Narciso Isa Conde
Asistimos a un acto poco común, yo diría que relevante por su significado ético-moral, científico, político y humano.
Estamos reunidos aquí en este Paraninfo de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UASD ? escenario de donde concluida la guerra de abril se proclamó el Movimiento Renovador de este centro de estudios superiores- para ponderar una voluminosa obra en dos tomos de la autoría del doctor Manuel Linares, dedicada a investigar, analizar y denunciar aspectos fundamentales de la evolución del capitalismo, desde su definida militancia revolucionaria en la vida política y en su quehacer científico.
? Importante ejemplo de militancia intelectual.
Decidirse a abordar de esa manera esa compleja y peligrosa ruta, no es de ninguna manera cualquier cosa en la vida académica de un ser humano de estos tiempos.
Además de asumir y desplegar métodos de investigación apropiados, conocimientos científicos, dedicación personal…se necesita mucho valor, demasiado espíritu de sacrificio y una gran determinación para resistir las represalias consiguientes en una sociedad como la actualmente imperante en nuestro país; represalias unas veces soterradas, otras abiertas, e incluso algunas descarnadas.
Eso, en parte, explica el por qué en el presente pocos intelectuales de las ciencias sociales se dedican a este tipo de esfuerzos desde una actitud militante, comprometida con la transformación revolucionaria de esta injusta sociedad; sobre todo después que los llamados dueños del mundo capitalista declararan la muerte de los ideas de los adversarios del sistema, proclamaran su victoria definitiva y consideraran cuasi prófugos a quienes ante tantas dificultades no optamos ni por la pasividad, ni por la renegación, mucho menos por la traición descarada a los ideales socialistas.
Explica, además, el por qué después registrado el derrumbe del «Muro de Berlín» y entronizado del discurso único neoliberal, no fueron pocas las izquierdas que borraron de sus agendas la crítica profunda al capitalismo como modo de producción y como sistema de dominación, a su nefasta metamorfosis neo-conservadora y al feroz imperialismo de estos tiempos derivado de neo-liberalización y pentagonización del sistema.
Entonces, si nos preocupamos por ejercer la honestidad intelectual ?algo nada fácil en estos tiempos- lo primero que debemos hacer en el día de hoy es hacerle un vibrante reconocimiento al profesor y camarada Manuel Linares por atreverse a hacerlo.
Por darle continuidad y devolverle actualidad a estos esfuerzos, por dedicarle tantas energías a la necesaria impugnación del pensamiento económico burgués predominante en nuestro país.
? El valor de atreverse a cuestionar el capitalismo desde la ciencia y el objeto central de su obra.
A los conocimientos acumulados por él para reemprender el examen crítico e impugnador del capitalismo dominicano desde el 1900 al 2010, se le suma el valor inconmensurable del atrevimiento de cuestionar un sistema que no solo se implanta y perdura, hoy más que antes, a través de la violencia, el despojo, las guerras de rapiñas, el engaño y la estafa a lo largo de una «acumulación originaria» que sentó las bases iniciales de su posterior estructuración, institucionalización y legitimación.
El atrevimiento de cuestionar a fondo e impugnar un sistema que aun en este nuevo siglo, avanzando desde su madurez hacia su senilidad, no cesa de generar nuevas y viejas fórmulas delictivas superpuestas a sutiles mecanismos que disfrazan, encubren y hasta edulcoran el mas grande robo que clase dominante-gobernante alguna haya cometido contra la humanidad: los enormes montos de plusvalía y ganancias que posibilitan la opulenta existencia y el enorme poder de una elite clasista cada vez más condensada y encumbrada y deshumanizada.
La obra de Manuel Linares es extensa por el largo periodo y por la gran cantidad de detalles y referencias que incluye, dentro de un impresionante despliegue de datos procesados, que sirven de mucho para conocer lo acontecido en la economía dominicana durante más de un siglo
No me sorprende, sin embargo, que su enfoque, amen de sus abundantes virtudes, «peque» del predominio que ejerce la economía política como disciplina académica a lo largo de su exposición.
Porque Manuel se propuso investigar desde su condición de economista revolucionario y a analizar el capitalismo dominicano en tanto modo de producción y distribución desde la óptica del marxismo y el leninismo, con algunas referencias generales a ciertas coordenadas sociales y políticas; pero evidentemente no se decidió por incursionar en el tratamiento del capitalismo como sistema de dominación integral: económico, político, cultural, ideológico, social, militar…ni de la formación capitalista como sistema mundial, con sus diferentes niveles de crecimiento y sus variadas sub-formaciones económicas y sociales.
