Muy buenas tardes distinguidos invitados, socios, amigos y público en general:
En nombre de la nueva directiva de la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (ANJE), juramentada en el día de hoy y que tomará posesión el 1ro de enero del 2001, les expreso nuestro más profundo agradecimiento por la confianza que nos han depositado.
Para nosotros es de gran satisfacción y orgullo poder representar a una asociación que ha trabajado intensamente por más de tres décadas defendiendo los intereses del país, dentro del marco de los cánones de la libre empresa, fomentando el pensamiento de la juventud empresarial en aras de crear un ambiente de negocios más promisorio e incidir de manera constructiva con el desarrollo nacional.
Convencidos de que la riqueza de ANJE está en su membrecía, continuaremos esforzándonos en canalizar las iniciativas que contribuyan a fortalecer una clase empresarial consciente de sus obligaciones y responsabilidades con la libre empresa y el país.
En lo personal, me siento sumamente privilegiada al ser la quinta mujer en ocupar esta posición con ejemplos a emular de mis destacadas antecesoras como son Doña Elena Viyella de Paliza, Maribel Gassó, Ligia Bonetti y Marisol Vicens, quienes durante su gestión obtuvieron grandes logros y todavía se mantienen activas trabajando en beneficio del empresariado y del país, dejando huellas difíciles de borrar.
A su vez, cuento con un grupo de excelentes profesionales amigos que me acompañan en esta travesía, los cuales poseen no sólo los conocimientos requeridos, la experiencia y capacidad en el dominio de los temas de sus respectivas industrias, sino también una alta motivación y compromiso de trabajar en beneficio de nuestra membrecía y de la nación.
El liderazgo compartido hace del trabajo de la Junta una labor de equipo, en la que se respetan las opiniones y se valoran los aportes individuales y colectivos, pues la riqueza está en la diversidad de criterios.
Me permito citar una frase expresada por uno de los empresarios más destacados y admirados del país, Don José León Ascencio al decir: ?No es que pensemos iguales, sino que pensemos juntos?. De esta manera, me enorgullezco en afirmar que poseemos una de las juntas directivas más diversificadas y completas, que cualquiera asociación desearía tener, lo que nos permitirá generar valor a nuestra gestión.
Asumimos nuestra responsabilidad en un año pre-electoral, con la firma de un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, y un panorama económico no muy alentador. Las perspectivas económicas para el año 2011 estarán supeditadas al comportamiento de las principales variables económicas y al desempeño de la economía global.
Nos esperan grandes retos?
El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional regirá gran parte de la política monetaria y financiera del Estado, ya que si bien existe estabilidad financiera y cambiaria, el gobierno posee limitaciones de recursos para responder de manera adecuada a las demandas insatisfechas de la población, el enorme pasivo social que hemos venido arrastrando desde la fundación misma de la República, y que hace de nuestro país una sociedad con enormes desequilibrios sociales que debemos superar para garantizar la estabilidad que en todos los órdenes necesitamos.
Ante esta coyuntura, reiteramos la posición que ANJE y la comunidad empresarial organizada han sustentado en repetidas ocasiones: es imperativo preservar la estabilidad económica del país, como uno de nuestros principales activos. En tal sentido, el Gobierno debe aplicar una estricta política de austeridad que conlleve el control del gasto público en áreas no productivas.
La crisis internacional, la desaceleración económica de nuestros principales socios comerciales, sumados a los problemas internos como el nivel de endeudamiento, el déficit del sector eléctrico, el alto índice de desempleo y el desequilibrio en la cuenta corriente, son algunos de los factores que atentan contra la futura estabilidad económica, bandera que ha sido, sin lugar a dudas, uno de los principales logros exhibidos por la actual gestión gubernamental.
El alto grado de endeudamiento público es una de las principales razones por las cuales no podemos destinar los recursos necesarios a las principales prioridades de la nación. Desde ANJE nos mantendremos monitoreando a través de nuestra Comisión de Economía las principales variables macroeconómicas y los niveles de deuda pública.
En relación con el justo reclamo cívico a favor de la asignación del 4% del Producto Interno Bruto o el 16% del presupuesto al sector de educación, queremos dejar claramente establecida la posición de esta nueva junta directiva.
Primero, expresar nuestra profunda preocupación por los intentos de estancias oficiales, incluso en el Congreso, de eliminar los derechos ciudadanos consagrados en la Ley 66-97, mediante la declaratoria de inconstitucionalidad de la misma, no obstante el rango constitucional que le confirió la nueva Carta Magna promulgada hace apenas once meses.
Segundo, que el desconocimiento por el Poder Ejecutivo y el Congreso de una ley o de la propia Constitución, equivaldría a erosionar el estado de derecho con consecuencias impredecibles para el orden institucional y las garantías ciudadanas, lo que tendría efectos nocivos y predecibles en el clima de negocios y las garantías consagradas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en la Constitución de la República, que integró a su texto los llamados derechos sociales y económicos, que son irrenunciables e inembargables por su esencia misma.
Tercero, que los argumentos acerca de la imposibilidad de dar incumplimiento a la Ley de Educación evocando la falta de disponibilidad presupuestaria carecen de justificación legal por cuanto la ley no habla de montos sino de porcentajes y en vista, principalmente, de lo establecido en el Artículo 63 de la Constitución.
En ANJE entendemos que las soluciones colegiadas partiendo del escrutinio de las ideas entre el sector público, sector privado y la sociedad civil, son la vía correcta hacia el desarrollo. Tenemos que tomar clara consciencia de que el futuro del país no es responsabilidad exclusiva de la clase política, como tampoco del sector privado.
