«Quien mucho abarca poco aprieta»
EL TIRO RAPIDO
Mario Rivadulla.
Cuando uno llega a pensar que hemos perdido la capacidad de asombro, surge alguna noticia o acontecimiento que se encarga de darle vida nuevamente.
El mérito de la resucitación le corresponde en esta oportunidad al responsable de la Unidad de Lavado de Activos cuando anuncia que con la ayuda de un organismo internacional se dispone a realizar un inventario de todos los bienes en poder de terceros, incautados a traficantes de distinta categoría y naturaleza, cuyos expedientes se encuentran en tramitación en los tribunales a la espera de que se dicte una sentencia definitiva. Dependerá de un fallo condenatorio irrevocable que los mismos pasen a poder absoluto del Estado o, en caso contrario, a que sean devueltos a quienes les fueron ocupados.
Pero…pensar que pasarán a poder del Estado casi parecería un chiste de mal gusto cuando es ahora que se habla de inventariar esas propiedades, las cuales están siendo usufructuadas por distintas personas de manera arbitraria, medalaganaria, privilegiada e ilegal. De esta situación tan insólita como otras muchas que tienen lugar en el país y que desafían el entendimiento, participan tanto civiles como militares.
Son activos de la más diversa naturaleza y valor: vehículos, apartamentos, fincas, casas de recreo, posiblemente yates y aviones. En conjunto deben sumar muchos millones de dólares, no de pesos, que están siendo disfrutados por personas ajenas sin ningún derecho y sin ningún beneficio para el Estado ni razón que lo justifique.
Si el primer paso que se anuncia será inventariar y ubicar esos bienes…¿no significa que se ha dispuesto de los mismos de la manera más alegre e irresponsable y sin ningún tipo de control?
¿Es que por causalidad el Estado confió la custodia de dichos bienes a quienes los están usando en provecho propioÇ
¿Quién lo autorizó y en base a qué?
Si esta situación se viene arrastrando desde hace mucho tiempo, si se denunció en múltiples formas…¿por qué no se hizo nada en su momento para ponerle término de inmediato, sino que es ahora que se pretende el rescate con esta reacción tardía?
¿Por qué las autoridades encargadas de velar por estos bienes no actuaron en todo este tiempo, permanecieron sordas y mudas ante los reclamos para poner fin a este grosero disfrute personal de los mismos?
No basta en el presente caso proceder a la simple y sola recuperación de bienes que nunca debieron ser entregados graciosamente a particulares. Es preciso airear las razones y circunstancias, depurar resposabilidades, exigir cuentas tanto a quienes los entregaron como a quienes al recibirlos se hicieron cómplices y beneficiarios de una acción a todas luces ilegal.
La ciudadanía ya está cansada de que hechos de esta naturaleza, que califican como claros actos de corrupción, queden impunes.
Junto con la recuperación de los bienes que serán inventariados tiene que marchar del brazo la acción de la justicia aplicada sin abusos pero sin tibiezas.
Que también en este caso procede cumplir la promesa de hacer lo que nunca se ha hecho.
«teledebate@hotmail.com»
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2013-06-21 02:11:56