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Economia

Sector industrial brasileño se relega de crecimiento del PIB


RIO DE JANEIRO, 11 dic (Xinhua) ?- El crecimiento del PIB (Producto Interno Bruto) brasileño en el tercer trimestre del año provocó júbilo en algunos segmentos del país, sin embargo también causó preocupación en el sector industrial debido a su baja participación en el mercado interno.

La información del IBGE (Instituto Brasileño de Geografía y Estadística) sobre el crecimiento económico de 0,5 por ciento de julio a septiembre de este año, en relación con el trimestre anterior, fue festejada por el ministro de Hacienda, Guido Mantega.

«Con ese número ya está estadísticamente asegurado que en todo 2010 la economía brasileña crecerá por lo menos 7,8 por ciento», dijo Mantega al considerar que el cuarto trimestre será al menos igual con la aceleración de fin de año.

Pese a la euforia oficial, que proclama un cierre del año económico «con llave de oro», algunos datos representan un chorro de agua fría sobre el excesivo optimismo que caracteriza a las evaluaciones gubernamentales.

De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que ya tiene estimaciones del PIB para todo el año en diversos países, Brasil es uno de los miembros del BRIC (grupo formado por Brasil, Rusia, India y China) que crecerá menos en 2010, junto a Rusia.

Pero cuando se consideran los promedios de crecimiento del período 2003-2010, el cual por cierto coincide con el gobierno del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, Brasil se ubica en el último lugar de los cuatro países.

Mientras China tuvo un promedio anual de 10,95 por ciento en el período e India llegó a 8,2 por ciento, Rusia tuvo un crecimiento promedio anual de 4,8 por ciento y Brasil sólo de 4 por ciento.

De acuerdo con las estimaciones del FMI, la comparación es apenas un poco menos negativa cuando se trata de América Latina.

De 2003 a 2010 la región creció 4,64 por ciento el año, contra 4 por ciento de Brasil.

Dentro de la región el promedio anual brasileño es superado por Argentina (7,4 por ciento), Perú (6,4), Uruguay (5,7), Venezuela (4,6), Colombia (4,4) e incluso Bolivia (4,3 por ciento).

Uno de los elementos más destacados por los economistas del gobierno es la continuación del crecimiento del consumo de las familias, el cual ha aumentado desde hace 28 trimestres, sin haber disminuido en uno sólo de ellos.

Ese crecimiento del consumo, basado en la mejora de los niveles de ingreso y de empleo, ha sostenido la evolución favorable del PIB y se mantuvo incluso en 2009, cuando la crisis internacional provocó un retroceso de 0,6 por ciento en la economía.

Pero el problema es quién atiende a ese consumo, como destacó Mario Bernardini, consultor económico de la Asociación Brasileña de la Industria de Máquinas y Equipos (Abimaq).

En 2004, 92 por ciento del consumo brasileño era atendido con productos fabricados por la industria nacional y sólo 8 por ciento restante quedaba para los productos importados.

En 2010, la industria nacional proveyó apenas 72 por ciento del consumo.

«Eso es algo brutal, porque para muchos sectores de la industria la reducción del mercado es mayor aún. Hay sectores, como el de alimentos, que sufren poco con la competencia de los importados, pero para otros el impacto es mucho más intenso», señaló Bernardini.

En el mismo sentido se pronunció el presidente de la poderosa Federación de Industrias del Estado de Sao Paulo (Fiesp), Paulo Skaff, para quien el crecimiento de la demanda es atendido por las importaciones.

«Eso es un efecto claro de la tasa de cambio valorizada, que abarata artificialmente los productos importados y perjudica a la producción nacional», destacó el empresario.

De manera paralela al crecimiento de las importaciones, las cuales aumentaron 40,9 por ciento en relación a septiembre de 2009, se registró un crecimiento mucho menor de las exportaciones (11,3 por ciento) y por lo tanto el déficit de las cuentas externas crece.

No sólo las importaciones provocaron la reducción de la producción industrial, que disminuyó 1,3 por ciento en relación al trimestre anterior, también intervinieron otros factores, como la desaceleración de la industria de la construcción.

Además de cierto agotamiento del crecimiento anterior, la construcción sufrió los efectos del calendario electoral, ya que la legislación impide la contratación de nuevas obras a partir del segundo semestre de los años en los cuales se realizan elecciones.

Todo eso junto llevó al consultor Bernardini a concluir que «la industria no se está beneficiando con el crecimiento del país. No estamos participando en la fiesta del PIB».

2010-12-12 04:31:16