*Por: Dr. Franklin Almeyda Rancier
El sistema democrático tiene reglas que pueden considerarse contrapuestas a otras del mismo sistema.
En este sentido la alternabilidad en el poder busca el manejo transparente de los recursos del Estado y garantía para que desde el poder no se creen mecanismos que afecten la igualdad de oportunidades electorales.
Sin embargo, cuando un gobernante es exitoso, se crean corrientes de opinión que reclaman su continuidad. En ocasiones pueden ser personas interesadas para seguir en el entorno del poder. O porque el mismo gobernante se seduce en el ambiente de idolatría en el que se le recrea. El gobernante y su entorno no se detienen a considerar que es Presidente porque fue propuesto por un partido, que es un proyecto de nación integrado por muchas personas y en el cual debe descansar la continuidad.
En ocasiones desde el mismo partido pueden surgir voces opuestos a la continuidad, sin darse cuenta que la continuidad es también la del partido y lo descalifican al oponerse. El partido luchara por retener el poder con el presidente en ejercicio o con otro propuesto desde su seno.
De ahí que el partido que sirve de apoyo al presidente en ejercicio debe considerar en su momento, si es necesario y si la constitución lo permite, reiterar esa misma propuesta electoral para reelegir al presidente o presentar una alterna para el relevo.
¿Cuál debe ser el interés de la fuerza política organizada?. Eso depende de la cultura partidaria. En el PLD no hay tradición de oposición a la reelección, en cambio en el PRD si. En ambas situaciones, sin embargo, el interés es que el partido continúe en el poder, ganando las siguientes elecciones.
Los programas de gobierno y las políticas publicas se aplican desde el poder y los partidos se organizan para llegar al poder y poner en marcha esos programas.
Muchas veces los presidentes en ejercicio obligan a sus organizaciones políticas a ser propuestos para su continuación en el mando. Lo hacen por variadas razones, algunas de ellas más decisivas que otras.
Es verdad que el poder embriaga, pero también es absolutamente cierto que el que ha gobernado arrastra una incertidumbre constante porque termina siendo acusado y responsabilizado de lo que los funcionarios hicieron durante ese gobierno.
Acusar al ex presidente de la responsabilidad jurídica de un funcionario que incurrió en falta penal, jurídicamente es improcedente. En situaciones en que la acusación proceda, es por complicidad muy comprobada o es porque no procede y es temeridad e impertinente persecución política.
La responsabilidad de un hecho ilícito, es de quien lo cometa. Es sumamente improbable que un presidente incurra en ellos puesto que no es quien tiene a su cargo ejecutar, sino el funcionario competente; éste funcionario al aplicar las políticas públicas aprobadas debe sujetarse al mandato de la ley, sino incurre en responsabilidad civil y/o penal.
Acusar a ex presidentes no se ha visto en los Estados Unidos ni en Chile. En el primer país están vivos Jimmy Carter, George H. W. Bush, Bill Clinton y George W. Bush, el hijo. No se ha visto a un ex presidente norteamericano tratado con irreverencia y acosado. Sin embargo, esos presidentes y sus funcionarios cometieron muchos errores y faltas; a lo sumo han tenido que renunciar de sus funciones como lo fue el caso del Presidente Nixon.
En ese contexto norteamericano se puede entender que es porque cuando un presidente agota sus posibilidades, que es hasta poderse reelegir una vez y sale, no puede volver nunca jamás.
La persecución contra un ex presidente no se produce en los Estados Unidos porque no puede ser nunca jamás. Visto así, cuando en nuestro pais se persigue es por razones políticas debido a que la norma constitucional permite nuevamente, dejando un periodo o más después de concluido su mandato.
En chile no hay marco legal que autorice la reelección consecutiva. Los ex presidentes vivos son Patricio Aylwin Azócar, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, Ricardo Lagos y Michelll Bachelet. De esos el segundo intentó volver y perdió, el primero y el penúltimo han acariciado la idea de volver y la última, Michell Bachelet, ya fue escogida para ser la candidata de la Concertación para las elecciones de este año.
Entonces, en Chile no se detienen por aquello del relevo, sino mas bien defienden en primer plano la continuidad del proyecto partidario.
