Doctor Isaías Ramos
La semana pasada será recordada como una de las semanas más oscuras de la historia de nuestro país. Con la aprobación en el Senado del fideicomiso Pro-Pedernales, la elite político-económica que nos rige, logra adueñarse de un terreno equivalente a 4 veces el Distrito Nacional (aproximadamente 362 km2) en un área con un valor incalculable. Este pasara a manos de una élite financiera que no tiene rostro, alma y mucho menos conciencia social. Van a aupar todos los recursos que allí florezcan sin miramiento moral.
Esta acción es solamente comparable con aquella perpetrada por Buenaventura Báez en 1869, donde este promovió y firmó un tratado de anexión con los Estados Unidos que incluía la venta de la Bahía de Samaná. Por suerte, un grupo de senadores norteamericanos, encabezados por Charles Sumner, tumbaron aquella propuesta indecente e impidieron que este robo se llevara a cabo.
Nuestra elite política actual –a través de sus artimañas—se han adueñado de un territorio bendecido por la naturaleza, patrimonio de la humanidad. Zona rica y hermosa, un biosistema único e inigualable en el mundo donde se encuentra una gran porción de la flora y fauna endémica de nuestro país.
Jamás nos opondríamos al desarrollo de una región tan necesitada y con tanto potencial como lo es la región Sur. Nos oponemos al mecanismo propuesto para llevar a cabo este fin. Hemos visto como aquí y en otros países los fideicomisos públicos y las alianzas público-privadas han servido como instrumentos para el robo y saqueo de los mismos pueblos que pretenden favorecer. Esta elite político-económica busca darles legalidad a sus hechos delictivos instaurando títeres que actúan como representantes de la sociedad cuando en realidad son sus verdugos. Es importante que nuestro pueblo se de cuenta que es una víctima de una maquinaria de ingeniería social que le roba, miente, engaña, y manipula sin piedad.
Es asombrosa la capacidad de manipulación, engaños y mentiras demostrada por esta partidocracia representada por las actuales autoridades. La estrategia que llevan acabo sobrepasa los límites a los que nos habían acostumbrado los gobiernos anteriores, pues la idea es entregar todo el patrimonio del país a las élites que lucen insaciables, sin que el pueblo lo note. Para cuando el pueblo reaccione, ya todo estará consumado, así también llevan la estrategia para terminar de traspasarse a sí mismos los servicios básicos como la salud, educación, agua y electricidad entre otros.
Desafortunadamente, el pueblo no está consciente de las intenciones macabras de aquellos que nos gobiernan. La elite polito-económica utiliza todos los poderes a su alcance para desviar la atención de sus acciones y propósitos. El día que se aprobó el contrato del Fideicomiso Pro-Pedernales en el Senado, el presidente anunció de forma pomposa y desmedida una línea de crédito al sector privado de salud, con lo cual lograron desviar la atención de la población de la estocada que le daba el Senado al pueblo dominicano.
Y no solo entregan nuestro territorio. El fideicomiso Pro-Pedernales también tendrá la potestad de que los de gastos y costos de este van a correr por cuenta de sus fideicomitentes (dígase el pueblo dominicano). El fideicomiso también tendrá la potestad de endeudarse poniendo el patrimonio como garantía –con el riesgo de este ser tomado por sus acreedores. Además, le conceden un tratamiento tributario especial.
No pretendemos ser exhaustivos sobre los problemas que aquejan este contrato los cuales son innumerables. Al final de cuentas, lo que busca esta elite político-económica es transferir el patrimonio de nuestra nación a las manos de un grupo selecto. Como ciudadanos conscientes no debemos permitir que continúen saqueando lo que nos corresponde a todos nosotros.
A pesar de su intento fallido de venta de la bahía de Samaná en 1869, Buenaventura Báez persistió y logró el arrendamiento de esta en 1872. Nuevamente, la divina providencia nos puso de presidente a Ignacio María González, quien deshizo el contrato aprovechando una cláusula en el mismo, que un retraso en el pago al estado podría rescindir el contrato. Esperamos que el contrato actual tenga algún resguardo o alguna cláusula con la que en un futuro el país pueda desenredar la herencia que nos dejarán.
Fideicomiso Pro-Pedernales: ¿Qué se te pretende con su aprobación?
Doctor Isaías Ramos.
Enviado por Roger Jose Figueroarogerjoseandujar@gmail.com