Venciendo a ratos el natural nerviosismo de utilizar la tribuna de las Naciones Unidas por vez primera, el Presidente Danilo Medina cubrió su turno oratorio frente al pleno de mandatarios de todo el mundo que asistieron a la Asamblea General del organismo. Su intervención no fue espectacular ni procuró serlo. Pero resultó todo lo preciso que se requería. No fue a deslumbrar, sino a convencer. Dijo todo lo que entendió que debía decirse bajo las presentes circunstancias. Ni una coma de más, pero ni un punto de menos.
El mandatario dominicano colocó una vez más a los representantes de las grandes potencias poseedoras de los mayores niveles de prosperidad, frente a la realidad de un mundo en total desequilibrio social. Donde cada vez resulta más insultante y potencialmente explosiva la brecha entre quienes tienen en exceso y los que poco o nada poseen. Una situación que al margen de cualquier consideración filosófica o de cualquier otra índole que trate de justificarlo, resulta tan inaceptable moralmente como socialmente insostenible.
No hace mucho las propias Naciones Unidas divulgaron una cifra estremecedora: en nuestro planeta, al presente, mil millones de seres humanos padecen de pobreza extrema. Estas se muestran al desnudo en el país vecino, para buscar un ejemplo cercano, donde en el marco de un Estado que no ha podido salir de la condición de fallido, se hacen visibles las mayores penurias, hasta en los propios Estados Unidos, el país capitalista por excelencia, donde un quinto de la población vive por debajo de los límites que dentro de su realidad se consideran aceptables. Nosotros aportamos cuatro por cada mil de ese billón de seres humanos en permanente y angustiosa lucha contra la pobreza.
¿Qué pidió nuestro Presidente en el augusto foro mundial? Lo que era de esperarse, lo que es justo y sabio, lo que se ha dicho en otras ocasiones antes que él, aunque en condiciones menos apremiantes de crisis internacional que las actuales lo que suma más valor y contundencia a sus palabras.
Una medición más realista de la condición de nuestros pueblos subdesarrollados. Unos mecanismos de cooperación solidaria convertida en estrategia efectiva para superar la pobreza, la exclusión social y la falta de oportunidades de tantos. Una política global de rescate efectiva que les devuelva su plena dignidad humana y el derecho a una existencia decorosa.
Sacarlos de la miseria, convertirlos de entes subsidiados en productores activos. Ser agentes dinámicos en la creación de riqueza, disfrutar también de sus beneficios y ampliar su capacidad de consumo. En términos prácticos crear una especie de tío vivo: más riqueza mejor distribuida, mayor número de consumidores; más cantidad de consumidores, mayor demanda y producción y crecimiento económico; más puestos de trabajo, más cantidad de gente recibiendo ingresos y un número mayor de consumidores. Una cadena en la que todos resultan beneficiados.
Es pura lógica, de una simpleza matemática contundente que contribuiría a que países de economía limitada, que arrastran gravosos bolsones de pobreza y marginalidad puedan acelerar su proceso de desarrollo con rostro humano y no como una fría estadística de crecimiento, reduciendo sus elevados niveles de pobreza y contribuyendo a la vez, por vía de mayor intercambio de bienes y servicios, a la mayor prosperidad de los países más ricos.
Es en esencia, a nuestro juicio, lo que quería expresar Danilo Medina. Allá dijo lo mismo que ha dicho aquí. El escenario es muy diferente, pero las realidades que enfocó son las mismas. Un mundo donde a riesgo de su propia existencia no pueden seguir conviviendo cada vez en más irritante contradicción, el bienestar creado por la sociedad de consumo para unos frente a la miseria desgarrante de otros. Los avances tecnológicos y el progreso yendo de la mano pero en direcciones opuestas con el atraso y la ignorancia dando tumbos de un lado al otro del planeta.
En definitiva, Danilo Medina no dijo nada que no se corresponda con los ideales de la ONU plasmados en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Lo dijo bien. Y con ello pasó la prueba.
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EL TIRO RAPIDO
Mario Rivadulla
26, 09, 12
2012-09-30 02:40:28