Washington, 8 ene (PL).- El presidente estadounidense, Barack Obama, movió esta semana las fichas de su gobierno con la reestructuración de su equipo económico como premisa para enfrentar la crisis y los altos niveles de desempleo.
Según analistas, tras la paliza de noviembre, descrita así por el propio mandatario, estaba obligado a mirarse en el espejo de su colega William Clinton, quien convirtió el déficit económico en superávit y alcanzó el apoyo necesario para un segundo mandato.
En ese sentido, Obama nombró la víspera a Gene Sperling al frente del Consejo Económico Nacional (CEN), institución que ya dirigió durante el segundo periodo de Clinton y que fue el corazón del éxito económico de la Casa Blanca.
Sperling, actualmente uno de los principales asesores del secretario del Tesoro, Timothy Geithner, destaca por sus condiciones como negociador político, una habilidad que necesita Obama para lidiar con un Congreso de mayoría republicana.
La designación vino acompañada de otros cambios en el aparato de Gobierno, como el nombramiento de Jason Furman como director adjunto del CEN, y la inclusión de la académica Katharine Abraham en el Consejo de Asesores Económicos.
El rol que se asigna a Sperling, un prominente economista, politólogo y jurista, es indicativo de que Obama apuesta por la colaboración con la nueva mayoría republicana.
La semana concluyó cuesta arriba para el gobernante, pues el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, habló el viernes de «señales esperanzadoras» para la mayor economía del mundo.
Alentador resulta que la tasa de desempleo, uno de los aspectos esgrimidos por la oposición para tratar de desbancar los planes reeleccionistas de los demócratas, cayó en diciembre de 9,8 a 9,4 por ciento, el valor más bajo desde mayo de 2009.
Comentaristas políticos en Washington mantienen su predicción de que Obama aún puede ser beneficiado por una notable mejora de parámetros económicos y el empleo, pese a que el tamaño de la crisis y la situación económica internacional son más complejas ahora que cuando Clinton.
Por lo pronto, el gobierno trabaja en función de reducir el déficit fiscal y los republicanos se adentran en asuntos espinosos como despedazar la reforma de salud, lo cual a la postre puede convertirse en contraproducente para sus planes de retomar la Casa Blanca.
2011-01-08 19:37:34