En Chile, o desde ese país, no se escuchan ruidos contra esos ex presidentes. No se argumente en contrario que sus gobiernos no han cometido errores y faltas, pues son gobiernos con muchos funcionarios que igual que aquí sucede. Pero realmente la diferencia es que allá y en Estados Unidos se respeta la imagen de los ex presidentes por respeto al país. En cambio, se entiende que las faltas de los que fueron sus funcionarios son faltas de esos funcionarios y no del ex presidente. Y es lógico, puesto que jurídicamente los errores y faltas son atribuibles penalmente a los que las cometen.
Luego, es evidente que en los países como el nuestro que se acosa, persigue y se irreverencia a un ex presidente no es por transparencia y mucho menos por razones judiciales, es por persecución política.
De ahí que un ex presidente en nuestro país no puede apartarse del poder, aun estando fuera del ejercicio del mismo. Mucho mas porque la amenaza constante es llevarlo a los tribunales para humillarlo y ridiculizarlo y verlo despojado de esa aureola de poder.
En el caso dominicano tenemos solo dos ex presidentes vivos y la campaña contra el mas exitoso ha sido para destruirlo moralmente. A veces he pensado y lo he expresado a viva voz que se creía que huiría como el Dr. salvador Jorge Blanco, lo cual le afectó el resto de su vida. A su vez, don Antonio Guzman no quiso convertirse en ex presidente y prefirio suicidarse estando en pleno ejercicio.
Con Leonel Fernández fue un pésimo calculo estratégico, pues ha ido desmontando la persecución y están fortaleciendo su suave y prudente temperamento, haciéndolo más aguerrido y templado.
¿Se siente bien un ex presidente en nuestro medio?. Claro que no, presume que va a ser denigrado y es peor si salen con mayor simpatía del poder.
Cuando Hipólito Mejia salió del poder, su posicionamiento fue medido en un 33% con las elecciones mismas en la que pretendió reelegirse. En cambio, cuando salió Leonel Fernández, fue medido y alcanzaba casi un 70%.
Hipólito Mejia ha sido apoyado por las mismas fuerzas sociales y políticas que han montado una campaña infame para evitar que Leonel Fernandez retorne al poder. Aunque han incurrido en tres errores estratégicos: el primero es que haber iniciado esa campaña tan temprano con la intención de bajarlo en sus simpatías, le dieron permanencia y lo obligaron a mantener presencia; el segundo, que ha sido en un momento en que las luchas internas han distraído al PRD, partido adversario; y en tercer lugar, el poder fue ganado por el PLD con Danilo Medina de candidato y el presidente del PLD es Leonel Fernández, por tanto si el PLD está en el poder, lo está igualmente Leonel Fernandez. Diferenciarlos se hace políticamente imposible, Leonel es igual al PLD y éste es igual a Danilo (LF=PLD=DM).
Me he preguntado ¿si a Leonel Fernández no se le hubiera desafiado tendría en este momento un ambiente tan propicio para regresar?.
Creo que fue desafiado hasta creando un déficit superior a lo ocurrido y atribuyendo lo sucedido a derroche y no a expansión del gasto para el manejo de los efectos de la crisis mundial en nuestra economía.
Exagerar el monto del déficit para presentarlo como responsable de una crisis económica, demuestra desconocimiento y falta de seguimiento a la crisis mundial. El equipo económico del FMI admite que para salir de la crisis hay que estimular el crecimiento expandiendo el gasto y que es un error someter al Estado a una austeridad porque acentúa la recesión..
Obviamente, hubo un manejo correcto de la economía dominicana en los dos periodos sucesivos de Leonel Fernández, pero para hablar de democracia y alternabilidad en el poder debemos aprender de los Estados Unidos, Chile y otros países, en los cuales no se desafían a los ex presidentes. Mas bien son incorporados en apoyo a los presidentes en ejercicio, sabiendo, por demás, que no volverán ni serán acosados, molestados ni desafiados. Mas bien, venerados y tratados aun después de sus muertes como ciudadanos primeros entre sus iguales.
franklinalmeyda@gmail.com
Nota: El Dr. Franklin Almeyda Rancier es miembro del Comité Político y miembro fundador del Partido de la Liberación Dominicana, ex Rector y Profesor Titular de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y ex Ministro de Interior y Policía de República Dominicana.
2013-09-08 21:38:09