Lima, 21 May (PL).- La irrupción de los derechos humanos y la corrupción como protagonistas de la carrera electoral por la Presidencia entre Ollanta Humala y Keiko Fujmori, destaca en el panorama noticioso semanal peruano.
Soslayados por la mayoría de los medios de prensa que mantienen una campaña hostil a Humala, esos puntos se ubicaron en el centro de las discusiones, merced a una torpe declaración de un vocero fujimorista sobre el empeño de excluirlos de un debate entre ambos aspirantes.
«Nosotros matamos menos» que otros gobiernos, dijo el vocero Jorge Trelles el miércoles, como argumento para sostener que su candidata, del grupo conservador Fuerza 2011, no huye del tema.
El escándalo desatado por la chocante frase motivó que, tras un intento de justificarla, la candidata anunciara que Trelles había hecho una declaración infeliz y lo destituyera como vocero.
Humala señaló que Trelles fue silenciado solo por decir la verdad, exponiendo descarnadamente el pensamiento fujimorista y el peligro de que, si gana su contendiente, volverán las violaciones masivas de los derechos humanos registradas durante el gobierno (1990-2000) de Alberto Fujimori, padre de Keiko.
El tema ocupa la atención de la mayoría de los columnistas y, según el diario La Primera, el incidente hizo recordar la entraña del gobierno de Fujimori y puede ser decisivo para el resultado de la segunda vuelta, el 5 de junio.
El exgobernante cumple una condena de 25 años de cárcel como autor mediato de dos matanzas ejecutadas por un grupo paramilitar y por corrupción y, según el candidato del bloque progresista Gana Perú, dirige desde su prisión, en un cuartel policial, la campaña de su hija.
El diario La República publicó minucioso reportaje según el cual el preso ha convertido su presidio en una especie de cuartel general y hasta centro de distribución de propaganda impresa para la candidata.
El gobierno lo ha negado y ha citado el informe de un fiscal que convalida su versión, pese a lo cual el periódico mantiene su versión y la bancada parlamentaria nacionalista presentó una denuncia contra la primera ministra, Rosario Fernández, y la candidata Fujimori.
La acusación señala que la postulante, como beneficiaria, y la ministra, por permitirlo, han violado la legislación que prohíbe el uso de locales estatales, como el cuartel policial y la pequeña prisión exclusiva del exgobernante, para hacer proselitismo electoral.
Manteniendo la iniciativa, Humala anunció que en el debate con su rival, el próximo día 29, abordará el tema de los derechos humanos y la corrupción, pese a que Fuerza 2011 se opuso a incluirlos bajo amenaza de negarse a la polémica, según afirmó.
El exoficial del ejército recibió el apoyo de numerosos intelectuales y artistas de posiciones centristas y hasta conservadoras, pero que lo respaldan contra lo que consideran peligro dictatorial de Keiko.
Ante ellos Humala juró defender la legalidad y las libertades, así como cumplir su plan de medidas sociales y de lucha contra la desigualdad y la pobreza.
Además suscribió las demandas de la Confederación General de Trabajadores, de restablecer los derechos laborales eliminados en el gobierno de Fujimori, y de las organizaciones agrarias, de apoyo a la producción y el desarrollo del campo.
Keiko Fujimori, por su parte, recibió el apoyo de un grupo de futbolistas profesionales y otros deportistas.
El candidato vicepresidencial de Fujimori, Rafael Rey, sostuvo que los cuestionamientos de los rivales son «una cortina de humo» que, ciertamente, ha relegado a un plano menor una campaña de prensa conservadora sobre supuestos vínculos indebidos de Humala con Venezuela.
La ofensiva antiHumala incluyó un llamado de Roger Noriega, Lincoln Díaz-Balart y otros políticos de extrema derecha de Estados Unidos, a favor de la candidata, rechazado por analistas locales como una intromisión inaceptable en la campaña electoral peruana.
Según La Primera la campaña interna forma parte de una operación del gobierno, el fujimorismo, grandes empresarios y servicios de inteligencia, contra la candidatura de Humala; acusación que el gobierno niega.
Las encuestas, entretanto, dan una pequeña ventaja a Fujimori, menor al margen de error de los sondeos, por lo que hay un «empate técnico» y en el último sondeo, de la empresa Datum, se registra una ligera tendencia declinante de la candidata y ascendente de su contendiente.
2011-05-21 15:35:34