El fuerte de su exposición a lo largo de ambos textos es la dinámica de las relaciones de producción y distribución, las diferencias sociales entre capitalistas y proletarios, los vínculos de propiedad, la co-relación entre precapitalismo y capitalismo, los grados comercialización de los productos, de expansión del mercado interno y del dinero como medio de pago.
Todo esto con énfasis mayores en al evolución de la agropecuaria, en la industria manufacturera del campo y la ciudad, y sus interrelaciones; también en las industrias de zona francas en la cuestión minera, el turismo y la construcción.
Pero con énfasis muy débiles, o casi nulos, en la conformación y posterior hegemonía del sector financiero, en el impetuoso auge de la narco-economía y la exportación de seres humanos, en la enorme acumulación de capital vía apropiación legal del patriotismo público y natural del país, vía reparto de la gran renta territorial, vía la conversión de las elites partidocráticas y del generalato corrompido en neo-burguesía, vía comercialización de los combustibles y del oneroso negocio del endeudamiento externo…
? Demostraciones contundentes.
El profesor Linares demuestra profusamente, y con un formidable despliegue de datos sistemáticamente analizados e interpretados, el predominio progresivo, con altos y bajos, pero con perspectiva ascendente, del capitalismo en el sector agropecuario y en la producción manufacturera para la exportación y el consumo interno.
En cada tomo, en cada periodo histórico examinado (1900-1960 y 1960-2010), muestra y demuestra esa perspectiva, sin obviar los condicionantes políticos y los intervalos de crisis.
Ofrece contundentes informaciones y valoraciones respecto al curso de las relaciones sociales capitalistas en el país, acompañándolas de los procesos de modernización relativa propios de los capitalismos de bajo y mediano desarrollo, que toman por referencias el impacto de ciertos avances tecnológicos importados
Muestra cifras y dinámicas de concentración de la propiedad y las ganancias, de expansión del mercado y de la economía mercantil, de crecimiento de la masa monetaria, de los cambios en los instrumentos de trabajo en dirección a una relativa y limitada modernización capitalista, a costa de las relaciones precapitalistas y en pro de más capitalismo extensivo e intensivo, aunque a mucha distancia de los capitalismos centrales.
Y esto lo expone Linares destacando a la vez todos los males, viejos y nuevos, que ha conllevado esa vía de crecimiento económico con desigualdades colosales en la República Dominicana: proletarización empobrecedora, exclusión social masiva, dependencia, opulencia para las minorías dominantes y penurias e incertidumbres para una gran parte de la sociedad.
Las cifras empleadas -debidamente valoradas desde un pensamiento crítico del capitalismo inspirado sobretodo en los aportes de Marx y Lenin- traducidos al índice Gini, a la proyección de las tasas de plusvalía y ganancias, a las proyecciones y cálculos econométricos, denuncian con fundamento científico la voracidad del capitalismo establecido en el país; dominicano por sus especificidades y formas, por su sincretismo y sus particulares niveles desarrollo; pero internacional, por ser parte de un sistema planetario.
? Limitaciones en enfoques de la relación entre lo interno y externo, lo específico y lo general.
Aprecio sí que la dialéctica entre lo interno y lo externo, entre lo nacional y lo internacional, queda a groso modo velada por un análisis condicionado por un excesivo esfuerzo en plantear el factor interno (muy reducido a las diferenciaciones sociales ocurridas en cada periodo) como determinante del desarrollo capitalista dominicano.
En semejante error, pero a la inversa, podrían incurrir quienes desde un mal interpretado «dependentismo» (teoría de la dependencia), o asumiendo cualquier otra conceptualización, exageren el factor externo como independiente de lo interno y absolutamente determinante.
El capitalismo dominicano -como el de los llamados países periférico- es endémica y estructuralmente dependiente. Es parte de un sistema mundial, donde lo interno y externo se funden, entrelazan y confunden.
No existe un capitalismo dentro del país y otro fuera. No hay una «dominación externa» que no sea a la vez interna.
La conquista, la colonización, la neocolonización…, mezclándose, subordinando o aplastando lo originario -y ahora la recolonización neoliberal globalizada- han dado variados, aunque parecidos productos, en los territorios y sociedades avasalladas.
