Mario Rivadulla
Jueves 2,04,09
CUMBRE FRONTERIZA
A inicios del pasado mes de marzo se divulgó la noticia de que a finales del mismo, se proyectaba la celebración de una Cumbre Fronteriza entre los Presidentes Leonel Fernández y René García Préval.En esa oportunidad, en este mismo espacio, destacamos la importancia que a nuestro juicio iba a revestir ese necesario, oportuno y potencialmente provechoso encuentro.
El mes de marzo perimió, sin embargo, sin que se produjese la reunión y sin que se diera de ello ninguna justificación. Tampoco se han apreciado especulaciones en torno a las posibles causas de lo que es de desear sea un simple aplazamiento y en modo alguno, la cancelación de la misma.
En más de una ocasión hemos señalado la necesidad de que República Dominicana y Haití se aboquen a tratar con sinceridad y profundidad los temas de común interés, tanto los de carácter conflictivo como es el caso de la masiva presencia de indocumentados que emigran del otro lado de la isla hacia éste en procura de mejorar sus precarias condiciones de vida, como los de orden positivo, tal el incremento del comercio intrainsular y la ejecución de proyectos de mutuo beneficio, principalmente en la deprimida zona fronteriza.
Las diferencias entre ambos países y pueblos son evidentes. Negarlas es una aberración, como lo es tanto el tomarlas como justificación para vivir divorciados. Aquí prima la pobreza, allá la miseria extrema. Aquí mal que bien poseemos estructuras institucionales; del otro lado, es obvia la falta de las mismas. Contrastamos lenguaje, religión, costumbres. Pero el imperativo geográfico nos convierte en inexorables condómines del pedazo de tierra que ocupamos. Y bajo esta obligada premisa, el más elemental sentido de racionalidad y buen juicio nos imponen la necesidad tanto como la conveniencia de fomentar un marco de respeto y de buena vecindad. Más aún, de saludable cooperación sin la contaminación de resabios históricos y sin que esto represente en modo alguno, echar a olvido los esforzados origenes patrióticos y la cuota de luchas y sacrificios que reclamó la fundación de la nacionalidad.
Para República Dominicana, Haití constituye su mercado natural más próximo. Para éste en cambio, somos su suplidor natural más cercano para cubrir casi todas sus actuales carencias que son muchas y en algunos sentidos, muy graves, como es la falta de alimentos. Actualmente el comercio, al margen del contrabando, se estima en unos 600 millones de dólares anuales. Pero se asegura que esa cantidad pudiera duplicarse si se eliminan barreras que al presente lo obstaculizan.
Este es tema de suma importancia en la agenda de ambos países. Lo es también el de establecer un marco jurídico apropiado para regular la presencia haitiana en el país como un legitimo e irrenunciable ejercicio de soberanía aplicado con criterio prudente y sentido práctico. Y el de dar vida nuevamente a la Comisión Domínico Haitiana que sea realmente funcional y se aboque a tratar con mesura pero sin timideces ni evasiones, todos los posibles motivos de controversia que puedan surgir en las relaciones entre ambos países por espinosos que puedan ser.
Pero el punto de partida debiera ser la aún no celebrada y necesaria cumbre que, insistimos, es deseable que se produzca lo antes posible en beneficio mutuo. Si es cierto que las relaciones entre ambos han sufrido algún deterioro en los últimos meses, sería una oportunidad singular de superar cualquier agravio y dar paso a relaciones cada vez más provechosas, sobre todo en los momentos de crisis que estamos viviendo. Ambos, Leonel Fernández y René García-Préval, han demostrado ser todo lo prudentes y equilibrados que se requiere para lograrlo.
TEMA
¿Está de acuerdo en que la República Dominicana y Haití debe dar todos los pasos necesarios para llevar las relaciones entre ambos al más alto nivel de convivencia y cooperación?
—
TEMA
¿Considera que sería provechoso para el país una cumbre entre los Presidentes Leonel Fernàndez y René García Préval?
2009-04-03 16:19:07