Opiniones

EL TIRO RAPIDO

Mario Rivadulla

9,06.09

FALTA DE SEGURIDAD Y SUPERVISION

La pasada semana el Presidente de la Unión Nacional de Bomberos afirmo que mas del noventa porciento de las distribuidoras de gas instaladas en el país no observan las mas mínimas normas de seguridad. Su comentario se produjo como reacción a la explosión y aparatoso incendio de una de esas distribuidoras, que aunque no ocasiono victimas fatales, dejo un balance de varios heridos y provoco un estado de pánico general en la zona.

Ahora, continuando con el tema, el incumbente de la Dirección General de Normas y Calidad, ingeniero Julio Santana, revela que en el país hay instalados mas de mil sitios de venta de gas licuado, de los cuales por encima del sesenta porciento no cumple con las normativas establecidas. Según Santana esta situación se produce porque hay falta de supervisión y de coordinación institucional.

Nada de esto es nuevo. Se trata de una situación recurrente con un elemento agravante. Se dice que el dominicano compra candado después que le roban. Pero en este caso, ni siquiera eso. Hay otras ocasiones en que se han producido accidentes similares, que originan las mismas declaraciones de los funcionarios que en cada caso han estado al frente de los organismos responsables de poner remedio a este peligroso desorden. Pero apenas pasan unos días, todo se olvida y las posibles medidas remediales necesarias que puedan evitar una tragedia irreparable, vuelven al mismo estado de inercia.

Hay que significar que en algunos casos estos expendios fueron autorizados en sitios deshabitados o razonablemente distantes de zonas urbanizadas. Pero la falta de criterios de zonificación que ha dado lugar al crecimiento desordenado de la capital y de otras ciudades con la adición de una borona mas o menos jugosa, ha permitido que instalaciones de riesgo o contaminantes viesen sus alrededores poblados de urbanizaciones aprobadas y desarrolladas de forma anárquica. En otros casos, ha ocurrido a la inversa y se han autorizado de manera arbitraria e irresponsable la instalación de negocios tanto de alto riesgo como agresoras del ambiente en zonas extensamente pobladas con el consiguiente peligro de victimas y daños en caso de accidente.

Pero lo mas grave de todo es el arrogante desprecio de las obligadas normas de seguridad por parte de muchos propietarios y empleados de estos negocios, la ausencia total de sanciones administrativas, civiles y penales a los responsables y la falta de adecuada planificación, supervisión y cooperación necesaria de las autoridades para otorgar licencias y mantener la estrecha comprobación de cumplimiento de dichas normas que requiere la especial naturaleza de la actividad que desarrollan.

De lamentar que la admisión de los propios organismos a cargo de esa labor de la falta de supervisión frente a ocurrencias como la que tuvo lugar la pasada semana, que han tenido lugar en el pasado y que estamos en riesgo de volver a sufrir en el futuro son apenas un vagido cuyo eco se pierde prontamente apagado por el ruido de nuevos aconteceres, sobre todo los de orden político?hasta el próximo accidente. En tal caso, crucemos los dedos para que no tengamos que lamentar desgracias irreparables aunque es oportuno recordar que quizás estamos muy cerca de agotar la generosa provisión de milagros de la Altagracia y que siempre, cuando se vive haciendo constante equilibrio en la cuerda floja llega un momento en que la caída resulta inevitable.

2009-06-10 15:33:35