Internacional

«Impeachment» de Rousseff es producto de aislamiento político


Por Edgardo Loguercio

BRASILIA, 31 ago (Xinhua) — La aprobación del «impeachment» (juicio político) contra la presidenta Dilma Rousseff por el Senado de Brasil, es producto del aislamiento político que fue experimentando desde el final de su primer mandato y que se agravó con la recesión económica, coincidieron en señalar analistas a Xinhua.

El Senado de Brasil aprobó hoy miércoles, a las 13:35 horas (16:35 GMT), por 61 votos a favor y 20 en contra la pérdida del mandato de la presidenta Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), acusada de irregularidades administrativas en el área fiscal.

Para el politólogo Ricardo Caldas, director del Centro de Estudios Avanzados de la Universidad de Brasilia (UnB), existe un conjunto de causas que llevaron al «impeachment», no sólo las acusaciones relativas a la cuestión fiscal.

«Roussefff es impedida por un conjunto de factores donde sobresale su incapacidad para el diálogo. Es una técnica que rechaza, no dialoga, es una persona que no admite los errores», señaló.

«(Rousseff) es una persona que tiene una visión negativa de la ganancia, de la economía de mercado, su modelo es de economía estatal. Entonces, entró en conflicto con los empresarios y con los políticos», agregó Caldas.

El politólogo explicó que eso llevó a una grave recesión y a un déficit fiscal sin precedentes, que puso en peligro la propia sobrevivencia del Estado.

«En el ámbito privado se diría que su gestión es temeraria. Colocó al propio Estado en riesgo, es un problema que va más allá de la improbidad administrativa, porque colocó al Estado casi en situación de insolvencia», explicó.

En la fase final, consideró Caldas, hubo un cansancio de ambos lados y un interés de cerrar el asunto, incluso por el propio Partido de los Trabajadores (PT), que necesitó «dar vuelta la página» con el fin de prepararse para las elecciones de 2018.

Para Hebe Mattos, profesora de Historia en la Universidad Federal Fluminense (UFF), un elemento que determinó el «impeachment» fueron las manifestaciones masivas de 2013, pidiendo mejores servicios públicos y el combate a la corrupción.

«Una presidenta que tenía 80 por ciento de popularidad, de repente tenía miles de personas en la calle, y no hubo respuesta a eso. Hay varias visiones sobre ese proceso, las demandas en las calles no eran homogéneas, no todas las personas pedían lo mismo. Pero esa insatisfacción se catalizó en la figura de la presidenta», señaló.

«En 2013 también comienza la crisis económica, que juega un papel. La prensa, toda de oposición, también tiene un papel, comienza a llamar a las personas a salir a las calles. La izquierda no supo canalizar aquellas demandas y la derecha supo capitalizarlas», consideró.

Un factor decisivo, apuntó, es la naturaleza política del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), de Michel Temer, que desde el juego legislativo fue creando las condiciones para asumir el poder.

«Creo que ése es un secreto de la historia. El PMDB es un partido que hace política a la manera tradicional, y desde la nueva república, el PMDB nunca pudo llegar de manera directa al poder», expresó.

«Siempre lo hizo como aliado, de (Fernando) Collor (de Mello), de Itamar Franco, de Fernando Henrique Cardoso, luego del PT (Partido de los Trabajadores) con (Luis Inácio) Lula (da Silva) y Dilma (Rousseff)», recordó.

Mattos coincidió en que la dificultad de comunicación de la presidenta tuvo un papel importante en el desenlace de la crisis.

«Dilma se aisló, sobre todo a partir de la decisión en el segundo mandato de tomar esa bandera de la lucha contra la corrupción. Ella dijo: ‘A mí no me van a agarrar, va a haber que refundar las prácticas políticas, porque yo estoy blindada'», señaló.

Según la historiadora, Rousseff hizo una apuesta por dejar avanzar las investigaciones anticorrupción sin interceder, lo que la enfrentó con muchos de sus aliados.

«Dilma hizo una apuesta y perdió. Ella y el ministro (de Justicia) José Eduardo Cardozo fueron muy criticados por el propio PT por no tomar medidas. Hubo un aislamiento de Dilma, incluso con relación al PT. Por primera vez todo el mundo quedó del otro lado, y la presidenta totalmente aislada», expresó.

Para Luiz Fernando Horta, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Brasilia (UnB), la crisis política brasileña debe ser entendida a partir de una dimensión geopolítica.

«Si usted observa desde la crisis financiera de 2008, Brasil se posicionó dentro de un grupo que vino a cuestionar el orden internacional que se formó desde la Segunda Guerra Mundial, que son los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica)», señaló.

Horta recordó que el presidente sudafricano, Jacob Zuma, en 2014 consiguió evitar el «impeachment» por un margen reducido de votos. La Rusia de Vladimir Putin vive una serie de desafíos militares y también ideológicos (Panamá Papers), existen crecientes diferendos vinculados a la región del mar del sur de China.

«A partir de la crisis mundial de 2008 existe un interés de preservar el orden mundial vigente. Desde entonces surge una serie de narrativas de derecha, conservadoras, que están por detrás de problemas que enfrentan los países que quieren hacer una diferencia, y Brasil está entre ellos», dijo.

El académico apuntó que la gestión del PT en el ámbito interno promovió en el país el consumo popular y el acceso a bienes materiales, pero no consiguió dar acceso a bienes culturales y educacionales que modificasen las estructuras sociales de poder.

«Continuamos teniendo las mismas estructuras de reproducción de narrativas, continuamos teniendo nuestras elites administrativas de los mismos nichos sociales, blancas, de estratos medios o altos, que condicionaron el desenlace de esta crisis», consideró Horta.

2016-08-31 13:06:17