Opiniones

EL TIRO RAPIDO

EL TIRO RAPIDO

de

Mario Rivadulla

 

En nuestro paìs existen grupos y enclaves de poder que constituyen una de las principales retrancas para que podamos convertirnos en una sociedad institucionalizada, donde la ley norme la existencia e impere por igual para todos.   Pero posiblemente no haya ninguno que se haya manifestado con mayor agresividad e irrespeto a las normas y la autoridad que el sector transportista. 

Las pruebas son sobradas.  Y ayer mismo tuvimos una con la paralización de miles de camiones y vehículos del transporte pùblico que crearon enormes entaponamientos, paralizaron gran parte del paìs, dejaron a pies a una muchedumbre de sufridos usuarios, gentes todas de condición humilde, y ocasionaron pèrdidas económicas que se hacen ascender a 200 millones de pesos.

La razón de la protesta: la màs absoluta sinrazòn.  No sòlo rechazar la sentencia dictada por el tribunal que conoció la apelación fiscal en el expediente del Plan Renove, condenando a varios dirigentes del sector a penas de prisión y multa, sino exigir que la misma sea revocada. Un reclamo totalmente insólito e inadmisible,  que echarìa por tierra los principios màs elementales en que se asientan el ordenamiento jurídico y la independencia del Poder Judicial.

Màs grave aùn.  Las declaraciones del empresario transportista –porque no son modestos obreros del timòn sino en muchos casos prósperos propietarios de ómnibus y camiones—Blàs Peralta, quien en arrogante desafìo a la autoridad y franco gesto de rebeldía advierte al gobierno que no habrà paz en el transporte de pasajeros y de carga, si no aplican “justicia” en el caso del Plan Renove.  “Justicia” en este caso, es para Peralta revocar el fallo dictado,  por demàs apelable a instancias superiores, que es el camino que pueden y deben utilizar los sancionados, el ùnico que cabe en este caso con exclusión de cualquier otro, menos aùn si se pretende de carácter compulsivo.

Mientras esto ocurrìa en un plano general, en un escenario màs reducido y particular, un grupo de camioneros bloqueò la entrada y salida de la empresa a los equipos de transporte de la compañìa Los Rìos, perteneciente a la cadena internacional Sara Lee, en Bonao, para exigir que les entreguen parte de la carga.  Un acto claro de terrorismo y  chantaje.

Ya antes, en la distante población fronteriza de Pedernales, otro grupo de exaltados camioneros, mientras se discutìa un nuevo arreglo econòmico con la empresa de origen colombiano Cementos Andino, establecida en Cabo Rojo, entendió que tenìa derecho y serìa un gran elemento de “convencimiento” para la contraparte, bloquear igualmente las vìas de acceso y salida de dicha empresa, manteniendo en estado de virtual secuestro a ejecutivos y técnicos de esa nacionalidad y sus familiares, incluyendo menores de edad,  que tuvieron que ser rescatados por vìa aèrea.  Otro acto claro de terrorismo y chantaje.

De chantaje en chantaje, en ocasiones se chantajean ellos mismos, cuando transportistas pertenecientes a diferentes empresas se disputan a tiro limpio, batazos y cuchilladas la exclusividad de una ruta.  Todo gracias a indignante tolerancia, a grosero populismo, a vergonzosa impunidad que han arropado sus acciones.  Esas aguas trajeron estos lodos.

Pero lo de ahora se pasa con mucho de la raya.  Este intento de chantaje no puede ser acogido por el gobierno.  No puede tampoco ser recibido de brazos cruzados.  No hay que matar a nadie como tan “heroicamente” proclama Blàs Peralta, desde su prisión domiciliaria, dispuesto al parecer a lanzar sus huestes al martirologio por un expediente que en definitiva tiene un tufo que no hay manera de disimular. 

¿Còmo reaccionar gobierno y sociedad? Simplemente resistir el chantaje.  No transigir con quienes reclaman un absurdo.  Actuar con prudencia pero con la necesaria energía para que no se salgan con la suya quienes pretenden seguir viviendo como chivos sin ley.  De una u otra forma, garantizar el servicio pùblico de transporte.  Y tomar buena cuenta de lo ocurrido para acabar de entender que es preciso entrarle al sector transporte con la manga al codo para tratar de poner orden donde imperan el caos y la anarquía.  

2006-09-21 12:34:36