El Medio de Comunicacion

Opiniones

UN PAIS DE VICTIMAS INOCENTES

EL TIRO RAPIDO

Mario Rivadulla

En vida y siendo director del Listín Diario, la aguda pluma de aquel notable maestro del periodismo que fue don Rafael Herrera escribió un breve pero certero editorial donde concluía afirmando que el nuestro era un país de sobrevivientes. Se le pasó decir, o quizás esto ocurrió posteriormente, que es también un país de víctimas inocentes donde los ciudadanos, por lo general los de menos recursos y calidad de vida, se ven obligados a pagar las consecuencias de situaciones de las que no son responsables en absoluto.

Ayer, por ejemplo, una parte de los gremios choferiles que han sido certeramente apodados «los dueños del país», paralizaron el transporte desde Santo Domingo hasta San Juan de la Maguana, la patria chica del Presidente Danilo Medina. La razón: un pleito entre sindicatos que se disputan el control de determinadas rutas.

Mientras tanto, en la capital, FENATRANO, en cuya agenda de métodos de lucha figuran los llamados «paros sorpresa», también de manera inesperada decretó uno de ellos en respaldo de sus colegas sureños. El resultado como era de esperar fue una gran cantidad de pasajeros varados, gente que no dispone de medios propios para moverse y que era del todo ajena al conflicto.

Que los transportistas tienen poder de convocatoria está más allá de toda duda. Es fruto de la vigencia y extrema tolerancia de las autoridades a las que le tuercen el brazo cada vez que les parece. Paran cuando y como les da la gana. Lo mismo para reclamar sus bonos de subsidio de combustible que le cuestan a los sufridos contribuyentes cinco mil millones de pesos anuales, según se reveló recientemente, que para exigir les financien la adquisición de nuevas y costosas flotillas que no demorarán en convertir en chatarra, donde hacinan los pobres pasajeros como sardinas en lata en ómnibus sucios y destartalados y conchos que se están cayendo a pedazos.

Pero, ojo. No son los únicos victimarios.

En esa misma línea anda el Colegio Médico Dominicano, con un historial acumulado de paros hospitalarios digno de figurar en el Libro Mundial de Récord Guinnes, privando de atenciones a los sectores de población más empobrecidos del país, que no gozan el amparo de la Seguridad Social, carecen de seguro de salud y en lo absoluto de medios para acudir a consultas médicas y clínicas privadas. ¿Son acaso esos pacientes responsables de los conflictos que puedan surgir entre el gremio profesional y Salud Pública, ya sea por reclamar aumentos de sueldos y otros beneficios, ya por cualquiera razón? En lo absoluto, lo que los convierte también en víctimas inocentes.

Ahí no termina. Atrás no se queda la Asociación Dominicana de Profesores. Los paros escolares han matizado la trayectoria del sindicato magisterial. ¿Se demanda un aumento de sueldo? ¿La reposición de profesores alegadamente despedidos de manera injusta? ¿La cancelación de un director o directora de escuela demasiado exigente? ¿La paralización de los servicios médicos de ARS SEMMA por la brecha de cientos de millones de pesos que no se sabe adónde han ido a parar? No importa la razón, hay que endosarla con la paralización de las clases como si el daño que se le provoca a una educación ya de por sí pésima más que solo deficiente, tuviera un valor reivindicativo o los alumnos alguna culpa. También ellos son víctimas inocentes.

Hay otros casos. Pero dicen que para muestra basta un botón. Y con los tres que hemos señalado y que resultan los más notorios, hay de sobra.

Sin dudas, como señalamos antes, la mente preclara y la pluma certera de don Rafael Herrera no supieron prever en su momento que además de país de sobrevivientes, lo somos también de víctimas inocentes impuestos a pagar las consecuencias de conflictos ajenos.

teledebate@hotmail.com

2013-09-24 15:43:54