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Economia

Ven perdido el nacionalismo impuso el proyecto Trujillo

Santo Domingo.- El proyecto nacionalista que bajo el control personal de Trujillo se aplicó en el país hasta su ajusticiamiento hace 50 años este mayo próximo, está desnacionalizado, según el balance del economista Lucas Vicens, quien analizó este miércoles los factores y actores de ese periodo, de 1930 a 1961.

«Pienso que el balance debe partir de un factor importante, cual es que el eje de acumulación está dado en cómo se genera el excedente y cómo se distribuye, pues aunque la política económica opera sobre esos factores, lo determinante es que (durante la tiranía) se produjo un control nacional que ahora se ha desnacionalizado», argumentó Vicens.

Definió que ese proyecto perseguía dotar al país de una soberanía política y económica que le devolviera el control de las aduanas en manos de Estados Unidos y una soberanía financiera que le permitiera ejercer una política económica, monetaria y fiscal independiente del dólar, que era en ese entonces la moneda de circulación nacional.

Vicens, entrevistado en el programa Propuesta Matinal, que se produce de 7:00 a 8:00 de la mañana, de lunes a viernes por el canal 45, citó como segundo componente tratar de recuperar de manos estadounidenses el control del azúcar, cuya producción pasó de 200 mil toneladas métricas a principios de la dictadura a un millón, reinvertir el excedente que era sacado al exterior, y un proceso de nacionalización que dio origen a la agro exportación industrial, la autosuficiencia arrocera, la industria del aceite de maní y de café.

«De manera que durante la tiranía hubo un dinamismo en el esquema agro exportador, centralizado en el azúcar y controlado sobre bases nacionales, y un tercer punto el control de la frontera, en un proceso de nacionalización para dominicanizarla, como elemento fundamental de la soberanía», agregó Vicens, quien asesor del Fondo de Investigación Económica y Social (FIES), adscrito al Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo.

Otro elemento considerado importante por el economista fue en términos políticos la destrucción de los caudillos regionales, proceso que había comenzado durante la primera intervención militar norteamericana que construyo los primeros ramales de carreteras que Trujillo concluyó, además una educación nacionalista pero ejecutada de manera violenta y represiva.

Aseguró que todo ese proyecto montado por la élite trujillista desapareció con la vuelta de Balaguer al poder, desde el cual aplicó mecanismos que desarticularon al complejo de empresas estatales CORDE, al Consejo Estatal del Azúcar y a la Corporación Dominicana de Electricidad.

«Las empresas estatales pueden ser eficientes», afirmó Vicens, quien citó como ejemplos a las colombianas Empresa Pública de Medellín y Ecopetrol, a Petrobras en Brasil y, en Chile, el cobre en manos estatales.

Para ello sugirió en el país reorientar la intervención estatal hacia áreas estratégicas, en lugar de satanizar lo público y divinizar lo privado, en lugar de ?la dilapidación de las tierras del CEA, convertidas en un proyecto inmobiliario de reparto del botín por los burócratas del poder?, llevando a la nación a importar en vez de exportar, producir etanol y crear una industria energética.

Vicens subrayó como elemento censurable que impidió efectividad al modelo trujillista el impedir el surgimiento de un empresariado orgánico, que contribuyera a liderar un proyecto de acumulación de mediano y largo plazo posterior a la dictadura.

«De ahí que después de la caída de Trujillo entre 1961 y 965 se sucedieran diez gobiernos y tres golpes de estado y una burguesía incapaz de entender proyectos desarrollistas como el del profesor Juan Bosch, a quien tumba», rememoró.

Subrayó que aun cuando en ese entonces existía el proyecto revolucionario en Cuba, el proyecto de Bosch no amenazaba el poder ni el status quo, pues gana las elecciones en 1963 con el voto incluso de los sectores trujillistas de manera táctica, no por concesiones, sino que en la coyuntura electoral, en lugar de atacarlos frontalmente como hicieron los cívicos, articuló un proyecto.

Explicó que la posibilidad de articular un proyecto de acumulación era imposible sin la participación de la empresa privada y que en el país se verificó sólo mediante una manera despótica, mediante la estatización de lo privado y la privatización de lo público.

Cómo en Trujillo lo público y lo privado estaban en un maridaje, explicó Vicens, articuló un proyecto de nación absoluto, autoritario, centralista, vertical, que cercenó las libertades públicas, creó un partido único, mecanismos de exacción violentos del excedente y que a la vez desarrolló las bases materiales, como canales de riego y caminos vecinales, mientras llevaba en su propio interior ese germen de contradicciones que determinó su caída.

2011-04-27 19:04:10