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Visitas digitales agrandan figura de inventor español

MADRID, 27 mar (Xinhua) — El proyecto «Once Upon a Try», que estrenó Google a principios de marzo y que facilita visitas digitales a más de 350 exposiciones, ha permitido despegar al Museo Torres Quevedo, dedicado a la figura del inventor español Leonardo Torres Quevedo.

Torres Quevedo (1852-1936) es considerado hoy en día por los expertos como el Leonardo da Vinci español, por la importancia y el volumen de sus creaciones.

«Es un privilegio que tengamos toda la obra de Torres Quevedo condensada aquí, porque estoy seguro de que si los aparatos se trasladasen a otros museos, finalmente se esparcirían y la obra se dispersaría», explicó hoy el director del museo, Manuel Romana, en entrevista con Xinhua a raíz de la inclusión de la exposición en el proyecto «Once Upon a Try».

El año pasado el Museo Torres Quevedo fue visitado presencialmente por más de 5.000 personas, según los datos que ofreció este miércoles la institución, y esperan que en 2019 la cifra crezca gracias a la popularidad que otorgan las visitas virtuales del proyecto de Google.

Romana reivindicó la figura de Torres Quevedo, un genio poco reconocido quien inventó algunos de los dispositivos de aquella época con técnicas pioneras a nivel mundial.

«Pasear por aquí supone recorrer los avances tecnológicos que marcaron el final del siglo XIX y el XX. Son cosas tremendamente relevantes. Fue un pionero en bastantes campos», señaló.

Torres Quevedo se especializó en el campo automático.

Matemático, ingeniero e informático de formación, el creador español empezó a experimentar con ingenios que tenían integrados automatismos, como el telekino, que este año cumple 114 años en plena vigencia.

«Es un mecanismo autómata que cumple órdenes transmitidas mediante ondas hertzianas. Es el antecesor del mando a distancia. Lo presentó en 1905 en Bilbao (norte) ante el entonces rey Alfonso XIII, y demostró que podía dirigir una barca desde la orilla. Aquello fue una auténtica bomba», dijo Romana.

Pero no solo se centró en descubrir vetas tan extendidas hoy como el mando a distancia, sino que además exploró las relaciones entre las máquinas y el hombre.

«Inventó el aritmómetro. Es un instrumento similar a lo que sería hoy una calculadora. El usuario le ordenaba una operación matemática simple escribiéndole los dos dígitos de, por ejemplo, una suma, y el aparato daba el resultado correcto», comentó el director del Museo Torres Quevedo.

También experimentó sobre el transporte de personas con medios como los dirigibles, los funiculares y los teleféricos.

Especialmente famoso es el «Spanish Aerocar», el primer transbordador suspendido sobre el aire gracias a cables metálicos y que se instaló en 1916 en las Cataratas del Niágara (Canadá), con el objetivo de poder admirar más de cerca un punto llamado «El Remolino».

«Probó por primera vez el concepto en su casa, en un valle de Cantabria, y después lo patentó. En el museo tenemos la maqueta exacta con la que diseñó el modelo de Canadá. El transbordador es uno de los grandes avances tecnológicos de la época», señaló Romana.

Romana animó a visitar la trayectoria de uno de los inventores universales más desconocidos, pero que más decisivamente contribuyeron al avance de la tecnología.

«Es un pequeño tesoro oculto en el centro de Madrid», concluyó. Fin

2019-03-27 22:08:20