El Medio de Comunicacion

Opiniones

UN AÑO MAS

Uno de los acuerdos a que llegaron el Presidente Leonel Fernández y el Ingeniero Miguel Vargas Maldonado como Presidente del PRD como condición para el respaldo que este le brindó para la aprobación de la actual Carta Magna, en lo que se conoce como «el pacto de las corbatas», fue la aprobación de la ley de partidos.

El compromiso se va desdibujando en el tiempo, como resulta ya inmemorial el que hace que el bendito proyecto se encuentre reposando en algún archivo olvidado del Congreso. Su único consuelo: no estará en solitario. Será acompañado por el también importante y reiteradamente aplazado proyecto de ley de Reforma Electoral.

Como por promesas no queda, se había ofrecido que antes de finalizar el presente año se haría espacio para conocer la tan traída y llevada propuesta, cuya última versión más depurada fue enviada hace tiempo ya por la Junta Central Electoral a discusión de los señores legisladores. No será así. El proyecto sumará un año más a su prolongada espera. La razón: el vocero del PLD en la Cámara de Diputados, Gustavo Sánchez, sostiene que no existe «el ambiente apropiado».

La realidad, según el legislador reformista Víctor «Ito» Bisonó parece ser otra, ya que según afirma «los partidos no quieren transparencia, apertura, no quieren que haya elecciones libres y democráticas¨. Parece una razón más creíble y ajustada a la verdad.

El proyecto contiene toda una serie de propuestas innovadoras que al igual que el de la Ley de Reforma Electoral, representarían un notable avance en el ejercicio político del país, bastante cuestionado y desacreditado al presente. También contribuirían a la modernización de los partidos políticos, abrirían espacio a una mayor democracia interna y transparencia en el manejo de los fondos que reciben, tanto por vía del presupuesto nacional como por aportes privados.

Esto último, lo hemos señalado en otras ocasiones y lo reiteramos ahora, es de suma importancia ya que permitiría a la Junta Central Electoral controlar el flujo de estos últimos para evitar la incidencia de recursos sucios provenientes del narcotráfico, el crimen organizado y la corrupción en las campañas políticas y llegar a influir, quizás de manera decisiva, en el manejo de los asuntos públicos. Al presente, el organismo electoral no dispone de esa facultad.

No estamos fabulando. No se trata de ninguna exageración. Nadie sabe a ciencia cierta si eso ha venido ocurriendo ya. Ha sucedido en otros países. Colombia es un buen ejemplo. Todavía se recuerda el poder de que llegó a disfrutar en las esferas políticas el desaparecido capo Pablo Escobar y más recientemente, el expediente criminal por los aportes millonarios del narcotráfico a la campaña del Presidente Ernesto Samper, cuyo tesorero cargó con la responsabilidad penal pero a quien a consecuencia de dicho escándalo se le retiró el permiso de entrada a los Estados Unidos.

No es una situación ajena a nosotros. Para nadie es secreto la penetración del narcotráfico en el país ni el lavado de recursos provenientes del mismo y de otras actividades ilícitas que de continuo nos golpea el rostro. Lo que ocurrió en Colombia, que tuvo que hacer esfuerzos tenaces por librar de un cáncer que estuvo a punto de hacer metástasis institucional, bien pudiera suceder aquí aún sea en medida más reducida pero igualmente peligrosa.

Bastaría esta sola posibilidad y la necesidad de ponerle freno a tiempo para darle sentido de prioridad a la Ley de Partidos y parejamente a la de Reforma Electoral. En adición y no menos importante, la urgencia de elevar el nivel del tan degradado y cuestionado ejercicio político que mantiene en crisis el prestigio de la partidocracia. Y cuando esto ocurre, cualquier cosa puede suceder. El caso de Venezuela, bien pudiera servirnos de referente.

De esperar que en esto, como en tantos otros casos y situaciones, seamos un poco más previsores y rompamos con la viciosa práctica de «comprar candado después que nos roben», que tantos trastornos nos ha ocasionado. Que a la Virgen de La Altagracia pudiera agotársele si no la capacidad de hacer milagros, sí la paciencia de prodigarlos a favor nuestro.

Teledebate@hotmail.com

EL TIRO RAPIDO

Mario Rivadulla

27, 11, 12

2012-11-29 05:22:21