Opiniones

UN LUGAR PARA CADA COSA Y CADA COSA EN SU LUGAR

Por: Xiomara Peralta

En la mal llamada Asamblea Revisora para la Reforma Constitucional, las y los Congresistas abordan la propuesta elaborada por el Poder Ejecutivo, en la persona del Presidente Leonel Fernández, el mismo que había planteado la necesidad de la Constituyente, como figura jurídica que produjera los cambios constitucionales que amerita la sociedad para avanzar hacia mejores garantías de sus derechos.

El escenario lleno de contradicciones entre legisladores que aun sean del mismo partido se debaten entre el mandato de su Presidente y el de su conciencia, donde se llega a confesar que es necesario romper el miedo y admitiendo que su partido ha cometido errores pero que esperaba que no cometiera horrores. Esta situación sirve como indicador para que se entienda que este sistema se fundamenta en la lucha de intereses, la corrupción, la desigualdad y los anti-valores y no queda espacio alguno para la dignidad, la sensatez y el decoro.

Al momento de tratar el artículo 30 de la reforma, se evidencia el poder de algunos sectores que vestidos de santidad no representan los reales intereses de sus comunidades, pero si influyen para servir de dique en cuanto al avance del desarrollo socio-político del pueblo dominicano, el cual ha logrado mediante sus luchas el reconocimiento de los derechos.

Es así que han confundido el escenario y han iniciado con la oración del padre nuestro justo la asamblea en que con una bula papal se despoja a las mujeres dominicanas de los logros obtenidos en sus luchas junto al pueblo en lo que se refiere a empujar la carreta de la igualdad en el abordaje de que las mujeres tienen derecho a tener derechos.

Y aquí las cosas no están en su lugar, ni existe un lugar para cada cosa y aunque pareciera absurdo, no es raro ver la promulgación del respeto a la vida desde las iglesias y la oración del padre nuestro en el congreso de la República. Así legislar es de curas y religiosos mientras que orar es asunto de legisladores.

Las y los disfrazados de asambleistas, pero que en realidad son congresistas, en vez de trabajar con la rigurosidad que amerita el artículo 30 de la constitución enviada por el Presidente, pensando en las mujeres pobres que conforman el 33% de la población dominicana y sin dicha cantidad de mujeres no les sería posible ganar el privilegio de convertirse en emisores privilegiados con estilo autocrático y teocrático. Y aspiran a garantizar el derecho a quienes aún no existen, sin garantizar el derecho a la vida de quienes existen.

Con su simulacro de asambleistas se burlan de la ignorancia del pueblo al que niegan la educación y la calidad de quienes la alcanzan, se benefician con sus votos y en lugar de conocer, discutir , escuchar y legislar a favor del pueblo lo hacen a favor de intereses personales y partidarios haciéndose de la vista gorda y como dice el pueblo sabio no hay peor ciego que quien no quiera ver; ni hay peor sordo que quien no quiera oír, cuando no hay un lugar para cada cosa y cada cosa no está en su lugar.

La espiritualidad es una de las dimensiones de la vida, además existe la economía, la distribución de las riquezas y también existe la escala de valores. Entonces la mayoría de las y los dominicanos es gente de iglesia y a su vez la mayoría son mujeres, también la mayoría de las personas votantes son mujeres y es de esta manera como se produce el matrimonio entren el Congreso y la Iglesia: ?yo te doy mis votos?, dice la Iglesia; y ?yo te doy el poder de la represión para las mujeres?, dice el Congreso.

Y las mujeres tendrán que poner en la mesa de las discusiones el tema de: ¿Qué pasa con la Iglesia y el Congreso que se unen para atacar a las mujeres? ¿Por qué niegan la posibilidad de que la humanidad disfrute de los avances científicos cuando estos se refieren a las mujeres? ¿Por qué si la Iglesia tiene que ver con las leyes no ayuda a las mujeres para que el Congreso promulgue leyes en manera de que éstas disfruten de una economía que les permita adquirir satisfactoriamente la canasta familiar? ¿Por qué no intercede para que se eduque a las niñas, niños y adolescentes sobre educación sexual?

¿Por qué la iglesia tiene la carita y la careta y mientras ataca a las mujeres , no da respuestas a los curas y pastores pedófilos? ¿Por qué las mujeres votan por esos y esas congresistas que se comprometen con defender los derechos de las mujeres y después votan para no garantizar el derecho a la vida de las mujeres, ni a la educación, ni a la salud, ni al derecho que tienen las mujeres de apropiarse de su cuerpo, de asumir el derecho a decidir? Y las mujeres tendrán que sentarse a discutir ¿Qué puedo hacer yo para que Iglesia y Congreso; Sociedad y Estado respeten mi derecho a tener derechos?

Y las mujeres se preguntarán ¿Será que no hay un lugar para cada cosa y que cada cosa no está en su lugar?

¿Será que mi lugar no es esa Iglesia , o que la democracia no significa votar por personas y partidos que se ponen de acuerdo para no defenderme? ¿Será que yo estoy votando por gente que trata de impedir mi derecho a tener derechos?

Será que legislan a partir de las estructuras de los partidos y no para mejorar las condiciones y calidad de vida de la gente, de las mujeres? ¿Será que la transparencia , la honestidad, la sensatez, la sinceridad , la libertad , la justicia, la igualdad , no son parte de sus valores?

Y las mujeres en sus mesas de discusiones se preguntarán ¿Y donde están las mujeres de esos partidos, será que le pagan el silencio? ¿Será que su silencio tiene un precio en pesos, o en dólares , o en euros? ¿Será que me engañaron?

Y en sus espacios de discusiones darán al traste con la respuesta , es que hay un lugar para cada cosa y cada cosa ha de estar en su lugar. He de buscar a las otras y a los otros , porque mientras haya vida hay esperanza y otras tienen que pensar como yo, y se buscarán las mujeres y buscarán otros hombres que las acompañen a proponer que sólo el pueblo organizado salva al pueblo, juntas y juntos, con el esfuerzo, la entrega y la alegría necesaria lograremos poner cada cosa en su lugar y un lugar para cada cosa.

Xiomara Peralta.

Pedagoga, Feminista y Trabajadora por el Poder Popular

2009-05-12 14:33:47