EL TIRO RAPIDO
REGLAS DEFINIDAS, JUSTAS Y ESTABLES
Por nueva vez, productos dominicanos han sido impedidos de entrar en Haití a través de la frontera. De aplicar la prohibición y apropiarse de los mismos se han ocupado los militares que custodian el otro lado de la línea divisoria. Esta nueva veda, inesperada y no advertida previamente a nuestras autoridades, como sería lo correcto pone de nuevo en crisis el intercambio comercial con el país vecino y genera las lógicas protestas de este lado.
Dos senadores, José Rafael Vargas de la provincia Espaillat y Charlie Mariotti, representando a Monte Plaza, han alzado sus voces por separado demandando la inmediata intervención de la Cancillería y el Ministerio de Industria y Comercio a fin de reclamar de las autoridades haitianas una explicación a esta intempestiva medida. De igual modo, como era previsible, han reaccionado de inmediato los intereses afectados, que se advierte son, sobre todo los pequeños y medianos comerciantes, cuyas limitaciones financieras les permiten un margen muy reducido de maniobra.
Por lo pronto, la Asociación de Comerciantes e Industriales de Santiago, la ACIS, afirma que con la veda por la frontera norte a los productos dominicanos, se dejan de percibir unos 3 millones de dólares semanales por el comercio y la industria de la región. En el año, serían unos 150 millones de dólares, cantidad nada despreciable.
La ACIS responsabiliza directamente, aunque sin identificarlos, a un grupo de seis empresarios haitianos como responsables de la medida, a los que acusa de haber convencido a su gobierno de prohibir la entrada desde suelo dominicano de unos 38 productos, entre estos carnes de pollo y cerdo, pastas alimenticias y detergentes. La veda, señalan directivos de la entidad, afecta directamente la economía de los consumidores haitianos que tienen que adquirir los productos prohibidos hasta un treinta por ciento más caros.
No parece que este pueda ser un argumento determinante para variar la decisión del gobierno vecino sobre el que seguramente pesa la presión de intereses locales de mucho poder e influencia. Ni nada ganamos ni resolvemos por nuestra parte con el argumento de que cada año dedicamos miles de millones de pesos de nuestro limitado presupuesto de salud para atender a parturientas venidas del otro lado de la isla a dar a luz en nuestras maternidades. O removiendo las cenizas de la inmediata ayuda y generosa muestra de solidaridad ofrecida por el gobierno y el pueblo dominicanos cuando el seísmo del 2010 que produjo efectos tan catastróficos en Haití. Donde entran en juego intereses comerciales, sobre todo por cientos de millones de dólares, hay poco o ningún espacio para consideraciones altruistas.
El problema es recurrente y lo seguirá siendo hasta que podamos resolverlo en la mesa de negociaciones, donde las protestas y promesas de buena vecindad tienen que quedar firmemente apuntaladas por un protocolo de reglas definidas, claras y estables que conjuguen de manera satisfactoria el beneficio de ambos países.
Es la tarea que tienen por delante nuestros negociadores. Fuera de ese ámbito, todo lo demás no pasan de ser tiros de salva.
teledebate@hotmail.com
TELEDEBATE lunes a viernes, a las 7 de la noche, a través de NOTICIAS 16, El Tiro Rápido lo divulgan los digitales Komentaria.com; Primicias digital; Diario Dominicano.com; El Radar.com.
2017-06-01 11:20:02