El Medio de Comunicacion

Opiniones

MEJOR PRECAVER QUE LAMENTAR

Mario Rivadulla

Aunque desde el principio se advirtió por las autoridades meteorológicas y así fue mostrando a su paso por el Caribe, que la tormenta Isaac era de vientos moderados que no alcanzaban la categoría de huracán, sí provocaría en cambio intensos aguaceros sobre todo en la región Sur del país. No obstante, que Isaac fue desviando su curso afortunadamente más al Sur, así ha ocurrido. Agua hemos tenido de sobra durante sábado y domingo.

El exceso de lluvia puede comportar mayores riesgos y provocar más daños que la intensidad de los vientos. Esto ha quedado demostrado en más de una oportunidad anterior en que hemos sufrido los efectos de extremadas lluvias.

Esta ocasión no ha sido la excepción. Las aguas dejaron prácticamente incomunicado el Sur con el derrumbe del puente de Los Pilones, otros han colapsado, hay ríos desbordados, numerosas viviendas han sido afectadas y la agricultura ha sufrido perjuicios, aunque al parecer en menos cuantía de lo temido.

Las redes eléctricas también fueron fuertemente golpeadas, dejando sin servicio a cientos de miles de usuarios, aunque gran parte del servicio se pudo de restablecer en pocas horas. Miles de personas tuvieron que ser evacuadas convirtiéndose en damnificados que precisan ayuda urgente.

Ante el anuncio de Isaac, el Presidente Danilo Medina convocó de urgencia a los organismos de prevención y socorro a fin de instruirles para tomar las mayores medidas de precaución a favor de la población, ofreciéndoles todo el apoyo del gobierno. La preocupación del mandatario se reflejó en una frase que tenía categoría de orden ejecutiva «que nadie muera por negligencia». Esta se cumplió. La única baja reportada fue la del ex Síndico de Villa Altagracia, Pedro Peralta, víctima de su propia temeridad cuando intentó cruzar a nado las fuertes corrientes del río Haina pese a las advertencias en contrario.

La inquietud del mandatario estaba sobradamente justificada. Dolorosas experiencias anteriores, los huracanes David, George, Olga; el desbordamiento del río Blanco; el rebosamiento de la presa de Tavera, principalmente, provocaron la pérdida de miles de vidas parte de las cuales pudieron haberse salvado de tomar a tiempo las medidas adecuadas.

Ha sido un aprendizaje costoso pero al menos ha servido para que los mecanismos de prevención y auxilio se hayan afinado y superado. Fue una feliz decisión haber agrupado las más de veinte instituciones involucradas, Meteorología, Defensa Civil, Cruz Roja y otras similares en el Centro de Operaciones de Emergencia. Esto ha permitido darle unidad a la dirección y estrategia de las medidas a tomar en cada caso, al tiempo de evitar la dispersión de recursos y esfuerzos.

En esta oportunidad, las medidas han sido más que correctas y sus resultados positivos. Sin embargo, hay que insistir en que por más disposiciones que adopten las autoridades los resultados favorables de las mismas requieren del concurso de la propia ciudadanía. No es infrecuente que los pobladores en riesgo se aferren más a sus viviendas y pertenencias que a sus vidas, lo que obliga a las autoridades a proteger éstas apelando en ocasiones a inevitables métodos compulsivos.

De esperar que en lo que resta de la presente temporada ciclónica no corra el país nuevos riesgos de esta naturaleza. Por lo demás, cabe resaltar la rápida y efectiva respuesta de las autoridades para ir en auxilio de las áreas más afectadas tanto como la presencia física inmediata del Presidente Danilo Medina, de tan positivo impacto psicológico para los damnificados y de ejemplo para sus colaboradores al tiempo de insistir que siempre frente a los riesgos que comportan estas situaciones se impone precaver con tiempo y a tiempo para no tener que lamentar a destiempo.

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2012-08-29 05:00:34