La lógica de Lenin para analizar el desarrollo del capitalismo en Rusia, no es enteramente válida para el caso dominicano y el de otros capitalismos estructuralmente dependientes, carentes por demás de los fuertes antecedentes feudales registrados por allá. Pero es claro que hay enfoques leninistas que siguen siendo muy válidos por tratarse en ambos casos de formaciones y/o sub-formaciones capitalistas.
En su importante investigación Manuel se esfuerza en innovar combinando armónicamente el marxismo con nuevos disciplinas y metodologías de la ciencia económica post-marxista. Y eso es muy positivo para demostrar determinadas tendencias dominantes e importantes detalles encubiertos.
Por eso, haciendo uso de la «práctica como criterio de la verdad», logra demostrar la vigencia en el proceso dominicano de importantes tesis de Marx sobre el capitalismo en general y de otras de Lenin sobre el capitalismo agrario en una sociedad campesina precapitalista; aunque a mi modo de ver su intensa adhesión a la creación teórica, concepto por concepto, de estos dos impactantes genios del pensamiento social científico moderno, lo lleva a veces a superponerle a la realidad dominicana conceptualizaciones no correspondientes o solo válidas parcialmente, o a obviar inconcientemente especificidades que no estuvieron presentes en los capitalismos analizados por Marx y en la realidad agraria examinada por Lenin.
Creo altamente positivo y loable la determinación de reivindicar las tesis claves de estos dos grandes pensadores socialistas. Pero esto a la vez hay que acompañarlo de un mayor esfuerzo para observar, identificar, enumerar… cuantas especificidades, combinaciones y modalidades propias presenta y presente el capitalismo en este país, en estos tiempos y en tiempos futuros, en medio del combate por convertirlo cuanto antes mejor en cosa del pasado.
? Un sistema mundial y variados expresiones y modelos capitalistas.
El capitalismo es capitalismo donde quiera que predomine como sistema integral de dominación….pero el capitalismo, su historia y su actualidad no es igual en todas las regiones, países, zonas…. Ni en todos los tiempos y todos los climas, latitudes, territorios. No es similar en sus estructuras clasistas, fundamentos económicos, sistemas políticos, superestructuras, bases tecno-científicas, expresiones culturales y niveles de desarrollo.
La relaciones entre capitalismo y precapitalismo y su impacto histórico, entre centro y periferia, entre las diversas formas de propiedad y no propiedad y sus proporciones, entre dependencia e interdependencia, entre capitalismo de Estado y capitalismo privado, entre las variadas formas de «acumulación» en la historia y en el presente, entre sectores «formales» e «infórmales», entre explotación y exclusión social, determinan modalidades distintas de capitalismo.
Pasa otro tanto con las variantes en el predominio de sectores de la gran burguesía (bancaria, industrial, comercial, servicios), en los montos y proporciones de las ganancias rentistas y las ganancias en la producción de bienes y servicios y en las diferentes características de los sujetos sociales explotados, excluidos y dominados en cada caso, las cuales determinan especificidades en los procesos capitalistas por países y regiones.
Igual acontece con los impactos de las reestructuraciones neoliberales en los diversos niveles de desarrollo económico y político y de los tipos de disgregaciones y migraciones sociales en virtud de las particularidades y antecedentes históricos.
Los resultado de la impronta capitalista, por tanto, varían significativamente por países y por épocas, y dan productos diversos y diferenciados dentro de un gran sistema mundial más o menos articulado y siempre basado en la explotación del trabajo asalariado y una fuerte gravitación de la propiedad privada sobre los grandes medios de producción, distribución, servicios, comunicación…en la leyes el valor y la plusvalía y otras coordenadas fundamentales.
Influyen significativamente en el sentido de la diversidad la gravitación de los diferentes patrones tecno-científicos de acumulación y los diferentes niveles de crecimiento de las fuerzas productivas. Como también de las tecnologías apropiadas y no apropiadas y de lo que es o no es «mayor» nivel de civilización o de desarrollo.
? Euro-centrismo y aglonorcentrismo.
Los patrones propios del pensamiento euro-céntricos y anglo-norteamericanos, las culturas y formas del conocimiento impuestas desde los centros imperialistas, tienen mucho que ver con modalidades inadecuadas de investigar analizar y pretender transformar el capitalismo en países con otras historias y realidades.
