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En el primer día de su última parada en África el Papa León habló sobre la verdad y recordó a Francisco

diariodominicano.com

Por Andrés Henríquez, escritor para ACI Prensa y corresponsal de EWTN 

Vaticano, 21 de abril, 2026.- El noveno día de su viaje apostólico en África llevó al Papa León hasta Guinea Ecuatorial para la última etapa del periplo. 

En este país, donde la Iglesia Católica está organizada en una única provincia eclesiástica, el Santo Padre pronunció en español su primer discurso y pudo reunirse con el presidente Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, que tiene casi 50 años en el poder.

Estos son los momentos más importantes del viaje apostólico este martes 21 de abril:

1. Recordó al Papa Francisco al cumplirse un año de su muerte

Durante el vuelo que lo llevó a Guinea Ecuatorial, el Papa León XIV dijo que su predecesor se caracterizó por su amor “a los más pobres, a los más pequeños, a los enfermos, a los niños y a los ancianos”, una actitud que marcó su magisterio y su modo de vivir el Evangelio.

El Papa recordó también el impulso de la fraternidad universal como uno de los ejes del pontificado de Francisco: 

“Podemos recordar muchas cosas, por ejemplo la fraternidad universal, buscando promover un auténtico respeto por todos los hombres y por todas las mujeres, fomentando este espíritu de fraternidad, de ser hermanos y hermanas”, expresó.

2. Llegó a Malabo, sede del gobierno y principal centro administrativo de Guinea Ecuatorial

Guinea Ecuatorial fue evangelizado por los misioneros de la Compañía de Jesús, por los Misioneros Hijos del Corazón Inmaculado de María, y por los Hijos de la Inmaculada Concepción.

Actualmente, la Iglesia Católica está organizada en una única provincia eclesiástica, centrada en la Archidiócesis de Malabo, que es su sede metropolitana. 

Entre 1971 y 1980, según precisó el Vaticano, el gobierno obligó a la Iglesia Católica a permanecer sin obispos, expulsando a muchos religiosos extranjeros, arrestando a sacerdotes autóctonos, y cerrando iglesias y escuelas católicas.

3. Dijo que Dios “no puede ser profanado por la voluntad de dominio”

Ante las autoridades, sociedad civil y cuerpo diplomático del país, aseguró que Dios no puede “ser profanado por la voluntad de dominio” e instó a atreverse a aplicar políticas “que vayan a contracorriente, centradas en el bien común”.

Cabe destacar que Nguema es el líder africano con más tiempo en el poder e incluso el primero a nivel mundial entre los jefes de Estado de países no monárquicos. Durante su mandato, se han denunciado repetidamente graves abusos a los derechos humanos.

León XIV expresó a continuación el propósito de su visita a Guinea Ecuatorial: “Confirmar en la fe y consolar al pueblo de este país en rápida transformación”.

4. Firmó el Libro de Honor y dejó la clave de la justicia y la paz

Al término del encuentro con las autoridades de Guinea Ecuatorial, el Papa dejó un mensaje en el Libro de Honor en el que evocó la historia cristiana del país y subrayó la importancia del Evangelio como fundamento de justicia y paz.

“Que la luz del Evangelio, llegada hace 170 años a Guinea Ecuatorial, guíe siempre el camino de su pueblo en la justicia y la paz”, escribió el Santo Padre, recordando la presencia histórica de la fe cristiana en la nación africana.

Antes de firmar el Libro de Honor, el Papa pidió al guardia que lo acompañaba que llamara a su secretario personal, el P. Edgar Rimaycuna. 

El sacerdote peruano le acercó así la tarjeta en la que había redactado previamente el mensaje y que había cuidadosamente guardado en el maletín. Sólo entonces, tras releerlo brevemente, el Pontífice lo transcribió en el Libro de Honor.

5. Instó a los jóvenes a no fabricar ni manipular la verdad

En su encuentro con los estudiantes de la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial (UNGE), el Santo Padre pidió seguir apostando por la formación de las nuevas generaciones en una tarea que definió tan “exigente como noble, que consiste en buscar la verdad y poner el conocimiento al servicio del bien común”.

En el evento, advirtió sobre el riesgo de desviar el conocimiento hacia una forma de saber que ya no busca corresponder a la realidad, sino “plegarla a la propia medida, juzgándola según la conveniencia de quien pretende conocer”.

“La verdad se ofrece como una realidad que precede al hombre, lo interpela y lo llama a salir de sí mismo, y por eso puede ser buscada con confianza”, señaló.