial y Taiwán.  

La reunión más reciente entre Trump y Jinping fue en 2025 en Busan, Corea del Sur, donde ambos acordaron finalizar una pesada guerra comercial en la que Estados Unidos impuso aranceles de tres dígitos a los productos chinos mientras que Pekín establecía mayores controles en el suministro mundial de tierras raras.

Ahora hay un nuevo elemento que es la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, este último país es uno de los aliados fundamentales de China en el Medio Oriente.

De seguro, que el presidente y líder de China, Xi Jinping, buscará ante su par estadounidense Donald Trump que cesen los ataques contra la nación iraní.

Aunque las confrontaciones bélicas han disminuido todavía durante el fin de semana pasado hubo eventos en la zona del estrecho de Ormuz bajo control del gobierno revolucionario de Irán.

La movilidad de embarcaciones con cargamentos de petróleo y gas se dificulta dada la vigilancia extrema por allí, causando la subida de los precios de los hidrocarburos a nivel mundial.

Una tregua frágil                           

“Totalmente inaceptable” fue la respuesta del presidente Trump el domingo ante una propuesta del liderato de Irán para poner fin a la guerra en el golfo Pérsico. El gobierno de Irán había respondido a los planteamientos de la administración de Donald Trump que buscaba finalizar la guerra.    

La contrapropuesta iraní se hizo por intermediación del gobierno de Pakistán que ha servido de mediador en el conflicto. Actualmente hay una frágil tregua que fue violentada el fin de semana por ataques de tropas de EE.UU. y de la República Islámica de Irán.

Existe un limbo en este escenario bélico iniciado en febrero cuando Estados Unidos se unió a Israel en los bombardeos contra el territorio de Irán.    

El principal obstáculo para rubricar el final de la guerra es el enriquecimiento de uranio por parte de Irán, que el gobierno de Trump teme pueda ser utilizado en la fabricación de bombas nucleares.    

Tanto EE.UU. como Irán han sido parcos en ofrecer detalles a la prensa sobre los niveles de conversaciones, propuestas y temas tratados en esta fase del alto al fuego.

Fue el presidente Donald Trump quien adelantó lo siguiente: “Es una oferta que básicamente dice que no tendrán armas nucleares”, dijo. “Nos van a entregar el polvo nuclear y muchas otras cosas que queremos”.   

¿Será China quien finalice esa guerra?  

En esta coyuntura, ¿podría China tener la llave de la solución y el fin de esta guerra? Por las habilidades negociadoras que caracterizan la personalidad de Xi Jinping, no sería descabellado que encuentre una salida a esta guerra en su plática con su homólogo estadounidense.   

Dicho conflicto, ha provocado escaladas alcistas en los productos de consumo y distorsiones en las economías mundiales particularmente por los aumentos de los precios del petróleo y el gas.

La República Popular de China es el mayor comprador de petróleo y otros hidrocarburos producidos en Irán, lo que obviamente, es esencial para la movilidad económica y comercial de la potencia asiática.

Artículo de Manuel Diaz Aponte       

Manuel Diaz manueldiazaponte@gmail.com