El llamado marxismo clásico no escapa a esa impronta euro-céntrica, transmitida a través de interpretaciones reduccionistas o dogmáticas a cargo de no pocos de sus adherentes.
Fórmula como la alianza obrera campesina-introducida con fuerza innovadora por Lenin desde las diferencias del capitalismo ruso respecto al europeo-occidental- mas allá de su validez relativa para países y áreas con situaciones parecidas o con fuertes rasgos comunes, no es totalmente despreciable en otras condiciones no tan próximas; pero es a todas luces insuficiente para abordar el tema del gran sujeto anticapitalista en países de la periferia del sistema y en esta época posterior a los impactos de la restructuración neoliberal del capitalismo planetario, sumido ahora en una multi-crisis crónica. No olvidemos, entre otros factores los efectos, de la llamada des-campenización con des-industrialización.
Incluso lo del partido obrero, con toda su validez relativa si se reexamina y reformula a tono con los cambios registrados en el campo de los/as asalariados/as, se queda corto en lo político para abordar la composición social adversa al gran capital y a sus regímenes de explotación y dominación en los llamados países altamente desarrollados. ¡Ni hablar en los países de capitalismo dependiente de desarrollo bajo o mediano!
Las fuerzas del trabajo, a la luz de las grandes oleadas tecno-científicas y de las reestructuraciones corporativas, han experimentado cambios espectaculares en los centros y las periferias del sistema
La multiplicidad, ampliación, variación, movilidad y diversidad de los sujetos sociales anti-sistema; las modificaciones sufridas por viejos actores sociales y la emergencia de otros nuevos, obliga a re-pensar las nuevas maneras de relacionarse con ellos, de contribuir organizarlos, de interrelacionarlos, articularlos y politizarlos. Esto sumado a la experiencias fallidas y a los nuevos niveles de conciencia.
La intensificación de la explotación, las carencias de recursos naturales básicos para la reproducción del sistema y de su patrón de consumo en los países centrales y en las elites de la periferia, el enorme volumen de de la exclusión social y los cada vez más elevados niveles de concentración del capital, crean nuevos fenómenos y grandes problemas en la relación de los seres humanos con el territorio, catapultando nuevas contradicciones y mutando y dimensionando otras conocidas.
El potencial anticapitalista y antiimperialistas del tema ambiental, de la relación capital-suelo-subsuelo, brota en la actualidad con fuerza y perfiles nunca vistos, dado el dramatismo del problema.
Algo parecido ocurre con el tema de las nuevas generaciones excluidas del trabajo y privadas de esperanza por la crisis sistémica; y también con los grandes contingentes de poblaciones emigrantes sobre-explotadas en las grandes urbes y plantaciones del imperio, privados de posibilidades de organización en los centros laborales y sometidos permanentemente a vejaciones humillantes.
En ese orden, pero en otro nivel, el tema de la emigración haitiana asume aquí dimensiones y profundidades insoslayables desde el punto de vista de su condición humana y social, incluida su condición de fuerza de trabajo sobre-explotada desde una feroz discriminación. Y nos reta a estudiar el fenómeno y la manera de abordarlo como parte integral del capitalismo dominicano e insular a superar.
Realidades como el cuenta-propismo, el trabajo informal, la pequeña y mediana empresa, han sufrido en calidad y cantidad variaciones impactantes, así como readecuaciones significativas en sus tensas relaciones con el gran capital transnacional, las cuales ya sobrepasan las fórmulas y los tratamientos propios de situaciones y niveles de desarrollo anteriores.
El conocimiento sobre la dimensión del problema de género y sus profundidades en los intersticios de la acumulación y reproducción ampliada del capital, en el pico y la base del sistema, plantea nuevas perspectivas y emplaza a nuevas políticas en los movimientos sociales y fuerzas políticas en interés de transformar de raíz esta sociedad.
? Innovar, recrear, enriquecer.
Urge examinar más a fondo las reestructuraciones sociales provocadas por el capitalismo de estos tiempos, sus nuevos códigos de explotación y manipulación, el afinamiento de sus métodos de dispersión y enajenación. Como necesario es también repensar las nuevas formas de organización política y social, de unidad y articulación de tal diversidad y los movimientos sociales alternativos al gran capital, potencialmente transformadores de la sociedad
Las izquierdas transformadoras de hoy no pueden ser iguales a las épocas pasado; ya no se trata solo de formar un partido exclusivamente proletariado o proletario-campesino.
