El Medio de Comunicacion

Opiniones

REGISTRO CIVIL E INMIGRACION

EL TIRO RAPIDO

Mario Rivadulla

A muchos les ha tomado de sorpresa y les ha originado confusión los datos ofrecidos por el Presidente de la Junta Central Electoral sobre la cantidad real de hijos de extranjeros que aparecen inscriptos en las distintas oficialías civiles del país. Esto así, sobre todo en el caso de los inmigrantes haitianos al comparar la cifras obtenidas del minucioso trabajo llevado a cabo por el personal del organismo, acta por acta, en los libros correspondientes, con la cantidad de los que residen en el país. Pudiera parecer una contradicción que haga abrigar dudas sobre el trabajo de la Junta. Vale la pena y es necesario por tanto, aclarar el punto.

En las oficialías del Registro Civil que antes funcionaban de manera independiente y ahora lo hacen de manera organizada y transparente bajo la directa supervisión de la Junta solo se inscriben los nacimientos, matrimonios y defunciones, no los inmigrantes. Estos son una responsabilidad de la Dirección General de Migración.

La cantidad de hijos de extranjeros y en particular de los haitianos, ofrecida por el presidente de la Junta, Roberto Rosario, se refiere exclusivamente por tanto, a aquellos cuyos alumbramientos fueron declarados en los registros civiles respectivos. De ahí que solo aparezcan 36 mil 361, de los cuales únicamente 13 mil 637 presentan algún tipo de irregularidad, frente a un universo de más de seiscientos mil viviendo en territorio dominicano que figuran en la encuesta cuyos resultados se dieron a conocer en meses recientes. Una cantidad que por cierto, no pocos ponen en duda considerando que es bastante mayor la presencia de naturales del territorio vecino que han cruzada la frontera.

¿A qué se debe esa gran diferencia? Este es la otra vertiente del problema, seguramente mucho más compleja y laboriosa de solucionar.

Se trata de naturales haitianos llegados al país, la mayoría sin portar ningún documento de identidad, una parte de los cuales estarían asentados en el país desde hace años, que están en condición de ilegales al no haberse registrado en la Dirección General de Migración y obtener su correspondiente permiso de residencia, como es de rigor.

Para el primer caso, o sea el de corregir las irregularidades en las actas de nacimiento, salvo en casos complejos o de declaraciones fraudulentas con fines delictivos, pensamos que habrá de establecerse un mecanismo ágil que permita a los afectados acceder con rapidez y facilidad a la ciudadanía dominicana, si les corresponde y es de su interés acogerse a la misma.

Para lo segundo, en cambio, se requerirá que los cientos de miles de haitianos indocumentados que viven aquí se registren en la Dirección General de Migración, soliciten y obtengan el carnet que los acredite como residentes legales, a partir de lo cual podrán disfrutar del amparo de las leyes nacionales, gozar de derechos y beneficios laborales e inscribirse en la Seguridad Social para acumular fondos en el área de pensiones y recibir la cobertura de salud.

Con frecuencia hemos llamado la atención sobre la total e inexplicable indiferencia mostrada tanto por las autoridades diplomáticas del vecino país acreditadas en el nuestro, como de las distintas ONGs supuestamente dedicadas a la defensa de los inmigrantes haitianos en República Dominicana sobre este aspecto tan importante, como es promover la legalización de su status. De esperar que ahora colaboren en ese sentido exhortándolos a registrarse y normalizar su estancia aquí por su propio interés.

Despejada la incógnita de la verdadera cantidad de haitianos cuyas actas de nacimiento muestran algún tipo de vicio; desmontada la fantasiosa y falsa cifra de los supuestos 250 mil que alegadamente quedarían «desnacionalizados» y con las categóricas expresiones de los representantes locales de la ONU y la Unión Europea reconociendo el derecho soberano del país a establecer sus políticas migratorias y de nacionalidad sin interferencias ajenas así como la condición irrevocable del fallo del Tribunal Constitucional, solo queda seguir el proceso de regularización tanto de los nacidos aquí hijos de extranjeros, haitianos o de cualquiera otra, como de los inmigrantes que se encuentran en condición de ilegales, tanto como derecho soberano del país como en beneficio de ellos mismos.

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2013-11-11 21:51:40