EL TIRO RAPIDO
Mario Rivadulla
La interesante sección de Deportes del popular matutino gratuito Diario Libre publica hoy una interesante reseña sobre los XIV Juegos Panamericanos celebrados en el país hace ya una década, cuando Juan Marichal diera inicio a los mismos encendiendo la pelota que luego batearía el niño Luis Pujol para prender la antorcha olímpica. La vistosa ceremonia captó el interés de cuatrocientos millones de personas en todo el planeta que pudieron compartir a través de la magia de la televisión por satélite, el entusiasmo de los 35 mil espectadores físicamente presentes. Un sentimiento que se prolongó por espacio de diecisiete días y que fue agregando a los dominicanos un sentido de creciente de orgullo en la medida en que nuestros atletas fueron sumando medallas al pabellón nacional.
No fue fácil conseguir la sede. Se atribuye con razón a Luisín Mejía, entonces segundo de a bordo en la dirección del movimiento olímpico dominicano y su actual Presidente, haber sustentado la solicitud del país con argumentos tan convincentes que logró los votos necesarios para superar el fuerte reto representado por las aspiraciones de dos competidores tan poderosos como México y Brasil, que los pretendían para Guadalajara y Río de Janeiro respectivamente.
Si esa fue una dura batalla, más aún resaltó en el plano doméstico donde hubo que vencer numerosos obstáculos y una fuerte oposición. Como resalta el reportaje que comentamos, la campaña contra la celebración de los Panamericanos en el país, sobre todo basada en el argumento del derroche de recursos que supondría su elevado costo en un momento de crisis de la economía nacional, caló en determinado momento en siete de cada diez dominicanos. Las opiniones de rechazo al evento se movieron desde el ámbito de algunos cronistas deportivos hasta figuras del campo político y de distintos sectores de la sociedad.
Solo la tenacidad del destacado neurocirujano y dirigente deportivo, José Joaquín Puello, del propio Luisín Mejía y un grupo de fieles colaboradores logró el casi imposible propósito de conseguir el apoyo gubernamental tanto del Presidente Hipólito Mejía primero como posteriormente de su sucesor, el doctor Leonel Fernández en una poco frecuente demostración de continuidad de política del Estado.
No resultó tampoco fácil lograr la financiación. En algunos casos, los fondos estatales fluyeron con una penosa lentitud que retrasaron los trabajos hasta un punto que en determinado momento dio la impresión de que el país no podría cumplir con el compromiso asumido. Así lo hizo resaltar en más de una ocasión con cierta perversa insistencia el multimillonario empresario español, naturalizado mexicano, Mario Vázquez Raña, presidente de la ODEPA. Quizás resentido por no haber logrado la sede para su país de adopción, no escondió su hostilidad hacia la República Dominicana y el propio Puello., traducida en frecuentes críticas las más de las veces injustificadas.
El costo de los PANAM ha sido objeto de no pocas especulaciones. Nadie mejor que el propio doctor Puello, de reconocida honestidad profesional y personal, para ofrecernos una cifra creíble. En el reportaje afirma que fue de unos 6 mil 200 millones de pesos en números redondos. Pero sostiene que en compensación el evento tuvo un impacto económico de 16 mil millones.
¿Y en el orden deportivo, que es realmente lo que se perseguía?
El doctor Puello tiene mucha razón cuando afirma que los PANAM representaron el antes y el después del deporte nacional. No solo obtuvimos una cantidad impresionante de preseas por encima de las que él había pronosticado enfrentando la incredulidad de muchos, sino que se creó una gran infraestructura humana sin precedentes, fomentamos una serie de deportes hasta entonces prácticamente ignorados y doce federaciones ascendieron a elevados peldaños en sus respectivas categorías en el escenario mundial, consolidando nuestra presencia en el mismo como destaca Luisín Mejía con atletas olímpicos de la talla de Gabriel Mercedes, Félix Díaz, Luguelín Santos y Yudelkis Contreras, por citar algunos entre muchos otros nombres de mérito.
Saludamos con satisfacción ¿y por qué no? gratitud, este décimo aniversario del evento deportivo de mayor significación celebrado en el país a partir del cual el nombre de la República Dominicana en ese importante campo, adquirió categoría mundial.
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2013-07-31 22:26:58