Es una responsabilidad compartida, por lo que se requiere aunar esfuerzos por el bien común. A modo ilustrativo queremos resaltar la discusión de la Estrategia Nacional de Desarrollo, un excelente ejercicio de reflexión donde todos los sectores han presentado sus inquietudes y recomendaciones a lo que será la brújula que debe guiar los destinos de nuestra patria por los próximos años. Se requiere lograr el compromiso de los agentes del sector oficial para facilitar el consenso y discusión del proceso para llevarlo a un feliz término, convirtiéndolo de un simple documento académico a una realidad; simplificar el seguimiento a los resultados; y el diseño de un sistema de consecuencias que penalice a todo aquel que incumpla con el mandato de los objetivos propuestos.
Algunos podrían preguntarse si la calidad y el nivel de institucionalidad del país no es una consecuencia de su pobre desarrollo. Sin embargo, la historia muestra que, los países se organizan primero normativa y políticamente y luego empiezan a crecer. A la hora de invertir, se opta por hacerlo donde se respeta el derecho de propiedad y existen reglas de juego estables, transparentes y generales. Por lo tanto, debemos continuar los esfuerzos por mejorar nuestros sistemas de gobierno, la estabilidad y transparencia de su regulación y accionar. El respeto y cumplimiento de la Carta Magna, las leyes y los derechos de los ciudadanos es lo que fortalecerá nuestra democracia.
Un clima adecuado de institucionalidad es vital para atraer y preservar las inversiones y el crecimiento económico en cualquier país y el nuestro no puede ser una excepción. Especialmente, en estos tiempos en que la movilidad de los capitales internacionales, está determinada en la habilidad de un país en atraer y retener los flujos de inversión. Las instituciones débiles impiden el crecimiento y minan la implementación de políticas macroeconómicas firmes, lo mismo sucede con la falta de transparencia en las actividades de gobierno.
Existen temas pendientes para fortalecer nuestro marco institucional, y contribuir de este modo, a una mayor transparencia en el sector público, como el proyecto de Ley del Tribunal Constitucional y la elección de los nuevos miembros de la Suprema Corte de Justicia.
ANJE ha trabajado intensamente con el objetivo de instaurar el debate como norma y práctica de nuestros procesos electorales. La directiva que hoy asume la dirección para el próximo año, tiene la enorme responsabilidad de mantener esta voluntad, por lo que nos comprometemos a continuar sentando las bases para materializar este esfuerzo en el 2012. Entendemos fundamental elevar el discurso político y que nuestros líderes presenten planteamientos específicos sobre los grandes temas nacionales. Ya en el pasado recibimos el apoyo de los aspirantes a ocupar cargos congresuales y municipales, en esta ocasión esperamos contar con el apoyo de los aspirantes a la Presidencia de la República. De ahí la importancia de la aprobación del Proyecto de Ley de Agrupaciones y Partidos Políticos, la cual permitirá una regulación transparente de la actividad partidaria.
También seguiremos colaborando muy de cerca con las Autoridades en las discusiones relacionadas con las regulaciones que actualicen y beneficien el ordenamiento jurídico en materia empresarial, como son los proyectos y anteproyectos en materia de derecho societario; los proyectos de ley de Reestructuración Mercantil y Liquidación Judicial; Ley de Alquileres; Ley de Desarrollo del Mercado Hipotecario, entre otros.
En términos generales, estos temas mencionados, estarán muy presentes en nuestra agenda de trabajo del próximo año.
La decadencia que venimos sufriendo en los últimos años, no es una responsabilidad única de los políticos, o de un sistema de elección. Afirmar esto es la manera más fácil de desentendernos de nuestra responsabilidad cívica y no tener en cuenta que la construcción de nuestro futuro y el de nuestros hijos es demasiado importante como para delegarlo en manos de otros.
Cada uno de nosotros, con nuestras pequeñas y grandes acciones diarias podemos contribuir a mejorar el nivel de institucionalidad que deseamos. Cumplir con nuestras obligaciones impositivas como ciudadanos, pagar nuestra factura de la luz, respetar los espacios en el tránsito, hacer fila cuando se haga necesario, proteger el medio ambiente, entre otras acciones nos dará fuerza moral para poder exigirles a las autoridades el cumplimiento de las suyas.
En la búsqueda del cambio cultural que el país necesita, la dirigencia empresarial, intelectual y profesional tiene la mayor responsabilidad, ya que cuenta con los medios, conocimientos y recursos económicos para llevarlo adelante. Al ceder nuestras responsabilidades, cedemos nuestros derechos.
Por último hacemos un ferviente llamamiento a las autoridades y a todas las fuerzas vivas de la nación a favor de un gran concierto nacional de voluntades que nos permita acometer las grandes y desafiantes tareas que la realidad internacional y las dificultades derivadas de nuestras debilidades en el ámbito institucional, ponen ante nosotros, como nación, en la búsqueda del lugar en el futuro que todos anhelamos.
Reiteramos que estamos muy conscientes del compromiso asumido de seguir defendiendo los intereses del país y del sector empresarial y de contribuir para la consolidación de un escenario más favorable para el desarrollo de nuestras empresas. Estamos convencidos como Junta Directiva de que, con el apoyo de ustedes, podemos asumir los retos que nos esperan y lograremos los objetivos que nos hemos trazado.
Muchas gracias, feliz navidad y que Dios los bendiga.
2010-12-17 05:40:50