El desafío es superior: se trata de crear, recrear, auto-transformarnos, para forjar algo mas diverso y complejo, mas actual, mas integrador… en función de los sujetos alternos al gran poder del capital.
Se trata de una reformulación de la transición revolucionaria en función de nuevas realidades sociales, organizativas, culturales, emocionales, comunicacionales… y de las motivaciones de cambio tal y como se presentan para a ser impulsadas por un nuevo tipo de fuerza conductora o un sistema de redes y unidades calificadas, articuladoras del diverso accionar anticapitalista y generadoras de contrapoder y poder alternativo; comenzando por impugnar la modalidad neoliberal decadente con propuestas alternativas a cada uno de sus pilares de sustentación .
En todo caso lo proletario y lo campesino de hoy ?siempre a tener en cuenta en su justo valor y proporciones- son diferentes a los de aquel periodo; amén de que existen en el campo de lo popular, en los/as contigentes socialmente excluidos, en la «pobrecía» o «pobretariado» -formal e informal, viejos y nuevos- sujetos a organizar y a mover de nuevas maneras; presentes hoy en dimensiones y proporciones muy diferentes a aquellas que precedieron las revoluciones de orientación socialista del siglo XX.
Estas nuevas realidades nos obligan un mayor avance en el análisis crítico- creador de la realidad capitalista dominicana.
Les exige a todas/as los actores concientes la necesidad de recuperar a plenitud el esfuerzo innovador de los grandes pensadores que en los dos siglos anteriores contribuyeron a revolucionar el pensamiento social desde una visión científica del socialismo.
Nos reta a no petrificar su creación, a enriquecerla con el debate y a diversificar las fuentes del conocimiento y de la nueva creación heroica.
Marx, Engels, Lenin, Trotsky, Rosa Luxemburgo, Mao, Gramsci, Mariategui, Mao, El Che y otros -cada uno en su dimensión y tiempo- son imprescindibles para abordar y trasformar el capitalismo y el imperialismo actual.
Pero son a la vez insuficientes para criticarlo a fondo en todas sus vertientes y actualidades, para examinar integralmente sus grandes mutaciones, para caracterizar sus nuevas crisis globales, para evaluar sus nuevas cooptaciones del desarrollo tecno-científico, para enfrentar las opresiones funcionales a sus nuevas dinámicas, los nuevos impactos en sociedades específicas y a nivel planetario y las nuevas transiciones revolucionarias; siempre en interés de abolirlo y reenlazar la propuesta de nueva sociedad.
Esto es sumamente imperioso a la luz de lo acontecido en el siglo XX y lo que va del XXI y, sobre todo, en el contexto de una crisis sistémica que amenaza a mediano plazo la existencia de la sociedad humana y del Planeta Tierra.
El socialismo y el comunismo -catapultados a las luchas de clase por esos grandes pensadores- precisa ahora ser reivindicado en sus orígenes, estropeadas sus propuestas iniciales por prácticas, negaciones y deformaciones reñidas con sus valores. Pero además necesitan ser actualizados y enriquecidos, rearmando y recreando sus tesis en función de los cambios acaecidos dentro del sistema capitalista a través del tiempo y en el curso la evolución de la humanidad.
Imprimiéndole en nuestra América, y en cada caso, las raíces y enseñanzas latino-caribeñas de nuestros procesos, la fuerza de nuestra memoria histórica emancipadora, los aportes de nuestros grandes próceres y pensadores revolucionarios, y la impronta de nuestra diversidad cultural.
A Manuel Linares, nuevas felicitaciones.
A todos los presentes, invitarlos/as a leer su libro y a debatir sus valiosos aportes; así como contribuir a despejar incógnitas, superar ausencias, vencer limitaciones teórico-prácticas.
¡A seguir adelante!
¡Jamás hacia detrás!
El capitalismo, ahora en crisis mayor, deberá comenzar a ser superado por las nuevas revoluciones cuando los seres humanos cada vez más indignados, movilizados y cada vez más concientes y organizados se propongan no aceptar ninguna explotación, opresión y discriminación y puedan construir a su felicidad individual indisolublemente atada al bienestar colectivo de la sociedad humana.
9-04-2013, UASD, Santo Domingo, RD.
2013-04-12 03:23:09