Opiniones

HUELGAS : ¿PARA QUE?

Por : Manuel Almánzar Castillo.

Luego del ajusticiamiento del tirano Rafael Leonidas Trujillo Molina, después del golpe de estado contra el Prof. Juan Bosch Gaviño y durante los doce años del gobierno de Joaquín Balaguer Ricardo, se pusieron de moda las huelgas, los paros, la quema de gomas, el lanzamiento de bombas molotov, y otro tipo de métodos, propios de países, donde el pueblo no tiene otros medios para manifestarse, para hacer valer sus derechos, hacerse sentir y, claro está, para lograr minar las bases del gobierno.

Mucha, muchísima gente buena y de sentimientos revolucionarios y patrióticos participó activamente en esas luchas callejeras. Muchísima gente con consciencia social y compromiso moral con los mejores intereses e la nación, lo hicieron conscientes de que tenían todas las puertas cerradas hacia la concertación y que el único camino a seguir era la lucha popular, en las calles.

Quien escribe, tuvo su debut en la política, participando en estas luchas callejeras, en los movimientos estudiantiles. No teníamos donde manifestar nuestros deseos de libertad, nuestras inquietudes juveniles, donde exigir reivindicaciones populares, presupuesto para la UASD, libertad para los presos políticos, regreso de los exiliados, etc

Las calles era el único escenario que teníamos a nuestro alcance, la única forma e hacer sentir nuestra protesta, nuestros justos reclamos y, claro está, los enfrentamientos con la policía no se hacían esperar, con su secuela de heridos, presos, desaparecidos y muertos.

Esos tiempos, eran tiempos difíciles. Pero, el tiempo y las luchas del pueblo por su libertad dieron como resultado un pequeño, pero importante cambio. En el 1978 empezó a desarrollarse un proceso de transición a la democracia, cuyo resultados nos arrojan hoy, 8 elecciones presidenciales consecutivas, donde el pueblo se ha manifestado abiertamente en favor de quien entiende debe regir los destinos del país.

De esas contiendas electorales, han surgido gobiernos buenos, otros no tanto y otros, definitivamente buenos. No todo ha sido color de rosa, pero ahí vamos, trillando el camino de la democracia. Sentando las bases de un verdadero estado de derecho.

Hemos tenido tropiezos. Sí, hemos tenido muchos tropiezos, como por ejemplo en el 1990 y 1994. Pero, también hemos tenido éxitos. Hoy tenemos una democracia sólida, nos hemos acostumbrado a ella y debemos fortalecerla cada día más.

Tenemos dificultades, claro que sí, muchísimas, como los tienen todas las naciones en proceso de desarrollo. Pero, nadie medianamente objetivo, puede negar que avanzamos, que si miramos atrás, hemos cubierto un gran trecho y seguimos adelante.

Pero, parece que algunos se han quedado paralizados en el tiempo. Son como esas pesadillas cuando queremos correr y no avanzamos nada, hasta que despertamos sobresaltados. No han evolucionado, se han quedado estáticos, incapaces de asumir los nuevos tiempos y las nuevas realidades.

Esos, tienen todos los medios para reclamar, opinar, denunciar, hacerse sentir, pero no, insisten en el método viejo: la huelga, la quema de goma, las bombas molotov, las pedreas??.. lo mismo. Sólo que ahora, quienes ejercen este método de lucha, parecen no darse cuenta de las armas de guerra que salen a relucir, los encapuchados, los delincuentes comunes, los traficantes y micro-traficantes de drogas que viven del caos, del desorden que esto genera y que son realmente quienes controlan muchas veces estos movimientos, produciendo hechos realmente lesivos al interés nacional.

Luchan contra el gobierno central, causan deterioro en las vías, someten a los pobladores a situaciones críticas de enfrentamiento y sucede que, lucha por el arreglo de las calles, que es responsabilidad, no del gobierno central, sino del ayuntamiento local.

Ignoran o, quieren hacerlo, que los recursos que deben servir para resolver los problemas son desviados a otras actividades, y algunos los síndicos ni se inmutan, porque al final, el lío se lo hacen al gobierno, actúan con irresponsabilidad, dándose el caso insólito de partidos, que controlan ayuntamientos y cuyos recursos se van en mantener clientelas políticas, de lo cual viven ellos, y tienen el coraje de apoyar, participar y hasta dirigir esos penosos procesos huelgarios. Cuanta irresponsabilidad, cuanto atraso político, cuanta falta de consciencia y cuanta irresponsabilidad social!.

El pueblo debe saber muy bien quienes están detrás de estos desordenes, porque siempre son en los mismos lugares: Navarrete, Salcedo, Bonao, etc. El pueblo debe de conocer, quiénes son las manos ocultas que hasta que no aparece un muerto no están conformes. El pueblo debe de saber y exigir responsabilidades a, los politiqueros desfasados que se nutren, o quieren hacerlo, del dolor que esto genera. (El autor es Lic. en Educación, con especialidad en Gestión Escolar)

2009-04-02 17:54:58