EL TIRO RAPIDO
Mario Rivadulla
No pudieron ser más elocuentes las explicaciones ni contundentes los datos ofrecidos este miércoles en el encuentro organizado por el Fondo Mundial de Población y Familia con miembros de la prensa y representativos de distintos sectores relacionados, por su representante local Sonia Vásquez y el investigador Jeffrey Lizardo sobre el impacto de los embarazos en adolescentes en el país, tanto desde el punto de vista humano y social como en el plano económico.
La intervención de la licenciada Vásquez corrobora los dramáticos efectos que estos embarazos prematuros representan para las madres adolescentes que logran dar a luz, alterando por completo y casi determinando de manera irreversible el curso de su vida futura. Por lo general y casi de inmediato: deserción de las aulas y total abandono de los estudios; responsabilidades maternales para las cuales no están ni emocional ni materialmente preparadas; necesidad anticipada de insertarse en un mercado laboral para el cual tampoco están calificadas, en un esfuerzo muchas veces angustioso por cubrir o ayudar a cubrir con gran precariedad las más elementales necesidades de subsistencia.
Es una situación que alcanza altos niveles de multiplicación en nuestro país, donde la tasa de embarazos en adolescentes duplica la mundial, es inclusive mayor que la de Haití y en la región es solo superada por Nicaragua. Cada año una cifra conservadora establece que no menos de cincuenta mil adolescentes, en edades de entre catorce a dieciocho años. dan a luz en nuestras clínicas privadas y hospitales públicos. En ellas resulta mayor el riesgo y proporción de muertes al igual que de sus recién nacidos, que en el rango de mujeres que dan a luz en edad de veinte a veinticuatro años.
En términos económicos, ¿cuánto representa el costo de estos embarazos a edad temprana? Las cifras ofrecidas por el investigador Jeffrey Lizardo, en el estudio encargado por la Universidad Instituto Tecnológico de Santo Domingo, muestran que en el caso de las parturientas que alumbran en los hospitales públicos monta a mil ciento 89 millones de pesos, en tanto asciende a más de 914 millones 123 mil en aquellos otros en que se lleva a cabo en las clínicas del sector privado, haciendo un gran total superior a dos mil 103 millones. De significar que el estudio abarcó solo los gastos del embarazo, el parto y el puerperio, pero no cubrió el primer año de vida del recién nacido como es habitual considerar.
La representante del Fondo hace notar que este gasto de un solo año viene a representar un costo 33 veces mayor que el promedio anual de la inversión establecida en el Plan Estratégico Nacionalde Prevención de Embarazos en Adolescentes, que es de 389 millones de pesos para el período 2011 a 2016. Agrega, sin embargo, que el gasto real estimado para el Estado asciende en realidad a 17 mil 500 millones de pesos por año sumando las atenciones en salud de la madre adolescente y su cría, pérdida de impuestos al no estar en el mercado laboral formal y de la inversión en su interrumpido proceso de educación rara vez retomado.
Las dos razones principales que se atribuyen a esta situación se cifran en: una de orden económico ya que la mayoría de estas jovencitas, en algunos casos verdaderas niñas, proceden de hogares muy humildes, donde las condiciones de vida hacen frontera con la miseria; otra, la ausencia de orientación sexual, tanto por la carencia de programas de educación en la gran mayoría de las escuelas como la misma ignorancia en unos casos y desidia en otros, por parte de sus progenitores.
Por nuestra parte, creemos que para que este necesario ejercicio docente surta efectos reales y perdurables no basta con repartir condones en las escuelas con la finalidad de evitar embarazos y enfermedades. Es necesario promover el sexo responsable o de pareja, evitando caer en la promiscuidad. Esto, además de programas bien elaborados que debe comprender también a los cabezas de familia, requiere de personal calificado para manejarlos de manera eficiente. Es una acción que no debiera dilatarse, tomando en cuenta que desde todos los ángulos que se contemple, el problema de los embarazos en adolescentes es de una dimensión cada vez más grave en el orden humano y social, tanto como económico lo mismo para el Estado que para el presupuesto familiar.
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2013-11-06 03:05:39